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Anécdotas
Hípicas Venezolanas
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Bayona | |
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(Arg, 1976, Forli en Live It
Up II por Never Say
Die) | |
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Por
Juan Macedo | |
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En
el fascinante universo del turf venezolano, hay nombres que evocan
entrega, resistencia y versatilidad como el de Bayona. Esta yegua alazana,
importada en vientre desde Norteamérica, nacida en los fértiles potreros
del prestigioso Haras San
Isidro el 30 de enero de 1976, esculpió una trayectoria extensa y
respetable de finales de la década de los setenta y principios de los años
ochenta. Hija del legendario semental argentino Forli en la matrona inglesa Live It Up II, que portaba en sus venas una herencia de
realeza corredora que supo honrar con creces sobre la arena del Hipódromo La Rinconada,
defendiendo las sedas del tradicional Stud Tía Pola del propietario y
entusiasta hípico Julio
Nogueira, la alazana fue confiada inicialmente a la sabiduría del
entrenador Raúl
Payares. |
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El
debut de Bayona se remonta al
23 de julio de 1978. Aquella tarde, con un peso físico de 461 kilogramos y
bajo la monta del jinete Carlos
Blanco, la espigada potranca se estrenó oficialmente sobre una
distancia de 1100 metros, finalizando en la tercera posición a 1 ½ cuerpos
detrás de Sherkan. | |
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Fue
apenas el preludio de lo que vendría pocas semanas después. El 5 de
agosto, mostrando una evolución vertiginosa, Bayona consiguió la primera
victoria de su vida bajo la conducción del jinete Carlos Orcial. En esa ocasión, agenció un crono de 75"3
para los 1200 metros, doblegando con solvencia a Balita. Corrió tres veces
más en ese año 1978: quinta a 11 cuerpos de Monada en la Copa XX Aniversario del Instituto
Nacional de Hipódromos, sexta a 11 cuerpos de Monada en la Copa Hipódromo de Maracaibo y segunda
a 11 cuerpos de Totuma en el
lote común. | |
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La
temporada de tresañera en 1979 fue, sin duda
alguna, el pináculo de la campaña de Bayona. El año comenzó con una
racha avasallante que dejó boquiabiertos a los analistas de la época.
Entre enero y mayo, la pupila de Raúl Payares eslabonó una
seguidilla consecutiva de cuatro triunfos de alto calibre. Abrió el año
con la conducción de Ricardo Wloka ganando el 14 de enero en 1400 metros ante
Lady Mel con un notable registro de 88" exactos;
prosiguió el 21 de enero en 1500 metros doblegando a Challenger con ventaja de 7 cuerpos; y el 3 de
febrero, con la monta excepcional de William Méndez, superó con
ventaja de ¡11 ¼ cuerpos! a
Apasionada en la milla deteniendo los relojes en 100"4. Sin dar muestras
de cansancio, apenas dos semanas después, el 17 de febrero, regresó Wloka a su cabalgadura y repitió la dosis en la
distancia de 1600 metros ganando sobre Challenger con ventaja de ¡12 ½ cuerpos! y un tiempo calcado
de 100"4. |
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El
25 de febrero participó en la Copa
Carlos Márquez Mármol donde fue sorprendida por Cantonesa que le sacó
ventaja de 1 ½ cuerpos. La semana siguiente quedó quinta a 7 cuerpos de
Tonka en el Clásico Congreso de la República.
El 25 de marzo estrenó la monta de Argenis Rosillo en el Selección de Fedeharas ocupando
el tercer lugar a 6 cuerpos de La
Chachi. El 21 de abril figuró quinta a 5 cuerpos de Tonka en
la Copa Carlos Zuloaga y el 6
de mayo nuevamente con Wloka para finalizar
cuarta a 5 ¼ cuerpos de Inolympia en la clásica
milla del Clásico Hipódromo La
Rinconada. | |
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El
ritmo no decayó en mayo, cuando el día 12 se adjudicó el triunfo con
ventaja de un cuerpo sobre Changela y, apenas
una semana después, el 19 de mayo, alcanzó uno de sus hitos más memorables
al conquistar de manera categórica la Copa Rafael Rugero en distancia de 1600 metros. Conducida de
forma magistral por Ricardo Wloka, Bayona paró los cronómetros en un
crono de 99"1, venciendo a La Chachi con ventaja de 4 ¾
cuerpos. | |
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Lejos
de estancarse en el tiro de la milla, Bayona demostró una capacidad
pulmonar y un corazón guerrero al estirar su rendimiento a las exigentes
distancias de fondo. Su nombre se convirtió en sinónimo de peligro latente
en cada prueba selectiva. El 2 de junio fue capaz de escoltar a Inolympia
a 1 ¼ cuerpos en los dos kilómetros del Clásico Prensa Nacional. Un mes
después llegó tercera a 8 cuerpos de Tonka en la milla y media
del Clásico General Joaquín
Crespo. El 15 de julio quedó cuarta a 19 cuerpos de My Sweet
Baby en la Copa Ségula C. A la semana
siguiente con la monta de Balsamino Moreira figuró tercera
a 8 cuerpos de My Sweet
Baby en el Clásico Día de la Marina. Tres semanas
después ocupó el tercer lugar a 8 cuerpos de Lady Tamao en el Clásico Andrés Eloy Blanco. Sin
descanso participó en la Copa Hermán Stelling para quedar tercera a 11 cuerpos de Lectura. | |
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El
9 de septiembre con la conducción de Ricardo Wloka se impuso en los 1600 metros con ventaja de
2 cuerpos sobre Una Nota registrando 97"1. Una semana después, el 16 de
septiembre, se adjudicó en forma gallarda la Copa Mathieu Valery sobre una extenuante distancia de
2200 metros, superando a Avemora con ventaja de
¾ cuerpo y una marca de 143"4. A la semana siguiente apenas pudo cerrar el
marcador a 11 cuerpos de Tijereta en el Clásico Gustavo J. Sanabria. Sin
tregua, el 29 de septiembre, hilvanó otra sensacional victoria en la Copa
Luis A. Landaeta en los dos kilómetros, ganándole a Paraguaipoa con ventaja de ¾ cuerpo y un tiempo de
130" flat. Sellando esta seguidilla de actuaciones sin descanso (que la posicionó como una de las
mejores yeguas de su generación) el 7 de octubre en los dos kilómetros
del Clásico Simón Rodríguez
escoltando a Tonka a ¾
cuerpos. Corrió dos veces más en lo que quedó de año sin pena ni
gloria. | |
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El
año 1980 fue gris para la hija de Forli. Luego
de superar algunos problemas físicos que la mantuvieron fuera del ruedo
capitalino, reapareció el 6 de abril figurando quinta a 4 ¼ cuerpos de Opositor. A la semana siguiente
participó en la Copa Henrique
Otero Vizcarrondo donde ocupó un decoroso tercer puesto a 3 ¼ cuerpo
de Alzada. Las lesiones
hicieron crisis y nuevamente tuvo que tomar unas vacaciones forzadas. Bayona reapareció el 14 de
septiembre con la monta de Gustavo
Ávila quedando séptima a 13 cuerpos de Residente. Dos semanas después
con Freddy Mora up mejoró
desde el sexto lugar a 6 cuerpos de Astrea en la Copa Luis A. Landaeta.
