Anécdotas Hípicas Venezolanas presenta

Discovery

El gigante dorado de Hereworth

Editado por Juan Macedo

 

Discovery, nacido en Hereworth Farm, tenía un color maravilloso. Bajo el sol, brillaba, como un lingote de oro pulido. Ese color le vino de Fair Play, su abuelo paterno. Lindo como pocos caballos, su belleza, en privado, se acentuaba con una lista blanca que le partía la cara. En público no se apreciaba ese rasgo, Discovery corría con gringolas. Su tamaño era singular. Pero se disimulaba con la armonía to­tal de su cuerpo, con su porte distin­guido y presuntuoso, con su altiva y dominadora mirada.

 

 

Era hijo de Display. Cabe una breve historia sobre el padre de nuestro hé­roe. Display era lo que se llama un soberano loco. O mas exactamente un maniático, un neurótico, un caballo que hacia explosión en cuanto algo le importunaba. Dicen que habría sido uno de los más grandes caballos de la historia si no hubiese sido por su ca­rácter. Eso a pesar de que ganó veinti­trés carreras y US$256,323 a partir de 1925. Display era manso en la pista y fuera del aparato de partida. Pero en cuanto lo empujaban hacia los cajones, se desesperaba y provocaba un terremoto. Lo mismo hacia si lo molestaban en plena carrera. Display pe­leó mucho con peones y caballos. Se cuenta que al regresar a Kentucky pa­ra comenzar corno reproductor, se pre­paró todo, bien reforzado y protegido, para evitar que destruyera su casa y se lesionara pateando y embistiendo contra la prisión de su box. Bravo, agresivo, fogoso, Display fue llamado el caballo de hierro. Ese temperamento lo heredó de Fair Play, el padre de Man O'War. Ya hemos visto como Fair Play era temperamental y trasmitió tan peligrosa herencia. Pero Discovery, el hijo de Display, fue lo contrario.

 

Dijimos que era color de oro bruñido. Ariedne, la madre, era marrón chocolate muy claro. Display, el padre, era castaño pálido. Discovery heredó el color del abuelo Fair Play.

 

Debutó en Belmont, como potro de dos años, en 1933. Corrieron doce y él entró cuarto en carrera de 1000 metros. Ocho días después volvió a correr y  mejoró llegando terrero. Se apreció que Discovery no era potro para tiros cortos y lo iban a correr, en lo adelante, para enseñarlo, pero sin muchas ambiciones de hacerlo el campeón de su edad. Corrió, en síntesis, catorce veces. Ganó dos y completó con dos segundos y cinco terceros más cinco no figuraciones. No ganó ningún clásico, pero en tres de ellos figuró tercero. Se consideró eso como una promesa ya que los Fair Play son de raza que madura lenta, pero firmemente.

 

Al terminar su campaña de dos años, Discovery fue vendido al entonces joven Alfred Vanderbilt por US$23,000. Aseguraba con esa compra, el joven millonario, uno de los mejores portaquilos de todas las épocas. Por intermedio de Discovery, Vanderbilt llegará a tener, poco menos de veinte años más tarde, a un caballo de la significación de Native Dancer y otros grandes corredores que le dieron fama a su chaquetilla de rombos blanco y cereza.

 

Llevado a Sagamore, hacienda situada en el valle de Worthington, en Ma­ryland, creció hasta formarse perfec­tamente. Regresó a pistas teniendo tres años. Al debutar se encontró con Ca­valcade, su Némesis durante esa cam­paña. Cavalcade había ganado una carrera de velocidad en los días pre­vios y por eso era el favorito. El se­gundo favorito era Discovery. Ganó Cavalcade por un cuerpo sobre Agrarían. Tercero quedó Discovery. Un par de victorias más, como esa, hicieron que Cavalcade fuera el favorito para el Derby que se correría ocho días más tarde.

 

Discovery, en el Kentucky Derby, lucia seguro ganador. Tal sentenció la multitud cuando entró en la recta final. Van­derbilt iba a debutar, como propietario, ganando la carrera en cuya esperanza envejecen y mueren multitud de cria­dores y propietarios. Pero las carreras se ganan en la raya. A pesar de que Discovery pasó como una exhalación dejando atrás a Mata Hari que iba adelante, no resistió la carga de Cavalcade que le pasó por fuera en los últimos cien metros. Discovery apenas quedó cuarto. A pesar de que perdió, se consideró que hizo una gran carrera.

 

Más tarde iban a vérselas otra vez en el Preakness Stakes. El Brookmeade Farm presentó a un gran potro, High Quest, para co­rrer en llave con Cavalcade. De suerte que el amago era doble porque High Quest era considerado tan bueno o me­jor que el ganador del Derby. Demostró serlo porque corrió el clásico de punta a punta y en un cabeza a cabeza con Cavalcade. Discovery llegó tercero peleando con la valiente gran pareja del Brookmeade Farm, que ganó la carre­ra. Discovery ganó luego una carrera y de inmediato lo embarcaron hacia Chicago para correr el American Derby. Siempre iba a seguirlo Cavalcade, co­mo la sombra sigue al perro. El resul­tado fue el mismo: Cavalcade adelante v Discovery siguiéndolo hasta el úl­timo tramo. Sólo faltando pocos metros, el jinete Garner usó el fuete y se desprendió de Discovery.

 

En el Brooklyn Handicap pudo co­rrer sin Cavalcade en su contra. Pero el lote era fuerte. Sobresalta Dark Se­cret, caballo sobresaliente en carreras de handicap. Venía de ganar la misma carrera en la temporada anterior. Discovery le siguió los pasos a Dark Secret hasta la recta opuesta. Luego se alejó hasta ganar por cinco cuerpos. Fue su primer clásico aunque antes había logrado cinco segundos en otros tantos de ellos.

