Anécdotas Hípicas Venezolanas presenta

Native Dancer

El Fantasma Gris

Por Juan Macedo

 

Native Dancer era de color gris. Dicen, los advenedizos e improvisados en cría de caballos y en hipismo, que los caballos con ese pelaje no son de carrera. Los pobres ignoran que, a pesar de lo raro del pelaje, los pocos caballos que lo heredan le han dado las más grandes horas a la raza purasangre.

 

Alfred Vanderbilt, dueño de Native Dancer, dictaba una conferencia en una comida de los criadores norteamericanos. Y en ella decía que él pensó mucho en el cruce de Polynesian con Geisha, después de veinte años de experiencia como propietario y criador. Decía “No es que yo sea un sabio ni que haya descubierto la fórmula para criar campeones, pero pensé mucho y de tanto pensar tuve la suerte de sacar a Native Dancer”.

 

Para aquel momento, el potro gris, grande, veloz y resistente como ninguno estaba invicto. Lo llamaban “Gray Ghost”. Nunca se había conocido un caballo igual. Ni Man O’War ni Citation fueron mejores. Pero los agoreros se preguntaban ¿Ganará el Derby? Nunca un caballo gris había podido ganar esa famosa carrera.

 

Native Dancer era hijo de Polynesian en Geisha, por Discovery. Polynesian era un simple velocista. Quizá no lo era. Pero su haraganería para trabajar por las mañanas, cuando era pistero, impidió que se pusiera en condiciones. Por eso apenas corrió hasta donde se lo permitía su entrenamiento. Geisha, en cambio, era un aporte de fuerza incalculable. Era hija de Discovery. No podía fallar tan recia corriente. Nació el 27 de marzo de 1950 en el Scott Farm, pero criado y entrenado en el Sagamore Farm de los Vanderbilt.

 

Cuando Native Dancer debutó el 19 de abril de 1952 ganó con cuatro cuerpos y desde ahí en adelante, la brisa soplaría fresca para las sedas millonarias de Vanderbilt. En este aspecto y en todo menos en el color, podía compararse con Man O’War. Luego fue al Youthful Stakes y lo ganó por seis cuerpos. Había, en su contra, un potro velocísimo del Greentree Farm, llamado Tiger Skin, en el Flash Stakes. Se lo echaron para que descosiera a Native Dancer. Pero el pobre se le salieron los ojos y ni siquiera pudo ponerse nunca adelante.

 

El Saratoga Special Stakes lo ganó usando el mismo molde de sus anteriores. Tahití, otro hijo de Polynesian, invicto en dos salidas, llegó con las plumas alborotadas, dispuesto a romper el mito del Man O’War gris. Galopando a su lado, Native Dancer le ganó por tres cuerpos. Mas adelante, en el Grand Union Hotel Stakes, se las vio con otro hijo de Polynesian, Tahitian King, que parecía invencible, Native Dancer lo descuartizó, sin correrle nunca y dándole dos kilos, con tres cuerpos de ventaja.

 

En el Hopeful Stakes, la carrera mejor pagada de Saratoga para potros de dos años, Native Dancer ganó, al trote, por tres cuerpos. Su primera gran experiencia iba a ser en la Anticipation Purse, en la consagratoria y larga recta de Belmont Park, difícil para potros acostumbrados a las curvas. Pero el gran potro ni cuenta se dio. Le cogió el paso a la recta y marcó 69”3 para 1200 metros.

 

Con esa carrera se preparó para el Futurity Stakes. En una carrera que necesita, para ganarse, una proporción igual de suerte y de caballo. Native Dancer no era veloz de salida y siempre se quedaba en la retaguardia. En el Futurity corrió como siempre. Pero con la mala suerte de que al iniciar su avance, se topó con una cortina de caballos impidiéndole el paso. Se libró nadie sabe como. Arreció por fuera, le tomó la medida al veloz Tahitian King y en los últimos cien metros lo alcanzó y lo batió por dos cuerpos. Igualó el record mundial de los 1300 metros en 74”2. Quedaba comprobado que Native Dancer era o iba a ser un stayer. De ahí que había inquietud por verlo, a los tres años, corriendo las distancias largas.

