Anécdotas Hípicas Venezolanas presenta

Yves Saint-Martin, un gran jinete

Editado por Juan Macedo

 

Yves Saint-Martín fue el más popular de los jinetes franceses. Especialmente entre el elemento femenino. Rivalizó, y a veces con ventaja, con los más cotizados personajes de la farándula europea. Sereno y bien parecido, desde muchacho presagió un magnífico futuro y al poco tiempo contaba con un gran historial a tan corta edad. A Lester Piggott se le había llamado el “Muchacho Maravilla”, pero ese título pasó rápidamente a Yves. Nació el 8 de septiembre de 1941 en Agen, Francia.

 

 

En París es una estrella famosa. El correo de sus fanáticos es voluminoso y para responderlo se ha visto precisado a contratar los servicios de una secretaria. Ha montado ganadores por casi un millón de libras en premios. Sin embargo, vivió modestamente en dos habitaciones en el patio de las cuadras del preparador Francois Mathet, en Chantilly, y observa una rigurosa disciplina y hasta donde se puede saber, cumple estrictamente las advertencias de Mathet de: ¡Damas no!

 

El ascenso a la fama de Yves fue fantástico. Merecido, no solo por su brillante actuación en la silla, sino por su dedicación al trabajo, el cual cumple con verdadera vocación. Casi podría decirse que con espíritu de sacerdocio. Sus dos grandes afectos son su profesión de jinete y los caballos.

 

Siempre he sentido un gran amor por los animales. De pequeño, en mi aldea natal, cerca de Burdeos, me pasaba la mayor parte del tiempo en las fincas, jugando con animales y especialmente con caballos destinados a las faenas agrícolas. Tanto tiempo me pasé en las fincas entre animales, que descuidé mis estudios. No me gustaba la escuela, pues ella no había caballo para montar

               

Sin embargo, Yves, todavía a los 14 años no se había montado sobre un caballo. Por eso, cuando comunicó a su padre, un modesto empleado del Estado, que tenía pensado trabajar en una cuadra de caballos de carrera, creyó que estaba loco. Pero Yves insistió y le escribió a Francois Mathet, quien lo aceptó como aprendiz.

 

Al comienzo, la disciplina de las cuadras le pareció demasiado severa. Estuvo a punto de renunciar a sus sueños de jinete y volver a casa. Aprendiendo a montar se le encabritó un caballo y lo tiró, resultando con fracturas de ambas muñecas.

 

Dos años después, Yves fue el jinete campeón de Francia. Lo logró en 1960, siendo todavía un aprendiz. Se vio impedido de repetir al año siguiente, porque debió ingresar en el ejército. Pero al cumplir su servicio militar, volvió a ocupar su sobresaliente lugar ganando las estadísticas de 1960, 1962, 1963, 1964, 1965, 1966, 1967, 1968, 1969, 1973, 1974, 1975, 1976, 1981, y 1983.

 

Saint-Martín era todavía un aprendiz cuando logró su fantástica cadena de victorias en grandes carreras. Comenzó en la última temporada con su triunfo con La Sega, en las 1000 Guineas. Una hora después llevó a la victoria a Adamastor, en las 2000 Guineas.

 

Fue después a Inglaterra para correr en la difícil pista de Epsom. Finalizó tercero con Le Cantilien, en el Derby, ganando luego el Coronation Cup en Dicta Drake al día siguiente y posteriormente el Oaks en el último día de la reunión. Relko, el ganador del Epsom Derby este año, representó para Yves Saint-Martin, tres ganadores en cuatro montas para su record.

 

Siguiendo la pauta, Yves ganó el Oaks francés, saliendo airoso luego en Inglaterra en los Clásicos King George VI y Queen Elizabeth, en Ascot, con Match. Cerró un brillante año ganando el Washington D.C. International, con el propio Match.

 

La comparación entre los jinetes franceses y sus colegas ingleses y australianos ha sido siempre desfavorable para los primeros. Generalmente son variables, nerviosos y recurren a un frenético uso del látigo. Yves es la excepción de la regla. Es frío como el hielo y sostiene a sus caballos en un perfecto equilibrio.

 

Es sumamente estudioso de la táctica que debe emplear en una carrera importante. La noche anterior a un gran evento ha confesado nunca duerme. Sigue paso a paso todos los detalles de la carrera, contrapesando todas las posibilidades.

 

Se ha visto a Yves dedicándole poca atención a una gran carrera, solamente en una oportunidad. Fue en noviembre de 1962 y esto dos horas antes de salir a montar a Match en Laurel Park, en el curso de un suculento almuerzo en el Turf Club. La temporada francesa de carreras había terminado y se encontraba quizás influenciado por ese especial espíritu de vacaciones de Norteamérica. Hubo algunas críticas en la prensa cuando salió a montar a Match con 2 libras de sobrepeso. Sin embargo, todo le salió bien, pues Match ganó derrotando a Carry Back y Kelso. Tres meses más tarde, cuando todavía azotaba a Europa el crudo invierno, se supo de Yves. Fue en una helada mañana en Chantilly, desfilaron los caballos de Francois Mathet cuando se dirigían a la pista de entrenamiento. Cada uno iba montado por un mozo de cuadra, con excepción de uno, precisamente el de menor mérito del grupo. Sobre éste iba nada menos que el campeón de los jinetes franceses, Yves Saint-Martín.

 

A inicios de 1970, Yves llegó a Venezuela especialmente invitado por el Directorio del Instituto Nacional de Hipódromos para cumplir varias exhibiciones, constituyendose en la gran atracción del programa de carreras logrando el triunfo con Pav-Ne en final lleno de gran emoción.

 

En su carrera, Yves Saint-Martin ganó 3314 carreras en todo el mundo de los cuales 3275 fueron en Francia. Está empatado con otros tres jinetes como más victorias (con cuatro) en el Prix de L'Arc de Triomphe y tiene el récord de más victorias en otros Grado I, incluyendo el Prix du Jockey Club con nueve. Ganó el francés "Academie des sports" Prix Claude Foussier en 1971. En Alemania ganó el Preis von Europa de 1985 con Sumayr; en Irlanda  ganó el Irish Derby de 1974 con English Prince; en Italia ganó el Gran Premio di Milano de 1976 con Rouge Sang. También ganó en Norteamérica en la Breeders’ Cup: la Turf en 1984 con Lashkari y la Mile de 1986 con Last Tycoon. También tuvimos la oportunidad de contar son su presencia en el Hipódromo La Rinconada en el año 1970 donde triunfó en dos oportunidades: con el inglés Senador y el nativo Pav-Ne.

 

Retirado, Yves Saint-Martin es un ávido coleccionista de automóviles antiguos, modelos clásicos como el Maserati, Ford Mustang, Rolls Royce y Aston Martin. Su hijo Eric es también un jinete exitoso que ha corrido en Francia y en Hong Kong.

 

Fuentes: extraído de la Revista Turf, Wikipedia.

 

Anécdotas Hípicas Venezolanas, jueves 27 de octubre de 2016

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