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El
12 de octubre figuró tercera a 2 cuerpos de La Chachi en la milla de la Copa Manuel Fonseca Arroyal (luego fue distanciada al undécimo
lugar por ocasionar tropiezos en carrera). A la semana participó en la
Copa Federico de la Madriz y
Pastor donde finalizó tercero a ½ cuerpo de Nogales. El 1 de noviembre llegó
tercera a 6 cuerpos de Kiss en
la Copa Francisco J. Sucre y siete días después
escoltó a Daytri apenas a pescuezo
en los siete furlones de la Copa
Manuel Azpúrua Alcántara. | |
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La
flota del Stud Tía Pola pasó a
la cuadra de Antonio Algarbe
(incluyendo a Bayona) y el 23
de noviembre estrenó preparador en el Clásico Arturo Michelena con la
monta de Ángel Francisco Parra
que no se entendió con la linajuda yegua para finalizar novena a 24
cuerpos de Nohani. Ocho días después
corrió en la Copa Manuel Vicente
Lander Gallegos con la monta de “El Mudo” Jesús Rodríguez donde figuró
quinta a 4 ¾ cuerpos de Black
Silk. | |
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Nuevamente
las lesiones hicieron crisis y luego de tres meses Bayona reapareció el 1 de marzo
de 1981 ante el máximo lote con la monta de Argimiro Guerrero para quedar
séptima a 10 cuerpos de Timpa.
Luego de tres actuaciones para el olvido, el 27 de junio con Ricardo Wloka en su silla lució muy recuperada en la milla
de la Copa Miguel Emmanuelli al escoltar a La Guacha a 6 ¼ cuerpos. La
recompensa a su entrenador y su equipo de cuadra llegó el 5 de julio donde
Bayona demostró que su calidad
seguía intacta al vencer en 1200 metros a la yegua Kiss con un excelente
tiempo de 72"1. Luego de fallar en el Clásico Día de la Marina que se
adjudicó La Guacha, el 25 de
julio de 1981, en la que sería su despedida dorada de los óvalos
venezolanos, la formidable hija de Forli se alzó
con la victoria en la Copa Ségula
C en distancia de 1800 metros. Conducida por su jinete de siempre, Ricardo Wloka, derrotó en un final electrizante por un
cuerpo a Daytri, parando el reloj en 113"4.
Estas últimas salidas sirvieron para cimentar su reputación de “yegua de hierro”, demostrando una
nobleza inquebrantable en cada pisada. | |
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Bayona
se despidió de las pistas hacia la cría como un verdadero ejemplo de lo
que debe ser un purasangre de carreras de élite: un animal fuerte, dócil
al comando de sus jinetes, capaz de rendir tanto en la velocidad como en
el aliento, y dotada con una voluntad de acero que le permitió correr de
manera ininterrumpida temporada tras temporada. Fue un total de 47
actuaciones oficiales en las cuales cruzo la meta en 12 ocasiones, además
de obtener 6 segundos, 9 terceros, 2 cuartos y 7 quintos lugares (apareció en el marcador en 36 de sus
47 presentaciones, un 76.5% de efectividad). Fue negociada al Haras Tamanaco y sus
representantes aprovecharon la oportunidad para enviarla a Norteamérica
donde fue servida por el estelar What a Pleasure. Ese producto nació en Florida y se registró
con el nombre de Plucky (lamentablemente corrió una vez y se
lesionó, fue enviado a Venezuela para cumplir rol como semental en el
Haras Tamanaco). Luego fue servida por Iron
Ruler y al asegurar su preñez fue devuelta a
Venezuela. Ese producto nació en el Haras Tamanaco pero no llegó a correr. Según me
informaron Bayona tuvo
problemas de fertilidad y no pudo quedar preñada. Pero su legado permanece
guardado en los anales del hipismo venezolano, recordada por siempre como
la inolvidable y batalladora alazana del Tía
Pola. | |
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Fuentes:
Ing. Juan Macedo (apuntes personales), Dr. Fernando Fuentes, Sr. José
Sequera, Sr. Víctor Marín Yzer, | |
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Anécdotas
Hípicas Venezolanas,
martes
30 de junio de
2026 | |
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