Anécdotas Hípicas Venezolanas presenta

Isaac Murphy:

Un negrito encabeza el Hall de la Fama del Hipismo Norteamericano

Editado por Juan Macedo

 

El Hall de la Fama situado en el Museo Hípico Nacional de Saratoga, Estados Unidos, está encabezado por un jockey de color llamado Isaac Murphy.

 

Murphy fue el primer jinete que mereciera el honor del Hall de la Fama en el año de 1955. Nunca otro Jinete elevado a ese glorioso sitial, mereció tantos votos como el negrito Murphy.

 

Isaac Murphy nació el primero de enero de 1861 en Fayette County, Kentucky. Murió el 1° de febrero de 1896. En el Hall de la Fama aparece como nacido en 1859 pero todos los cronistas de la época coinciden en que nació en 1861.

 

Su nombre de pila fue Isaac Burn. Su padre era un hombre libre que se había incorporado al Ejército de la Unión y murió en una prisión de los confederados en Campo Nelson. Su madre se trasladó entonces con el pequeño Isaac a la finca de su padre, Green Murphy, en Lexington. Isaac ganó su primera carrera con su apellido Burns. Pero a petición del abuelo, a partir de entonces fue Isaac Murphy.

 

Murphy había nacido en plena esclavitud. No obstante ser negro, gozaba de la estimación de blancos y negros en el norte y en el sur. Los cronistas de la época estilizaron su prosa para realzar las proezas del gran jinete de color.

 

Murphy montó a tres ganadores del Kentucky Derby a saber: Buchanan en 1884, Kiley en 1890 y Gigman en 1891. Tal record sólo fue igualado en 1930 por Earl Sande Y sólo superado por Eddie Arcaro cuando logró su quinto Derby en 1952.

 

Cuentan las crónicas que Murphy contaba con el 38 por ciento de las montas ganadoras para 1891. Según datos suministrados por él mismo en su tiempo de jinete, montó 1.412 caballos desde 1875 hasta 1895, habiendo ganado 628 carreras.

 

Los críticos de entonces consideraron Murphy como el jinete que más se  acercó a la perfección dentro del turf norteamericano.

 

Los mismos críticos dijeron siempre que parecía mentira que un hombre de color pudiera alcanzar tanta fama y acumular las riquezas que acumuló Isaac Murphy en una región que, como el Sur de los Estados Unidos, acababa de abolir forzosamente la esclavitud. Murphy nació esclavo y sin embargo fue el hombre más famoso de su tiempo en cuanto a deportes se refiere.

 

Si el hipismo en Estados Unidos no hubiera tenido ninguna virtud, esta de haber igualado a los hombres de todas las razas, por lo menos, debe reconocérsele. Murphy fue considerado un hombre igual a cualquiera a pesar de su color y de su origen. Gozó siempre del respeto y admiración de todos. Fue un atleta incomparable y un hombre de una honradez ejemplar.

 

Como jinete fue genial. Los cronistas de su tiempo lo llamaron el Archer de color, para compararlo con un astro británico del siglo XIX llamado Fred Archer. Un cronista muy sereno pidió se rectificara ese calificativo y que se invirtiera por un apodo para Archer que lo hiciera ser el Murphy blanco.

 

La madre de Murphy era una lavandera. Su patrón quiso llevarse al muchacho para enseñarlo a jinete Y ella convino en cederlo. Al montar sobre el primer caballo, se le vio que tenía una vocación especial para jockey. Lástima que no dejara escrito nada sobre su escuela, su técnica y su estilo. Pudo haberlo hecho, ya que Murphy era un negrito de buen hablar, instruido y muy inteligente.

 

En 1875 la madre de Isaac llevó al muchacho al preparador Uncle Jordan, Con él estuvo diez años. Luego de varias alternativas, Murphy cierra su capítulo profesional al cabo de veinte años de correr caballos. Durante su campaña condujo a los más grandes caballos de los Estados Unidos. Ganó cuatro American Derby con  Modesty en 1884, Volante en 1885, Silver Cloud en 1886 y Emperor of Norfolk en 1888. Decía que si hubiera conseguido la monta de Miss Ford en 1887, habría ganado cinco American Derby.

