Anécdotas Hípicas Venezolanas presenta

Man O’War

El Gran Rojo

Editado por Juan Macedo

 

Después de su campana de pistas, Man O'War quedó para dos cosas: la reproducción y la curiosidad pública. Ningún caballo, en el mundo, ha recibido más visitas que él. Will Harbut, su caballericero, tenia un slogan para presentarle el caballo a los curiosos: “Este es el caballo más caballo que nazca sobre la tierra”.

 

Man O'War nació el 29 de marzo de 1917 en el Nursery Stud Farm (Lexington, Kentucky) y era hijo de Fair Play, gran patriarca equino, en Mahubah, yegua que no tuvo más méritos, como matrona, que parir a Man O'War. Fair Play tenía un temperamento arisco y lo heredaba de Hastings. Era un caballo presumido, en una palabra. Mahubah, la madre de Man O'War, era hija de Rock Sand, famoso padrote inglés. Man O'War nació en la estancia del Mayor August Belmont Jr. Era largo, o patilargo, alazán muy rojo. El Mayor Belmont tenía que irse a la guerra y resolvió vender al potro. Logró que se lo pagaran por $5.000 y pasó a la cuadra de Samuel D. Riddle.

 

Los entrenamientos previos lo dijeron todo. Man O'War fue bautizado en honor a su criador y le hizo honor al nombre. Peleaba por todo y con todos. Varias veces derribo a los jinetes. Su inteligencia le hizo comprender lo que querían de él y luego se enserió bastante. La silla y el jinete lo pusieron siempre muy nervioso y fue lo único que no pudo dominar en su temperamento. Cuando debutó el 6 de junio de 1919 con el entrenamiento de Louis Feustel y la monta de Johnny Loftus, tomó la ventaja que quiso y ganó con facilidad. Fue, desde ese momento, un caballo de fuego. No hay leyenda en esa afirmación. Man O'War era un caballo distinto a los demás.

 

La segunda vez que corrió fue en el Keene Memorial Stakes, contra caballos de mucha clase. Se quedó un poco en la partida. Pero una vez que el viento le hinchó las velas, dispuso a su antojo de la carrera. Fácilmente le ganó a On Watch.

 

Man O’Mar se mostró superior en velocidad, resistencia y capacidad para cargar kilos en todas sus carreras. Luego de varios triunfos, se marchó a Saratoga y con 130 libras encima, le ganó a Upset. Luego viene lo que es una mancha en el sol del “Gran Rojo”.

 

Upset fue el único caballo que pudo ganarle a Man O'War. Verán cómo y porqué. En primer lugar, porque su nombre (trastorno en castellano) debía tener una justificación. El se encontró con nuestra estrella en el Sanford Stakes. Man O'War llevaba 130 libras. Upset llevaba 115. Nunca Man O'War tuvo tantos estorbos en una carrera. Cuando se dio la partida, estaba fuera de balance y quedó prácticamente sin largar. Cuando se puso en carrera, parecía un ciclón y comenzó a pasar caballos. Dio cuenta de todos y se puso a tiro de Golden Broom y Upset, que se mantenían adelante. Para acortar distancia, el jinete Lotfus decidió meterse por los palos, pero le cerraron el paso. Lotfus levantó y buscó por fuera. Cuando pudo haber dado cuenta del puntero, el jinete de Upset usó el foete y la llegada lo sorprendió ganándole por medio cuerpo a Man O'War.

 

Este gran caballo jamás perdió otra carrera. Luego vino el desquite. Y veamos cómo: Era en el Gran Union Hotel Stakes. Sólo le dio 5 libras a Upset y lo derrotó decisivamente. Más tarde se encontraron en el Hopeful Stakes. Upset no entró en la pizarra. Y después viene el encuentro con el único caballo que le hizo correr, con todas las de ley, a Man O'War. Fue John P. Grier, en el Futurity, donde también intervinieron Cleopatra, Upset y On Watch. Man O'War les dio peso a todos (59 kilos) y les ganó con facilidad, mostrándose listo en la lucha y sobrado cuando flaquearon las fuerzas de los enemigos.

 

Su campaña de potro acabó con 10 carreras para 9 triunfos clásicos y 1 derrota por mala suerte. Los análisis de los numeristas probaron después que Man O'War era 15 y hasta 20 libras mejor que todos sus coetáneos juntos. Fue el Campeón Dosañero sin lugar a dudas.

 

Cuando tenía 3 años, Man O'War no contaba con la confianza de su gente. Se creía que no llegarla ni a la milla y menos a distancias mayores, por esa razón no fue inscrito en el Kentucky Derby (aparte que en esa época no existía la figura de la Triple Corona). Al intervenir en el Preakness Stakes, había instrucciones, por parte de sus enemigos, de volverlo papilla en carrera. Sin embargo, no pudieron cumplir porque jamás lo tuvieron a su alcance y Man O'War con su nuevo jinete, Clarence Kummer (Johnny Loftus le fue denegada la renovación de la licencia por parte del Jockey Club) les ganó por mucha ventaja. Upset llegó segundo.

 

Cuando lo llevaron a Nueva York, los hipódromos se llenaron. Ya era mucha la fama del “Gran Rojo”. El aspecto del caballo dominaba la imaginación de la gente. Era un animal distinto a los demás. Tenía un porte especial. Enamoraba a cualquiera e infundía respeto. Cuando disputó el Withers, él satisfizo las exigencias del público. Al darse la partida, él se puso al frente y galopó a su antojo, en tiempo de 95”4 para los 1600 metros. En aquella época, ese tiempo era extraordinario. Hoy las pistas son más elásticas y livianas y por eso tal tiempo no parece gran cosa. Pero sí era maravilloso en los días de Man O'War.

