Anécdotas Hípicas Venezolanas presenta

La Guerra Hípica Anglo-Norteamericana

Editado por Juan Macedo

 

Desde finales de la segunda guerra mundial, Inglaterra e Irlanda han estado preocupadas por la sucesión de éxitos franceses en los principales eventos británicos.

 

 

Esa preocupación ha aumentado en los últimos diez años gracias a la influencia de líneas de sangre norteamericana en la misma Europa. No menos de siete ganadores clásicos ingleses entre 1960 y 1963 llevaban sangre norteamericana en sus ascendientes más directos.

 

Dos de estos ganadores clásicos, Hula Dancer y Never Too Late, fueron nacidos y criados en USA. Martial y Larkspur eran hijos de sementales norteamericanos mientras Ragusa y Aurelius eran hijos de yeguas del mismo origen. Relko mismo tiene por abuelo a un norteamericano.

 

Vale la pena destacar que la primera carrera del Irish Sweep Derby fue ganada por Tambourine, criado allende el Atlántico.

 

No es para sorprenderse por los triunfos norteamericanos en Europa. Desandando el tiempo encontramos que Prioress ganó el Cesarewitch Stakes de 1857 y Starke ganaba la Goodwood Cup en 1861. En este mismo año, Iroquois ganó el Derby y el St. Leger y en la misma temporada Foxhall logró victoria triple en el Grand Prix de París, Cesarewitch y en el Cambridgeshire Stakes.

 

Hay más. En 1899 Sibola ganó para Estados Unidos las 1.000 Guineas. Caimán, también norteamericano, escoltó a Flying Fox en las 2.000 Guineas y en el St. Leger. No era raro ver a grandes caballos norteamericanos en Inglaterra. En esa temporada, 44 de ellos ganaron 85 carreras y tres de sus sementales figuraron entre los primeros veinte de la estadística británica.

 

En los 15 años siguientes aumentan los éxitos clásicos norteamericanos en Europa. Norman II y Sweeper II ganan las 2.000 Guineas. Cap and Bells II ganó las Oaks Stakes. Tracery ganó el St. Leger. Durbar II y Orby, provenientes de yeguas norteamericanas, ganan el Derby. Rhodora, media hermana del último, ganó las Mil Guineas.

 

En 1908 entró en vigencia en Nueva York una ley que prohibía las apuestas de todo tipo. Esa dificultad y los éxitos anteriores, animaron a todo el mundo a emigrar con sus caballos hacia Inglaterra.

 

En las ventas de octubre de Newmarket de esa época, se subastan cien potrillos de origen norteamericano. En diciembre se vendieron 35 yeguas madres norteamericanas.

 

En 1909 salen a venta 45 potrillos norteamericanos en Newmarket. Ambas ventas saturaron de tal manera dicho mercado, que en 1910 se registran 84 ganadores norteamericanos de 141 carreras en Inglaterra.

 

Los británicos se alarmaron y se agarraron de las dudas que inspiraban la mayoría de los pedigrees norteamericanos. Se armó un escándalo con base a la impureza de los caballos yanquis y se convocó a una junta del Jockey Club para investigar el asunto. Fue cuando se aprobó la famosa Acta de Jersey, en 1913, que establecía la impureza del purasangre norteamericano. En el Volumen XXII del General Stud Book aparece la histórica decisión dirigida contra los invasores equinos norteamericanos. La cláusula fundamental decía: Ningún caballo o yegua cuyos antepasados no puedan ser verificados en los primeros volúmenes del Stud Book, podrá considerarse elegible para la reproducción”. Esa fue una decisión dirigida contra el caballo norteamericano en Inglaterra.

 

El Acta de Jersey declaró impuros a los caballos norteamericanos. Casi ninguno tenía sus papeles en regla, aunque eran muy buenos. Y por lo tanto no pudieron ser de la realeza equina europea.

 

El efecto de lo anterior fue decisivo. Los caballos yanquis perdieron valor para el stud. Diez años después del Acta de Jersey no había en Inglaterra un solo caballo norteamericano. Solo quedaron, como un recuerdo de la decapitada grandeza hípica norteamericana en Inglaterra. Algunos animales que habían sido aceptados antes del Acta de Jersey. Así encontramos a Orby, padre de Gran Parade, ganador del Derby, que dejó una cepa de insignes velocistas.

 

Americus produjo a Americus Girl, abuela de Mumtaz Mahal, Mahmoud y antecesora de Nasrullah, Abernant, Fair Trial, Tudor Minstrel y otros grandes pisteros y sementales británicos. Sibola fue bisabuela de Nearca. Es muy difícil que entre las glorias equinas de la Gran Bretaña del ayer reciente y de hoy, no se encuentren los nombres antes citados.

 

William Woodward, Robert Sterling Clark y J. E. Widener enviaron algunos caballos de calidad allá por 1920 para correr en Inglaterra. Para finales de la Segunda Guerra Mundial, Boswell ganaba el St. Leger e Hycilla ganaba las Oaks para Woodward.

 

Galatea II ganaba dos Oaks y dos 1.000 Guineas para Sterling Clark. Dichos animales nacieron en Inglaterra pero de yeguas norteamericanas. Flares ganó la Ascot Gold Cup mientras Black Devil y Alcázar ganaban la Doncaster Cup. Umbreakable ganó la Victoria Cup y Reigh Count ganaba la Coronation Cup. Con excepción de Black Devil, todos esos caballos regresaron para reproducirse en Estados Unidos.

 

Francia se alió con Inglaterra en el Acta de Jersey. Pero entre ambos países hubo divergencias cuando la sanción afectó al francés Durbar II, ganador del Derby de 1914. Francia lo admitió como puro pero Inglaterra lo declaró impuro. Posteriormente su nieto Tourbillón sería ganador del Derby Francés de 1931.

 

Los éxitos de Tourbillón en la cría fueron de tal magnitud, que durante muchos años Inglaterra y el mundo entero estuvieron bajo el imperio de sus cascos vencedores. Todo lo Tourbillón era inmenso e incomparable. Tan lo fue, que calladamente Inglaterra convino en rectificar el Acta de Jersey. Los impuros no le daban paz a sus purísimos sangre azul. Vino la rectificación en 1949. Todos los caballos norteamericanos que demostraran su pureza en ocho o nueve cruces anteriores, cabían en el General Stud Book.

 

Han bastado 15 años para que el reto norteamericano en materia de purasangres, se haya convertido en una decisiva derrota.

 

Fuentes: Revista Turf Septiembre 1964, http://www.allbreedpedigree.com (foto)

 

Anécdotas Hípicas Venezolanas, sábado 29 de abril de 2017

Copyright 2000, Anécdotas Hípicas Venezolanas C.A. Todos los derechos reservados