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Anécdotas
Hípicas Venezolanas
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Quinado | |
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(Arg, 1958, Cruz Montiel
en Quemada por Rodosto) | |
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Por
Juan Macedo | |
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El
turf latinoamericano está plagado de historias de valientes corredores que
cruzaron fronteras para sellar su nombre en letras doradas, pero pocos
poseen la consistencia, la longevidad y el coraje que demostró el noble
purasangre alazán Quinado.
Nacido en la rica y competitiva tierra de Argentina en el año 1958, este
hijo de Cruz Montiel en Quemada se convertiría, con el pasar de las
temporadas, en un trotamundo respetados e
icónicos de la hípica de los años sesenta. Quinado vio la luz en los verdes
potreros del Haras San José en
el segundo semestre de 1958. Desde sus primeras andanzas demostró las
condiciones innatas del caballo de carreras rioplatense: resistencia, una
envidiable estructura ósea y una asombrosa capacidad de
recuperación. |
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Su
campaña en las exigentes pistas de Argentina constó de un total de 18
actuaciones, acumulando un balance sumamente competitivo de 5 victorias, 2
segundos, 4 terceros y 2 cuartos lugares. Durante su permanencia en el sur
del continente, logró recaudar la suma de Arg$862,850 en premios,
enfrentando a los mejores exponentes de su generación, lo que llamó
poderosamente la atención de inversionistas
extranjeros. | |
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Fue
así como los recordados hípicos José Antonio Díaz y Abelardo Abreu Pérez, bajo las
sedas del prestigioso Stud
Atlántico, decidieron adquirirlo. Inicialmente bajo el cuidado
profesional de Enio Hernández
y luego de José Rosendo
Fernández, el alazán se aclimató con rapidez al demandante trópico
venezolano, iniciando una campaña ilustre en el Hipódromo La
Rinconada. | |
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El
estreno oficial de Quinado en
las pistas venezolanas se produjo el 19 de mayo de 1963, en un recorrido
de 1200 metros. En aquella tarde de debut, conducido por el jinete Antonio José Utrera (quien se convertiría en su jinete de
confianza durante su primer año), finalizó en el séptimo puesto en una
carrera ganada por Pray Move.
Aquella actuación sirvió para ajustar las condiciones del ejemplar, que
apenas una semana después, el 26 de mayo de 1963, lograba su primera
victoria en Venezuela al imponerse de manera categórica en 1300 metros,
marcando un tiempo de 78"4 y dejando en el segundo lugar a Balcar. Luego fracasó llegando en el décimo lugar a 9
cuerpos de Maipó. |
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A
partir de allí, el hijo de Cruz Montiel inició una racha impresionante de
victorias. Entre julio y octubre de 1963, Quinado encadenó una seguidilla
“casi consecutiva” de siete
triunfos en distancias que oscilaban entre los 1400 y los 1800 metros,
derrotando a ejemplares de la talla de Sam Lord, Radius, Barol, El Delta y
Boreal (este último en repetidas
ocasiones), consolidándose como uno de los mejores del momento. Aclaro
que la racha triunfal fue “casi
consecutiva” ya que el 31 de agosto figuró tercero de Rin y dos semanas después ocupó
el tercer lugar a 3 ¼ cuerpos de Romancero en el Clásico Organización Sudamericana de
Fomento del Purasangre de Carreras. Cerró ese año con dos derrotas:
quinto a 8 cuerpos de El Delta
y segundo a ½ cuerpo de Rin. | |
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A
medida que transcurrió el año 1964, Quinado demostró ser un auténtico
"caballo de hierro". Soportó
intensas jornadas de carreras, corriendo prácticamente todas las semanas
contra los mejores importados. Logró cuatro victorias: la primera el 16 de
febrero con la monta de quien fue su jinete habitual, Antonio José Utrera, derrotando a
Hawk con ventaja de 5 cuerpos y agenciando crono
de 106”2 para los 1700 metros; luego el 8 de marzo superó nuevamente a
Hawk por 8 cuerpos y casualmente registró 106”2
para los 1700 metros, en esa ocasión lo llevó a la victoria el zuliano
Nilio B. Bracho. No fue hasta el 27 de
junio cuando saboreó nuevamente las mieles del triunfo con la conducción
de Carlos Cruz cruzando el
disco con ventaja de pescuezo sobre Barbullón parando el cronometro
oficial del hipódromo en 84”1 para los siete furlones. La cuarta victoria
de ese año (en mi opinión
personal) fue la más emotiva de su vida pistera. Fue el 1 de agosto en
marco del Trofeo
Colegio de Abogados del Distrito Federal.
