Anécdotas Hípicas Venezolanas presenta:

El origen del Kentucky Derby

Editado por Juan Macedo

 

El honor de haber introducido la palabra Derby en el turf norteamericano le corresponde a New Jersey y no a Kentucky como comúnmente se cree.

 

Las carreras de caballos fueron legalizadas en New Jersey en 1863. En 1864 se inauguró en Paterson el Derby de New Jersey. En ese mismo año se instituyó el St. Leger de New Jersey.

                                                      

Cinco semanas antes de librarse la batalla de Gettysburg se legalizó las carreras en New Jersey. Fue un programa de tres carreras diarias. En vista del éxito obtenido, la Passaic Country Agricultural Association celebró una reunión de tres días en otoño, durante los cuales hubo diez carreras

 

El primer Derby se corrió el 7 de junio de 1864. Se pagaba 50 dólares por cada ejemplar inscrito. Se inscribieron 32 pero solo fueron confirmados 12 participantes. El ganador fue Norfolk, hijo de Lexington. Lo preparó el negro Ansel y lo condujo J. Lewis. La distancia fue la clásica del Derby: 2400 metros.

 

Norfolk, ganador del primer Derby de New Jersey, quedó invicto en toda su campaña. Lo vendieron por una suma sin precedentes para la época: US$15.000. Lo llevaron luego a California. Como reproductor fue padre de Emperor of Norfolk, The Czar y El Río Rey.

 

Se recuerda que en el primer Derby de New Jersey, Tipperary, ejemplar que clasificó segundo, fue jineteado por un negrito que nació esclavo y que no tuvo otro nombre que Abe. Tercero y cuarto entraron Eagle y Kentucky. Por cierto fue la única derrota que sufrió este caballo Kentucky en su campaña de 22 carreras.

 

En 1865 se repitió el New Jersey Derby. El negrito Abe condujo al ganador Richmond. Los ganadores de 1866 y 1867 fueron Merrill y Monday. Con el éxito de Paterson y su Derby de New Jersey, se promovieron otros hipódromos. Vino la competencia y Paterson tuvo quo ceder ante Saratoga y Jerome Park.

 

Lo demás es historia. El Derby de New Jersey desapareció hasta tanto lo resucitaron en el año 1942 en Garden State Park como el Jersey Handicap, una importante prueba para los potros de tres años. Fue renombrado como el Jersey Stakes en 1948 y desde 1960 fue nuevamente nombrado como derby.

 

Hay varios Derby en Estados Unidos. Pero en orden de importancia solo tres tienen gran Importancia: El Kentucky Derby, Santa Anita Derby y Florida Derby. De los tres, el Kentucky Derby es la carrera nacional por excelencia, el mejor, el glorioso, el que tiene categoría universal. Hay muchos otros Derby pero sin trascendencia mundial.

 

El Kentucky Derby data desde 1875, once años más joven que el New Jersey Derby. A pesar de las crisis y altibajos, el Kentucky Derby no se ha interrumpido nunca. Es el símbolo de la pujanza y de la unidad moral de los naturales de la región y especialmente de los criadores de caballos de carreras. El actual Kentucky Derby se corre en 2000 metros y tolera a los castrados. Se trata de más de cien años de Derby y cada uno de ellos es una historia aparte.

                               

Uno de los mejores capítulos del Kentucky Derby lo protagonizaron Ben Brush y Ben Eder cuando se trenzaron en duelo en la recta final en 1896. Ambos animales llegaron empatados. Se originó una disputa encendida. El propietario de Ben Brush era Mike Dwyer, miembro de la bolsa. El de Ben Eder era “Umbrella” Bill McQuigan. Este hombre, llamado así porque jamás dejó un paraguas abierto, hiciera calor o frío, lloviera o hiciera sol, bajo techo o en la intemperie, era singularísimo. Los dos hombres apostaban liberalmente a sus caballos.

 

Ben Brush tropezó en la salida pero se repuso y alcanzó a Ben Eder en la recta de enfrente. Cabeza a cabeza batallaron ambos hasta llegar a la tribuna de los Comisarios. Después de un corto debate, los jueces decidieron que Ben Brush había ganado. Se armó un lío tremendo en el que se mezclaban las protestas con los gritos de júbilo. El hombre del paraguas no protestó Recibió fríamente el veredicto.

 

Dwyer, dueño de Ben Brush, se le acercó a la mañana siguiente y le propuso comprar a Ben Eder. ¿Cuanto me da?      preguntó McQuigan. Dwyer respondió “El premio del Derby: US$4.850 dólares”. McQuigan aceptó la oferta y los Dwyer añadieron un astro más a su ya poderosa caballeriza.

 

Hay un capitulo interesantísimo del Kentucky Derby. En 1915 se presentó una potranca llamada Regret. Además de potranca, representaba al Oeste. Ni potrancas ni animales del Oeste habían ganado el Derby. Se les subestimaba. Los viejos aficionados decían que ninguna yegua había ganado ni ganaría el Derby. Pero Regret rompía el sombrío pronóstico. Pasados los primeros mil metros de la carrera, ya se puso en la delantera. Cuando cruzó el disco tenía dos cuerpos de ventaja.

 

Omar Khayyam, con su sonoro nombre del gran poeta persa, había llegado desde Inglaterra muy potrillo y lo vendieron a los dos años en Saratoga. Aunque demostró clase, no impresionó en su primera salida en Lexington. En todo caso, el jinete Charlie Borel lo tenía destinado para el Derby.

 

En el ensayo -Derby Trial Stakes- Omar Khayyam fue favorito unánime. Sufrió tropiezos en la partida. Al final lució aparentemente cansado y terminó cuarto. En la mañana del Derby había una sola impresión: Omar Khayyam se cansaría porque no llegaba a la distancia.

 

Cuando se dio la partida, Star Gazer tomó la delantera seguido por Belin y Ticket, favorito este último. En la recta de enfrente entraron en la pelea Rickety y Star Master. Faltando 800 metros, Omar Khayyam iba en décimo lugar a siete cuerpos de los punteros. El jinete Charlie Borel no hacia ademanes de forzar a su caballo. Como es natural, los aficionados veían al pelotón delantero. Pero otros menos emotivos, observaban lo que ocurría en el fondo. Buscando por la parte exterior, Omar Khayyam comenzó a descontar terreno. Uno a uno los punteros iban siendo alcanzados. En la recta final cedieron Star Gazer y Star Master. Ya sólo quedaba Ticket haciendo resistencia. Todo fue inútil. Al cruzar el espejo, Omar Khayyam tenía dos cuerpos de ventaja.

 

El Derby de 1918, ganado por Exterminator, fue el Derby de los Derbys. Pero eso forma parte de la historia del inmortal castrado, el más popular, el más querido, más grande y más glorioso, si se quiere, que el legendario Man O'War.

 

El Derby de Whirlaway también es digno de contarse. La de Twenty Grand en 1933. Pero son historias que contaremos otra ocasión.

 

Fuentes: Trabajo publicado en la revista Turf, www.wikipedia.com

 

Anécdotas Hípicas Venezolanas, viernes 30 de mayo de 2014

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