 

En aquel entonces, la Belmont Stakes era en distancia de 2200 metros. Man O'War ganó por 20 cuerpos en tiempo récord de 134”1. Luego corrió el Stuyvesant Handicap y cargó 135 libras. Yellow Hand era el único enemigo de 103 libras en la carrera. Los demás iban muy bajos. Aunque su jinete no lo dejó correr, ganó Man O'War por más de 8 cuerpos. En el siguiente párrafo, decimos que Man O'War se encontró con el único caballo que lo hizo correr: John P. Grier. Aquí está esa escalofriante carrera.

 

El preparador de John P. Grier llamaba a Man O'War "esa langosta". Puso a su caballo en gran forma para disputar el Dwyer Stakes. Man O'War le dio 18 libras y se dio la partida. Como John P. Grier era más pequeño y se puso a cabeza del campeón en toda la recta, la gente creyó que se había quedado en los cajones al darse la partida. El tiempo que se marcaba sorprendía. ¿Cómo iba a hacer eso un caballo que iba solo adelante como Man O'War? Los 1200 metros los pasó en 69”; la milla en 96”. Cuando John P. Grier se le adelantó a Man O'War, la gente sintió escalofríos. Allí se percató del porqué de los apuros del campeón. Por primera vez en su vida, Man O'War oyó sonar el látigo sobre sus ancas. Se lo aplicaron una y otra y otra vez. Al fin se le adelantó al pequeño John P. Grier y lo derrotó por cuerpo y medio. Al regresar victorioso, la pizarra marcaba otro record norteamericano para la época: 1800 metros en 109”1. Más tarde lo montó, por primera vez, el jinete Earle Sande. Al ganar con el caballo dijo: “Esto no es un caballo, es una locomotora”.

 

Después ganó, contra sus enemigos de siempre, el Travers Stakes y el Lawrence Realization Stakes. En esta última carrera, ganó por 100 cuerpos, mejor dicho por cerca de 300 metros. Marcó nuevo récord para la época, 150”4 para los 2600 metros. Ganó varias carreras más, entre ellas la milla y media del Jockey Club Stakes. El record establecido, de 148”4, duró 17 años y fue batido por War Admiral, en un quinto de segundo.

 

Después vino el Potomac Handicap. Man O’War llevó 63 kilos y medio. Paul Jones, ganador del Derby, llevaba 49 kilos; Wildair, ganador del Metropolitan, llevaba 47 kilos. La pista estaba tan mala ese día que todo el mundo se movió para ver cómo iban a derrotar al “Gran Rojo”. Ilusiones, porque Man O’War ganó al paso, acariciando su crin, con ventaja de cuerpo y medio, estableciendo nuevo record de pista.

 

Para su época, $75.000 era un gran premio en Estados Unidos. Man O’War tenía esa perspectiva corriendo el Kenilworth Park Gold Cup (Windsor, Canadá) contra Sir Barton. Este caballo no estaba en su mejor forma a la hora del encuentro. Pero recibió 18 kilos de Man O’War. Sin hacer ningún esfuerzo, “El Gran Rojo” marcó nuevo tiempo, mejorando en 6 segundos el que tenían en Canadá. Fue su última carrera. Su campaña, casi perfecta, fue de 21 actuaciones para 20 victorias y un segundo, acumulando $249,465 en premios y completando con el Título de Caballo del Año 1920.

 

Man O’War viajó a Lexington, específicamente al Elizabeth Daingerfield's Haylands y luego al Faraway Farm. Fue un semental sorprendente, produjo 64 ganadores clásicos y varios campeones, entre ellos el Triple Coronado War Admiral, Admiral Flag y Crusader. Fue Líder Semental en el año 1926.

 

Will Harbut, el peón de Man O’War, no descansaba presentando a su caballo a la vista de los curiosos. Como Cicerone de establo, paseaba incesantemente al costado del viejo campeón. Igual decía: “Este es el caballo más caballo que nazca sobre la tierra”, que esto otro: “El caballo perfecto, señores, no muestra debilidades”.

                                          

Will Harbut soliloquiaba siempre. Al sacar a Man O’War, también iba diciendo “Señores, este es el caballo perfecto”. Hacía pausa y continuaba “¿Lo recuerdan? Tenía la velocidad de los sprinters y el corazón de los stayers”. Al cabo de un rato volvería a la carga “Ah, y debe tener consistencia. Las derrotas no tienen excusas ¿Lo miran a él? No han nacido dos caballos iguales”.

 

Man O’War murió el 1 de noviembre de 1947 de un infarto al corazón y al poco tiempo falleció Will Harbut. Fue enterrado en el Faraway Farm, pero a inicios de la década de los ’70 sus restos fueron enviados al Kentucky Horse Park, donde se colocó una estatua en su honor realizada por Herbert Haseltine. Fue incluido en el Salón de la Fama del Hipismo Norteamericano en el año 1957. La Revista Blood Horse, en una encuesta realizada, determinó a Man O’War como el Mejor Caballo del Siglo XX. Lo que no hay dudas es que Man O’War fue el mejor caballo que se vio en los días de la Primera Guerra Mundial.

 

Fuentes: Basado en un trabajo publicado en 1960 en la Revista Gaceta Hípica, www.wikipedia.com, www.pedigreequery.com.

 

Anécdotas Hípicas Venezolanas, jueves 15 de diciembre de 2011

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