Anécdotas Hípicas Venezolanas presenta

Séneca

(Ven, 1993, Le Voyageur en Kiss Me por Lassington)

Por Juan M. Arredondo Q.

 

Siendo junio el mes de los padres, hemos querido resaltar las bondades de un criollito que brilló en esa función. Sin embargo, su desempeño como corredor fue también muy destacado, lo que le amerita un espacio en la Galería de Grandes Corredores Criollos. ¿Su nombre? Séneca, en honor al filósofo romano del primer siglo.

 

De pelaje castaño nació el 24 de abril de 1993 en el Haras Gran Derby del Dr. Mauricio Azar Semane, siendo un hijo de Le Voyageur en Kiss Me por Lassington.

 

Su padre (USA 1986, Seattle Slew en Davona Dale por Best Turn) fue un buen corredor que llegó a competir en el Belmont Stakes de 1989, ganador de 4 en 26 salidas que produjo US$199.167. Dotado de un excelente origen, llegó a costar en subasta como yearling la bicoca de US$1.500.000 ya que sus padres fueron campeones y triple coronados en su país natal. Traído a Venezuela por Don Mauricio Azar en 1992, su primera producción nacería al año siguiente. De allí salieron el campeón Séneca (Valencia) y el ganador clásico Contencioso (SR). Con el pasar de los años destacaría con los campeones Sweet Again (dosañera en LR), Gran Abuelo (tresañero, ganador del Bolívar y del Caribe), Con Fuego (doble coronado en SR), Con Encanto (dosañera en SR) además de varios ganadores clásicos más. Sin duda fue de los mejores sementales en nuestro país a finales del siglo XX.

 

Su madre (VEN 1984, Lassington en Flit Back por Flit-To) fue una excelente corredora que logró ganar cinco en diecinueve salidas, incluyendo las Copas Ségula C y Lavandera en La Rinconada. Siendo hija de un gran semental en Venezuela, destacó en la reproducción con la ganadora clásica Black Pearl, los selectivos Lenox y Midnite Kiss, sin mencionar a su campeón Séneca, nuestro homenajeado.

 

Fue adquirido por el Sr. Doménico Spadaro para defender los colores del Stud Cairoli, quien le encargó su cuido y entrenamiento al campeón Antonio Sano. Dejó en la balanza 452 kilogramos al momento de debutar, manteniendo un promedio superior a los 440 kilos en su etapa como pistero.

 

Su estreno se produjo el 28 de julio de 1995 en prueba para potros debutantes o no ganadores, conducido por Daniel Centeno en 1100 metros. Sin ser una actuación de ensueño, cumplió más que aceptablemente arribando segundo a solo ¾ de cuerpo de Gran Amarillo, quedando listo para la foto. Sin embargo, creemos que muy pocos podían siquiera imaginar lo que vendría a continuación.

 

El 10 de agosto en su mismo lote y con la monta de “El CanarioDamián Quintero, fue capaz de imponerse hasta por ¡14 cuerpos! sobre Aferrado marcando 65”2 para los 1100 metros. Dos semanas después subió al lote selectivo cuando disputa la Copa Coredos y vence hasta por ¡15 cuerpos de ventaja! sobre su escolta Bor Bon, mejorando a 65” su registro para los 1100 metros.

 

El 28 de septiembre intervino en el Clásico Asoproval, donde mantuvo su paso arrollador al derrotar por 5 ¾ cuerpos a Súper Leo agenciando 71”4 para la distancia de 1200 metros. El 19 de octubre participó en la Copa Reinaldo Hernández Rosal, extendiendo su racha triunfal al superar por 4 ¾ cuerpos a Gran Amarillo (cobrando desquite de su debut) parando el cronómetro en 71”3 para los 1200 metros.

 

El 9 de noviembre fue inscrito en la Copa César Ramos, allí logró mantener su hegemonía metiendo un galope de 8 ¼ cuerpos sobre el propio Gran Amarillo, empleando 78” para los 1300 metros. Catorce días más tarde en el Clásico Fundadeportes prosigue su dominio absoluto sobre los potros al imponerse por 2 ½ cuerpos sobre su habitual escolta Gran Amarillo, marcando 78”2 para 1300 metros.

 

Si revisamos su performance hasta ese momento, hallaremos seis victorias de manera consecutiva con cinco triunfos de corte selectivo, todos por vía de galope para no dejar ninguna duda sobre el auténtico líder de la generación. Es una hazaña que pocas veces se puede presenciar, por lo que cuando ocurre debe ser digna de admiración en toda la afición al espectáculo hípico.

 

El calendario selectivo valenciano cerraba con el Clásico Jockey Club de Valencia, celebrado el 20 de diciembre y con el hijo de Le Voyageur en plan estelar. Sin embargo, demostrando que en el hipismo no hay nada escrito, ese día sería la ascendente potranca Cristal de Oro la que se consagraría con un sorpresivo triunfo mientras Séneca finalizó en el cuarto puesto a 4 ¾ cuerpos de la vencedora, que dejó crono de 85” para los 1400 metros.

 

Pese a la inesperada derrota para finalizar la temporada, los méritos que había acumulado le permitieron ser nombrado como el Campeón Dosañero 1995 en HINAVA, título por demás indiscutible.

 

Su andar como tresañero comenzaría tan pronto como el 4 de enero de 1996, disputando el Clásico Inauguración. Enfrentando de nuevo a la potranca Cristal de Oro, se batió en duelo con ella desde la partida hasta dejarla relegada a posiciones secundarias, mientras el auténtico campeón se desplazaba victorioso logrando concretar un brillante lauro con ventaja de 2 ½ cuerpos sobre Gran Amarillo, con un excelente registro de 84” para el tiro de 1400 metros.