 

En el Arlington Handicap, volvió a presentársele Cavalcade. Demás está decir que Discovery tuvo que pegársele de los talones. Luego se decidió y pasó al que iba punteando. Pero al final, cuando Cavalcade pasó adelante, tuvo que seguir mirándole la grupa al ganador del Derby: Cavalcade. Con esa carrera se arruinó Cavalcade, que no sólo terminó su campaña del año sino también su vida de pista. Libre de ese rival y mejorando cada día, Discovery gozaría de mejor situación.

 

En Saratoga galopó sin problemas el Kenner Stakes y el Whitney Stakes. En el Rhode Island Handicap, llevaba el mismo peso de sus amigos y se anoto la mejor carrera del año. Tomó la delantera y aunque Hadagal intentó apareársele. Discovery ganó por dos cuerpos estableciendo récord mundial de 115” para los 1900 metros.

 

Definitivamente maduro, Discovery ganó el Potomac Classic, dando ven­taja en peso a sus rivales. En el Havre de Grace quedó sin oportunidad. Cogió golpes desde la salida hasta la llega­da. Pero corrió tanto en el final, que se acercó bastante al ganador Azúcar. En el Maryland Handicap se desquitó. Tomó la delantera a una velocidad espantosa y rompió el récord de pista. Terminó su campaña de ese año y se fue a su hacienda Sagamore.

 

Discovery sólo se ponía en condiciones corriendo. Por eso sufrió cinco de­rrotas cuando reapareció a los cuatro años. Todo eso a pesar de que punteó en esas cinco carreras. Cuando los crí­ticos comenzaron a prenderle velas al caballo, cambió la suerte. Por segunda vez Discovery ganó el Brooklyn Handicap. Batió a la flor y nata de su tiem­po: Omaha, King Saxon, Good Goods y otros. Ganó por seis cuerpos y rompió el récord de pista. En el Detroit ChaIlenger Cup se encontró con Azúcar, que le habla ganado por mala suerte el Havre de Grace y que había ganado el Santa Anita. No le hizo nadita más que ganarle por cien metros e igualar el récord que Cavalcade había implan­tado el año anterior.

 

En el Star and Stripes, en Arlington, ganó por seis cuerpos, dando diez kilos de ventaja. En el Empire City Handicap, ganó por poco margen, pero en las manos. Dando doce kilos en el Suffolk Downs, bajó en dos segundos el récord de pista.

 

En el Arlington Handicap le tocó correr con 63 kilos dando ventajas de 16 y 18 kilos. Llegando a la última curva, lo soltó el jinete y pasó como un ciclón. Ganó por cinco cuerpos en tiempo de 121”1 ante el griterío ensor­decedor del público.

 

Fue a Saratoga y ganó la Wilson Stakes, la Merchant Handicap y el Citizens Handicap. En esta última lle­vaba 65 kilos para derrotar cómoda­mente a Top Row y Stand Pat. Como pasa siempre. Discovery tenía un solo rival por delante a partir de ese triunfo: el handicapper.

 

Otra vez con 65 kilos fue a la Narraganset Special, dio ventajas de 15 y 12 kilos a Top Row y a Time Supply, respectivamente, y lo sobrepasaron por un cuerpo. En Saratoga otra vez, derrotó a la gran yegua Esposa en la Whitney Stakes. En la Hawthorne Gold Cup Handicap volvió a derrotar el handicapper. Discovery con 65 kilos y Top Row con 53. Apenas lo derrotó por un cuerpo ayudado por golpes y trampas que le hicieron en la carrera a Discovery. Ese año 1935 le dieron el Titulo de Caballo del Año, superando a Omaha (Es la única vez en la historia del hipismo norteamericano en que un Triple Coronado no logra el Título de Caballo del Año)

 

Por tercera vez, en 1936, Discovery ganó el Brooklyn Handicap. En es un record para la eternidad. Ningún caballo podrá ganar por tres veces consecutivas esa difícil carrera. Llevó 60 kilos, lo que nunca soportó caballo en ella.

 

Si aguantó muchos kilos siempre, fue debido a su gran tamaño. Pero al fin acabaron con su resistencia. Perdiendo muchas carreras, ganó el Saratoga Handicap, el Wilson Stakes, el Merchants Handicap y otra vez la Wilson Handicap.

 

Discovery aguantó los pesos más altos que haya soportado caballo alguno. Las últimas carreras las ganó con 67 kilos encima. Desde entonces lo batieron, no los caballos inferiores a él sino los handicappers, que en todas partes del mundo no hacen otra cosa que apoyar a lo inservible destruyendo con su técnica a los grandes campeones.

 

Discovery fue retirado al Sagamore Farm, Maryland. Alli destacó como semental produciendo 25 ganadores clásicos. Murió en el año 1958 y fue incluido en el Salón de la Fama del Hipismo Norteamericano el año 1969.

 

Discovery corrió sesenta y tres veces. Ganó veintisiete y figuró segundo en diez y tercero en otras diez. Solo ganó US$196,000. Pero fue un ídolo del público del público. Un gran campeón para romper récord y para aguantar kilos. Eso era lo que emocionaba a los públicos. No ganó el Derby ni la Preakness ni la Belmont, las tres carreras de la Triple Corona. Pero fue el mejor después del maravilloso Cavalcade y sin este en su contra, demostró ser uno de los mejores de todos los tiempos, cargando kilos, en los Estados Unidos.

 

Fuentes: Basado en un trabajo publicado en 1960 en la Revista Gaceta Hípica, www.wikipedia.com, www.pedigreequery.com.

 

Anécdotas Hípicas Venezolanas, jueves 29 de septiembre de 2011

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