Anécdotas Hípicas Venezolanas presenta

Golden Tempo

Caballo de la distancia

Por Alfonso Rodríguez Vera

 

En una época en la que el hipismo norteamericano premia la velocidad precoz y los caballos capaces de exhibir explosión desde muy jóvenes, Golden Tempo ha demostrado que todavía hay espacio para los auténticos fondistas. Su triunfo en el Kentucky Derby y posteriormente en el Belmont Stakes 2026 confirmó una característica que sus conexiones tardaron tiempo en descubrir: este no era un caballo de velocidad, sino un “caballo de la distancia”.

 

Desde sus primeros entrenamientos, Golden Tempo desconcertó a quienes trabajaban con él. Barry Eisaman, responsable de su preparación inicial en Eisaman Equine (un centro especializado en la doma y educación básica de potros antes de entrar en entrenamiento de carreras), recordaba que era un ejemplar sano, fuerte y trabajador, pero incapaz de mostrar velocidad en los ejercicios cortos. Mientras otros potros impresionaban con aceleraciones fulgurantes, Golden Tempo parecía simplemente “arrastrarse” durante sus trabajos. Nadie dudaba de su físico; lo que estaba en duda era si realmente tenía la capacidad para competir al máximo nivel.

 

La respuesta llegó cuando las distancias comenzaron a aumentar.

 

 

Su entrenadora, Cherie DeVaux, comprendió pronto que el hijo de Curlin necesitaba tiempo para desarrollarse y, sobre todo, recorridos largos para desplegar su verdadero potencial. Aunque debutó victorioso sobre 6 furlongs, tanto sus entrenamientos como su forma de correr sugerían que su futuro estaba en distancias más exigentes. Esa impresión se confirmó rápidamente cuando, apenas en su segunda actuación, ya fue llevado a competir en una milla y un dieciseisavo. A diferencia de otros potros que destacan por su velocidad inicial, Golden Tempo encontraba sus mejores recursos a medida que aumentaba el recorrido. Cuanto más larga era la prueba, más evidente resultaba que poseía una resistencia excepcional, lo que en el lenguaje hípico conocemos como “stamina”.

 

Cherie DeVaux, además, hizo historia al convertirse en la primera entrenadora en ganar dos carreras de la Triple Corona gracias a las victorias de Golden Tempo en el Kentucky Derby y el Belmont Stakes.

 

En ese proceso de maduración también jugó un papel importante un detalle técnico que suele pasar desapercibido: la incorporación de las gríngolas. Este implemento, utilizado en muchos caballos de carreras, reduce la visión lateral y ayuda al animal a concentrarse en lo que tiene por delante. En el caso de Golden Tempo, su uso contribuyó a eliminar distracciones y a mejorar su atención en competencia, especialmente durante sus primeras etapas, cuando aún era un potro “verde” desde el punto de vista competitivo. Tan importante como ese ajuste de equipo fue la capacidad de José Luis Ortiz para comprender el tipo de caballo que tenía debajo. El jinete entendió que Golden Tempo carecía de la velocidad natural necesaria para disputar las posiciones de vanguardia y que sus mejores recursos aparecían cuando se le permitía relajarse, encontrar su ritmo y desarrollar su poderosa atropellada en los tramos finales. Esa lectura resultó decisiva para explotar al máximo las virtudes de un ejemplar cuya principal arma era su extraordinaria capacidad para sostener el esfuerzo a lo largo de la distancia.

 

Si observamos su pedigree, el éxito de Golden Tempo resulta menos sorprendente de lo que parecía tras el Kentucky Derby. Hijo de Curlin, dos veces Caballo del Año en Estados Unidos y uno de los grandes transmisores de “stamina” de la cría moderna, y de Carrumba, una “stakes winner” hija de Bernardini, su origen genético siempre estuvo más orientado al fondo que a la velocidad. La combinación Curlin-Bernardini ha sido reconocida por producir ejemplares capaces de rendir al máximo nivel en distancias clásicas. No deja de resultar llamativo que la también “stakes winnerSpice Is Nice, madre de Renegade -uno de los principales rivales de Golden Tempo en esta generación-, posea el mismo cruce al ser hija de Curlin en una madre por Bernardini. Visto en retrospectiva, su evolución deportiva parece haber seguido exactamente el camino que sugería su origen: un caballo destinado a mejorar con las carreras y con el aumento de la distancia.

 

 

El Kentucky Derby, disputado sobre 1¼ millas (apróx. 2.000 metros), fue la primera gran demostración. Mientras otros competidores gastaban energías durante los parciales iniciales, Golden Tempo se mantenía relajado en las últimas posiciones. Su jinete José Luis Ortiz decidió no forzar su colocación y esperar a que la carrera se desarrollara a favor de los rematadores. El resultado fue una espectacular atropellada desde el fondo del grupo para conquistar la prueba más prestigiosa de Estados Unidos.

 

Cinco semanas después, Golden Tempo volvió a imponerse en Saratoga sobre la misma distancia de 1¼ millas, derrotando nuevamente a varios de los mejores tres años del país. Esta vez no contó con el escenario ideal que había encontrado en Churchill Downs. En el Belmont Stakes el ritmo fue más moderado y, aun así, el pupilo de Cherie DeVaux volvió a producir una potente aceleración final para superar a Commandment y al favorito Renegade. La victoria confirmó que el Kentucky Derby no había sido una casualidad, sino la expresión natural de un caballo cuya principal virtud es la capacidad de sostener velocidad cuando otros comienzan a agotarse.

 

 

Ese dominio en las grandes citas clásicas llega, además, en un momento de transición para la propia Triple Corona. El Belmont Stakes regresará en 2027 a su distancia tradicional de milla y media y volverá a disputarse en el renovado hipódromo de Belmont Park, recuperando su identidad histórica como el “Test de los Campeones”. Esa decisión reabre un debate recurrente en el hipismo moderno: la dureza extrema de la distancia puede reducir el interés de ciertos perfiles de tres años, especialmente aquellos construidos para la velocidad más que para la resistencia.

 

Golden Tempo representa un perfil cada vez menos frecuente en el programa clásico estadounidense. No es un velocista reconvertido en fondista ni un caballo con velocidad táctica capaz de colocarse cerca de la punta. Es un auténtico “caballo de la distancia”, un ejemplar que necesita metros para desarrollar su zancada, encontrar su ritmo y explotar su resistencia. Su propia historia lo demuestra: en sus entrenamientos juveniles parecía carente de talento porque los ejercicios cortos ocultaban precisamente aquello que lo hacía especial. Su doble victoria en el Kentucky Derby y el Belmont Stakes ha validado la paciencia de su equipo y ha puesto de manifiesto una verdad fundamental en las carreras de caballos: algunos ejemplares no muestran su grandeza en los primeros furlongs, sino en los últimos.

 

 

Golden Tempo ganó el Belmont Stakes porque, cuando la carrera alcanzó la distancia clásica de una milla y un cuarto, fue capaz de hacer lo que distingue a los grandes fondistas: mantener e incluso incrementar su ritmo mientras sus rivales comenzaban a sentir el desgaste del esfuerzo. Esa es la esencia de los auténticos “caballos de la distancia” y la razón por la que, tras su victoria en el Belmont Stakes, ya no resulta válido considerarlo un inesperado ganador del Kentucky Derby favorecido por las circunstancias de carrera. Lo ocurrido en Churchill Downs fue una advertencia; lo sucedido en Saratoga fue la confirmación de que estamos ante uno de los mejores de su generación.

 

Anécdotas Hípicas Venezolanas, martes 30 de junio de 2026

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