 

 

Un simple análisis por tiempos nos permite reseñar que hubo una evidente mejoría en su desempeño de una carrera a la otra, llamativa si contabilizamos que transcurrieron solo dos semanas entre ellas. ¿Será que lo habían consentido en la previa? ¿Se habrían confiado ante su manifiesta superioridad hasta entonces? ¿Había sido simplemente un mal día como le ocurre a cualquier atleta? Son preguntas que surgen al revisar su historia, estamos convencidos que seguramente fueron planteadas en su momento por los hípicos de la época.

 

Por eso el hipismo es tan impredecible, así como creemos que su racha triunfal fue sorpresiva para la gran mayoría de la afición, pensamos que nadie podía haber siquiera sospechado que habían sido testigos de su última victoria. Su siguiente salida vendría el 1 de febrero en la Copa Fernando Degwitz, donde cayó inesperadamente ante Achuchui que logró derrotarle por pescuezo tras un reñido final en 1200 metros.

 

Fue descansado por tres meses, regresando a la acción el 2 de mayo para disputar el Clásico Universidad de Carabobo como primer peldaño de la triple corona regional. Estrenando la monta de Argenis Rosillo, logró estar en punta hasta que faltaban menos de doscientos metros cuando fue desplazado por su compañero de cuadra Bochador, el cual bajo la conducción de Douglas Valiente consiguió superarlo por un cuerpo marcando 85”2 para 1400 metros.

 

Volvió a manos de Damián Quintero para el segundo paso de la triple corona, el Clásico José Rafael Pocaterra celebrado el 2 de junio en jornada diurna. Corriendo por primera vez en cuatro codos y tras marcar parciales de 22”1 y 46” su suerte estaba echada, pues poco después de mitad de carrera sería rebasado y terminaría quinto a 29 cuerpos del vencedor Aurelio, otro potro del Stud Cairoli con gran capacidad para los tiros de aliento.

 

Esa actuación sería un “parteaguas”, expresión mexicana que ilustra un antes y un después de cualquier situación. Si bien es cierto que para la divisa y cuadra el resultado había sido exitoso por el triunfo de Aurelio, las secuelas en Séneca deben haber dejado un sabor agridulce a sus allegados en esa competencia, porque nunca volvió a ser el mismo. Estuvo seis meses inactivo, regresando a la acción el 14 de diciembre en G-5+ montado por Jorge Gerardo Bracho, pero finalizó séptimo fuera de carrera detrás del vencedor Mocambo en 1400 metros.

 

Su condición no le permitió volver a competir hasta el 20 de junio de 1997 en G-5+ con la monta de Argenis Rosillo, arribando séptimo a 17 cuerpos de Atlántico. El 10 de julio lo intentaron en la Copa Unión de Jinetes del estado Carabobo en 1300 metros, donde terminó undécimo a 18 cuerpos de Flamingo Azul.

 

El 1 de agosto en G-5+ dio muestras leves de mejoría al arribar cuarto a dos cuerpos de Arxen en 1200 metros guiado por Simón Robles, pero defecciona nuevamente el 29 de agosto finalizando octavo a 19 cuerpos de Flamingo Azul en 1300 metros.

 

Su última salida sería el 2 de octubre con la monta de Rafael Torrealba en el máximo lote común, allí demuestra una vez más que ya no era el gran competidor de sus inicios pues termina noveno a 28 cuerpos de Red Danzig en tiro de una milla, marcando su despedida definitiva de las pistas.

 

Su campaña numéricamente se resume así: 7 triunfos en 18 salidas (de ellos tres clásicos y tres copas), completando con 3 segundos, 2 cuartos, un quinto y cinco no figuraciones en el marcador, acumulando premios por Bs. 6.340.500 de su época. En su haber ese campeonato como dosañero que ya le servía para ganarse un lugar en la Galería de Grandes Corredores Criollos, pero lo que vino después lo consagra en un salón especial.

 

Llevado a la cría por su propietario en su Haras Cairoli, su primera producción nacería en 2001 de la que salieron el ganador clásico Blue Shark y la selectiva Roma Blue. Con el pasar de los años vendrían los ganadores clásicos Cuore Blue, Latina Blue (campeona), La De Andrea (dos veces campeona), además de excelentes corredores con figuraciones clásicas como Blue Centurion (de 55-8), Imagen Blue (de 35-13), Huracán Blue (de 31-8), teniendo en solo ocho producciones la cifra de 25 hijos registrados en pedigreequery.com (apenas un promedio de tres por año).

 

Los números respaldan su gran labor como semental pese a lo reducido de las oportunidades recibidas, con el plus adicional que una de sus hijas (La De Andrea) ha sido de las mejores corredoras del óvalo carabobeño en cualquier época, casi con seguridad es top 3 de este siglo en HINAVA. Labrándose un lugar propio en esta Galería, compartimos su link para que usted revise sus hazañas: https://anecdotashipicas.com/Criollos/LaDeAndrea.htm, lo cual ubica a Séneca en un lugar de privilegio entre los purasangres de la historia hípica venezolana.

 

Fuentes: Apuntes personales, Ing. Juan Macedo, Prof. Winston Hernández, Sr. José A. Hernández B. (foto), www.pedigreequery.com.

 

Anécdotas Hípicas Venezolanas, martes 30 de junio de 2026

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