Desde
la partida Quinado y el
uruguayo Transvaal salieron a luchar
cerradamente por la posición de mando, sin dar ni pedir cuartel en ningún
momento. En pos de ambos se situaban Barbullón y Bonifacio, quedando cerca
también Virginio, mientras en los últimos lugares batallaban Daré y
Primordial. Cuando entraron en los 600 metros finales, la lucha parecía
decidida entre los punteros. A la entrada de la recta final Quinado a las órdenes de Carlos Cruz pudo al fin quebrar
la resistencia de su enemigo y le tomaba pequeña ventaja, la que fue
graduando a su favor a medida que se iban aproximando a la sentencia, la
cual cruzó con ventaja de 2 ¾ cuerpos, cubriendo los 1400 metros en
84"1. | |
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En
el último trimestre de 1964 corrió en ocho oportunidades sin saborear las
mieles del triunfo, pero el alazán asumió retos de envergadura en el
terreno selectivo. El 13 de septiembre participó en el Clásico Gobernador del Distrito
Federal con la monta de Carlos
Cruz ocupando el cuarto lugar a 15 cuerpos de Primordial, y el 26 de diciembre
batalló en el Clásico Jockey Club
de Venezuela sobre los dos kilómetros, conducido por el jinete Raúl Bustamante, donde ocupó una
meritoria cuarta posición a 2 ¼ cuerpos detrás del ganador Rimel en
una llegada sumamente reñida. |
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El
primer semestre del año 1965 representó una época de madurez absoluta para
el pupilo del Stud Atlántico
donde el noble alazán hilvanó triunfos resonantes. Inició ese año con la
monta de Raúl Bustamante (quien fue su jinete oficial en ese
período) derrotando con ventaja de 2 cuerpos a Bellflete agenciando 85”2 para los 1400 metros. El 2
de febrero ganó en gran estilo, corrido con mucho tino, siguiendo al raudo
Bellflete y dominándolo cerca de la raya con 1 ¼
cuerpos y registro de 79” exactos para los 1300 metros. El 28 de febrero
de 1965 participó en el Clásico de
los Sprinters, la prueba de velocidad pura
más importante del calendario nacional, donde finalizó en el tercer puesto
a 3 ¼ cuerpos de Barbullón. El
14 de marzo realizó una gran carrera para anotarse brillante triunfo en el
Trofeo II Aniversario de la
Revista Turf ante calificados opositores como su escolta Aldeano
recorriendo la milla en 102” flat. Dos semanas después se mostró como todo
un campeón al ganar con toda facilidad a Barbullón en el recorrido de 1400
metros donde cronometró 85”1. | |
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El
19 de abril se alineó en el Clásico Presidente de la
República sobre la extenuante distancia de 2400 metros y a pesar de
que Quinado batalló buena
parte del recorrido, finalizó muy lejos del argentino Vilcapugio. Menos de un
mes más tarde, el 9 de mayo, mostró su neta superioridad ante el máximo
lote de importados alcanzando otra soberbia victoria en 1400 metros
parando los cronómetros en 85"4 frente a Barrumbe, concediéndole amplia ventaja en el hándicap
(60 Kilos). Lo que no sabíamos
es que esta fue su última victoria. |
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A
pesar de los años y el enorme desgaste físico que implicaba competir en
los lotes máximos, Quinado se
mantuvo vigente. Corrió 8 veces más ese año de forma decorosa soportando
el máximo hándicap ante ejemplares de la talla de Hola Hola, Corroborí, Rimel, Entusiasta y Mimado.
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En
1966, ya viejo y cansado, Quinado continuó en actividad
participando en once carreras, destacando su participación en el Clásico Presidente de la
República montado por Milton
Barra sin pena ni gloria y en Trofeo Miss Venezuela (conducido por su viejo conocido
Antonio José Utrera), aparte de dos buenas figuraciones detrás del
argentino Hola Hola. | |
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La
larguísima e inolvidable trayectoria de Quinado concluyó definitivamente
a principios de 1967, registrando sus dos últimas actuaciones frente al
lote selecto de la Serie B, donde finalmente decidieron cerrar su etapa
como pistero. | |
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En
total, Quinado saltó a la
pista en Venezuela la cantidad de 62 ocasiones, logrando un palmarés
extraordinario: 17 victorias, 3 segundos y 5 terceros puestos, acumulando
una producción monetaria total de Bs. 322.955, una pequeña fortuna para la
época. | |
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Una
vez retirado de las pistas, Quinado recibió la oportunidad de
transmitir su carga genética. Fue llevado como padrillo al Haras El Ávila, ubicado en La
Victoria, estado Aragua. Allí le brindaron algunas oportunidades
destacando por intermedio de los ganadores Taimado (ganador en su debut por 20 cuerpos de
ventaja), Hy Gensy, Cocasse, Sortija,
Tondero, Kimona, Queen Palpi, entre otros. | |
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Quinado
no solo fue un competidor veloz, sino un atleta de una resistencia
indomable. Hoy en día, revisar el historial de Quinado es adentrarse en las
páginas más gloriosas del turf de antaño; un testimonio vivo de una época
romántica donde los caballos corrían por el honor, la gloria y la
inmortalidad en la arena. | |
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Fuentes:
Ing. Juan Macedo (apuntes personales), Revista Gaceta Hípica, Sr. Eduard Hurtado (foto), Sr. Manuel Corral, Sr. Víctor
Marín Yzer. | |
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Anécdotas
Hípicas Venezolanas,
martes
30 de junio de
2026 | |
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