 

La última carrera como dos años fue una respuesta previa de lo que sería el potro a los tres años. Corrió en los 1700 metros de la East View Stakes. Ganó como quiso. Solo que aflojó, como solía hacerlo cada vez que él tomaba su paso. Ese problema tenía de cabeza a su preparador y a su jinete. Pero al ganar, quedaba como el Campeón de los Dos Años y fue la primera vez que un caballo con esta edad era nombrado Caballo del Año. Y el handicapper contento porque iba a repartir plomo por mucho tiempo.

 

Native Dancer se ganó las glorias de gran caballo a los tres años. No habrá, ni antes ni después de él, un caballo con mayor legión de admiradores. Ya será leyenda, después de la simpatía de Native Dancer, lo que se diga de otros incluyendo al mismo Man O’War. Hasta millares de personas que jamás habían ido a un hipódromo, fueron para admirar al “Dancer”. Al mediar la temporada, era el ídolo nacional. Fue el primer caballo famoso gracias a la Televisión.

 

Llevado a California, para invernar donde su entrenador William C. Winfrey, dejó ver que sus talones corrían peligro. Por eso lo quemaron como medida de precaución. Y esa quemada se la daban pensando en el Derby, la carrera que enloquece a todo hípico. Vanderbilt ansiaba ganar esa carrera que pudo haberle proporcionado Discovery cuando se inició como propietario. Native Dancer fue regresado al Este. Lo metieron en el Assault Purse, pero al no entrar más que otro rival, cancelaron la carrera. Luego fue a la Gotham Stakes, donde lució falto de velocidad y haciendo esfuerzo para ganar al final por dos cuerpos.

 

Ocho días después fue al Wood Memorial. La ganó por cuatro cuerpos a Tahitian King en 1800 metros. Crecido como campeón, fue a Churchill Downs, para disputar el Kentucky Derby. Allí estaba un potro veloz, hijo de Royal Gem II, llamado Dark Star. Cogió la delantera, como la cogía todo el que corría contra Native Dancer en los comienzos de cada carrera. Por segunda vez en su vida, Native Dancer sufría inconvenientes. Lo cruzaron en la primera curva y no pudo tomar vía franca hasta la recta opuesta, donde intentó la persecución del puntero. Pero el paso de Native Dancer no rendía. Fue sólo en los cien metros finales donde voló “el Fantasma Gris”. Se lo miró venir como una catapulta, como algo que no contenía nada ni nadie. Nunca fue más stayer, más caballo que en aquel instante. La gente cerró los ojos para no ver si ganaba o perdía. Después vino la fotografía, en medio de un sepulcral silencio y quizá si en medio de un largo y contenido sollozo. Native Dancer, por una cabeza, perdía su invicto y perdía el Derby. Una vez más, un caballo gris no podía ganar la gran carrera. Su jinete Eric Guerin fue fuertemente criticado por la prensa. Jamás volvería a perder otra carrera el gran Native Dancer. Perdía en 122”, uno de los tiempos más rápidos en que se había corrido el Kentucky Derby.

 

Luego de ganar la Withers Stakes en 96”1 la milla, se marchó hacía Baltimore para la Preakness Stakes. Allí iba a encontrarse otra vez con Dark Star. La Preakness fue una carrera emocionante pero no hubo chance para el desquite. Dark Star se sesgó un tendón la semana anterior y no fue a la disputa. El enemigo fue Jamie K, un desconocido hijo de otro más desconocido aún: Crow Foot. Por poco muere de sorpresa un público que vio a Native Dancer ganar por un pescuezo.

 

Ya en la Belmont, y sus 2400 metros, Native Dancer daría la muestra definitiva del stayer. Otra vez contra el anónimo Jamie K. El campeón gris aflojaba en los finales a medida que tomaba su paso. Pero en la Belmont sucedió lo contrario, como en el Derby. Vino desde el fondo para coger a Jamie K que estaba solo en la delantera y ganarle por un pescuezo. El tiempo de 148”2 para los 2400 metros estuvo a dos quintos del record establecido por el triple coronado Count Fleet.