 

A propósito del mejor y del peor caballo que montó en su vida, Murphy dijo que el mejor fue Emperor of Norfolk y el peor la yegua Miss Ford. Murphy dijo también lo siguiente: "Ni el castigo, ni la presión ni la espuela ni nada hace que un caballo sea mejor de lo que es".

 

Corría de atrás y no en la delantera, como los norteamericanos de hoy. Murphy dijo: "Hay que correr colocado, sin dar ventajas, reservando las energías del caballo, pero haciendo que los contrarios gasten las suyas. El jinete que pueda hacer eso tiene la mitad de la carrera ganada''.

 

Por eso muchas veces se dijo que Murphy y no el caballo era el que ganaba los clásicos.

 

Siempre le criticaron el estrecho margen de sus finales. Murphy llegaba justo a la hora de cruzar la sentencia y sus caballos ganaban casi siempre por una nariz o poco más.

 

Era un artista de la silla pero no era vanidoso ni aficionado al efectismo. Él dijo siempre que los finales suyos no eran deliberados. Le tocaba ganar así y así ganaba. Murphy tuvo una conciencia especial del caballo de carrera y nunca se equivocó al calcular la efectividad de su paso, de su marcha y de su fuerza.

 

En el siglo XIX eran populares los matches entre dos caballos. Murphy estaba siempre sobre uno de los competidores. En el otro se montaba Snapper Garrison. Hay un cuadro en Aqueduct en el que aparece Murphy juvenil sobre el caballo Salvator, derrotando a Tenny con el bigotudo Garrison en la silla. Murphy casi siempre ganaba los matches.

 

Murphy dijo una vez: "Tengo a orgullo ser uno de los mejores jinetes de los Estados Unidos. Yo hago lo posible por cubrir de dignidad a mi profesión". Sin embargo, no fue hasta después de muerto cuando se le prodigaron grandes honores a Isaac Murphy. En su época ningún jockey era adulado como son los de hoy.

 

La gloria de Murphy es mayor si se piensa que fue un modelo de educación, un ejemplo profesional y la perfección sobre un caballo de carreras. No es decirle mucho si se lo califica de genio de la equitación. Y más valiosas son sus virtudes si se toma en cuenta que en la época de Murphy se empleaban tácticas sucias, tales como estorbar al caballo, derribar al jinete contrario, cruzar en plena carrera y algo más, todo lo cual era aceptado como cosa normal. El jinete más limpio y de ahí su grandeza, era Isaac Murphy.

 

Viendo a un pillo sobre un caballo, Murphy dijo una vez: "Vale la pena meditar, para el futuro, si convienen los métodos sucios o la honradez en carrera". También dijo sobre una costumbre de su época: "El mejor tesoro de un jinete es la honradez. Se ganan más carreras y más dinero. Y sobre todo, se gana el respeto y consideración de todos".

 

Sin embargo, hubo personas, propietarios y preparadores, que dudaron de la honestidad de Murphy, él siempre se negó a correr para ellos. Un propietario dijo una vez que Murphy le había parado un caballo y desde entonces jamás le dirigió la palabra a pesar de que agotó sus esfuerzos buscando una reconciliación.

 

Isaac Murphy murió a los 35 años de una pulmonía. Lo único que se le criticó fue su afición al champagne en sus últimos años. Murió preparando los caballos de su propio establo. Vivía en una casa que construyó cerca del hipódromo de Lexington. Junto a su lecho mortuorio estuvo su abnegada esposa. Murphy no dejó hijos. Fue enterrado por la logia masónica En el cementerio de color, un domingo de gran nevada del 16 de febrero de 1896. Desde todos los rincones de los Estados Unidos llegaren ofrendas florales.

 

Fuentes: extraído de la Revista Turf de abril 1965

                                                                 

Anécdotas Hípicas Venezolanas, jueves 29 de junio de 2017

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