Anécdotas Hípicas Venezolanas presenta

Henry Of Navarre

Un extraordinario corredor

Por Pedro Elías Aristeguieta

 

Es algo difícil, ya sea para cualquier persona conocedora de la historia del purasangre o para el simple aficionado, especificar cuál ha sido el caballo de todas las épocas. Es mejor clasificarlos a uno o varios según los años en los que corrieron, contra cuales lo hicieron y otra serie de factores que, enumerarlos, nos llevarían varias cuartillas.

 

Así tenemos que, en los finales del siglo XIX, hubo un magnifico caballo de muy buenas actuaciones, su nombre: Domino. A los dos años terminó invicto en nueve carreras. En total produjo a su propietario US$170.890, suma que se mantuvo como la más alta durante casi 38 años. Con Domino, de su misma generación, corrió un caballo que completaría, luego de un detallado estudio, la máxima representación de esa etapa de fines de siglo: Henry Of Navarre.

 

En cinco oportunidades se encontraron para dirimir cuál de los dos era el mejor; en realidad Domino le ganó en tres ocasiones, pero es bueno advertir que las veces que Henry Of Navarre lo venció, fue en carreras de mayor importancia, las cuales demostrarían con el tiempo la mayor capacidad corredora del caballo al cual nos vamos a referir.

 

Henry Of Navarre nació en 1891 en el Silver Stud Brook, cerca de Shreswsbury, Nueva Jersey. Su criador Lucien O. Appleby, era reconocido por haber tenido anteriormente a muy buenos caballos, entre los cuales podemos citar a Tristan, Jack Of Hearts, Carnation y Bankrupt.

 

El padre de Henry Of Navarre fue Knight Of Ellerslie, como corredor podemos decir que su campaña fue bastante aceptable; ganó varias e importantes carreras, entre las que cabe mencionar y destacar el Preakness Stakes de 1884.

 

Su madre, Mass Rose, dio buenos hijos, recordaremos a The Hugonot, ganador en 1898 del Withers y Brooklyn Handicap.

 

Indudablemente que los antecedentes tanto del padre como de la madre, inclinaron a que el conocido criador y propietario de entonces, Byron McClelland, se interesara por el potrillo y lo adquiriera por una suma no muy elevada.

 

Su estreno lo hizo Henry Of Navarre el 1 de mayo de 1893. Su debut no fue nada afortunado pues arribó fuera de carrera.

 

A la semana siguiente logró su primera victoria en la Breeders Stakes. De allí fue enviado a correr a Mommouth Park en una carrera selectiva. Llegó segundo bastante cerca del ganador.

 

En definitiva, a los dos años ganó y perdió, pero lo importante era que vislumbraba como todo un excelente corredor.

 

A los tres años tuvo una de sus mejores temporadas y aumentó sus ganancias a US$37.750. ganó en todo ese año 13 de las 20 carreras que disputó.

 

A esa edad es bueno hacer un breve resumen de las carreras más importantes en las cuales intervino, citaremos el Brooklyn Handicap. en esa ocasión le tocó competir contra el que fue un excelente caballo: Clifford, que para ese entonces contaba cuatro años de edad y era el principal favorito para la competencia. De todas maneras, como sucede muchas veces, el ganador fue sorpresivo: venció el caballo Dr. Rice que era el menos jugado. Segundo llegó Henry Of Navarre, aunque bastante retirado.

 

A la semana siguiente en el Standard Stakes, el caballo fue catalogado como primer favorito, pero nuevamente fue vencido por un caballo de más edad, los cuatro años Don Alonzo. A las dos semanas sufrió su tercera derrota consecutiva, esta vez caía ante Domino, siendo esta la primera confrontación de ambos.

 

Algo pasaba, así que su propietario, que a la vez fungía de entrenador, decidió darle un pequeño descanso de tres semanas. Parecía que el motivo de sus malas actuaciones era un gran agotamiento. Lo cierto es que el potro regresó con un gran ímpetu y ganó nueve carreras seguidas, entre ellas un triunfo ante Domino.

 

A los cuatro años, su fama de campeón era indiscutida. Fue por eso que un criador y muy exigente, como lo fue August Belmont II, se interesó por el caballo. Luego de una larga negociación con McClelland, lo adquirió por la elevada suma para aquel entonces de US$35.000.

 

Afortunadamente para su nuevo dueño la buena racha de triunfos continuaba favoreciendo a Henry Of Navarre. Tuvo una extraordinaria campaña, quizá su mejor, al ganar ocho de las diez carreras en las que intervino. Ganó varios hándicaps, diversos stakes y derrotó no sólo a Domino, sino a un magnifico ejemplar, ya para entonces en decadencia, que se llamó Rey El Santa Anita.

 

A los cinco años, Henry Of Navarre hizo sólo dos carreras; ambas las ganó cómodamente; de ellas destacaremos su victoria en el Suburban Handicap cuando ganó por tres cuerpos de ventaja y soportando el alto peso de 57 kilos.

 

Belmont II creyó conveniente retirarlo a la reproducción. Es bueno recordad que más que propietario, Belmont era ante todo criador; dinero no necesitaba; le interesaba más la fama y la gloria como un criador excepcional. De allí que resolvió retirar a un caballo que estaba en plenitud de facultades físicas. Pero él pensaba muy inteligentemente: “si es buen corredor debería ser un buen reproductor”.

 

Lo cierto es que, al enviarlo a su granja en Lexington, Henry Of Navarre dejaba una envidiable marca como pistero: 29 triunfos en 42 presentaciones y US$69.985 producidos.

 

Demostró que podía ser un buen padrillo. Dio varios buenos corredores entre los que podemos citar a Dick Turpin, Anodyne y Don Diego.

 

Luego de eso, Belmont II decidió trasladarlo a su granja en Francia con la finalidad de que sirviera a un numeroso grupo de yeguas que poseía en ese país. Henry Of Navarre estuvo durante un tiempo y sirvió a varias de las yeguas. Después Belmont II lo devolvía a la granja de Lexington donde murió en 1917 a los 26 años de edad, dejando una estela de magníficos recuerdos entre los aficionados que en aquel entonces tuvieron la suerte y la oportunidad de verle correr.

 

Fuentes: Extraído de la revista Gaceta Hípica 1970, actualizado por Ing. Juan Macedo.

 

Anécdotas Hípicas Venezolanas, lunes 31 de julio de 2023

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