 

Native Dancer tenía en su poder la doble corona. Por una cabeza perdió el Derby y la triple corona. Luego de ganar la Dwyer Stakes sobre Guardian II, lo llevaron a Chicago para la American Derby donde daba todas las ventajas. Charles Hatton, tan escolástico en sus apreciaciones, dijo del caballo: "Aquí comenzó y acabó todo". Su jinete Eddie Arcaro (que había dicho que “El Dancer” no era un gran caballo como Citation) admitió la grandeza del caballo: "Nadie pensó que pudiera ganar el American Derby, tan lejos venia y tan holgazán se mostraba". Native Dancer galopaba la carrera en 108”2 para 1800 metros, un quinto más del record de la pista.

 

Antes de disputar la Travers Stakes en Saratoga, un grupo de fanaticos al “Gray Ghost” despistaron a los vigilantes, y le arrancaron los pelos de la crin y de la cola como souvenirs. Era la primera vez que un caballo era pisoteado de la misma manera que cualquier actor famoso de Hollywood. De todas formas, Native Dancer galopó el Travers.

 

Después, logró otra victoria en el Arlington Classic que ganó por nueve cuerpos a pesar del fango que habla. Jamie K llegó último por el estado de la cancha. Los segundos de la Preakness y la Belmont lo dejaron sin ánimo para seguir corriendo contra Native Dancer durante el resto del año.

 

A partir de entonces, todo se volvió excitación y nerviosismo, emoción sin limites, ante la posibilidad de un encuentro con el viejo crack Tom Fool, un caballo que no había sido vencido en toda la temporada. Se concertó la carrera y se dispuso que fuese a peso por edad.

 

Listo el encuentro, no pudo ir a él Native Dancer. Se rompió un casco y como el tratamiento no hacia evolucionar la lesión, hubo que retirarlo. El más descorazonado de todos era el propio Vanderbildt. El nunca pudo reponerse de la derrota en el Derby. Ahora que podía ganarle a uno de los grandes caballos de todos los tiempos, a Tom Fool, iba el infortunio y le arruinaba a su campeón gris.

 

En 1954, Native Dancer mantuvo su hegemonía con tres triunfos más, incluyendo el Commando Purse en Belmont Park, el Metropolitan Mile Handicap y el Saratoga's Oneonta Handicap donde se lesionó sobre una pista en mal estado. Incluso se habló de participar en el Gran Premio Arco del Triunfo, pero la vieja lesión en el casco recrudeció.

 

Nunca más volvió a correr, Native Dancer, “El Dancer”, “Grey Ghost”, el gran campeón gris que corrió 22 veces y perdió una sola carrera, por cabeza, llamada el Kentucky Derby, acumulando en premios $785,240. Aquel casco roto no se curó nunca para servirle de soporte a un campeón en la pista de los grandes. Para caminar en el potrero de los padrotes, quizá serviría. Allí dejaron a Native Dancer.

 

Native Dancer fue probado como padrote, resultado un exitoso semental, padre de múltiples ganadores clásicos como Raise A Native, Hula Dancer, Protanto, Kauai King, Native Street, Dancer’s Image, Native Charger y un largo etcétera. Su hija Natalma es la madre de Northern Dancer, el semental más influyente de la era moderna. Otra hija, Shenanigans, es la madre de la mejor yegua de todos los tiempos, Ruffian. Fue incluido en el Salón de la Fama del Hipismo Norteamericano en el año 1963. Murió el 16 de noviembre de 1967 y fue enterrado en el Sagamore Farm al lado de Discovery.

 

Fuentes: Basado en un trabajo publicado en 1960 en la Revista Gaceta Hípica, www.wikipedia.com, www.pedigreequery.com.

 

Anécdotas Hípicas Venezolanas, jueves 26 de enero de 2012

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