Anécdotas Hípicas Venezolanas presenta

Count Fleet

El Triple Coronado

Editado por Juan Macedo

 

Johnny Longden, jinete que fue el ganador del mayor número de carreras en el mundo, dijo que él jamás ha visto o ha montado un caballo igual a Count Fleet. Uno supone que eso tiene mucho de hipérbole, pero tiene qua meditar sobre la veracidad de esa declaración.

 

Entrenado por Don Cameron, Count Fleet, a los 2 años, por ejemplo, ganó y estableció record mundial para la milla con tanta ventaja sobre sus seguidores, que nunca fue preciso forzarlo. Su última carrera, el Belmont Stakes, en 2400 metros y con la cual ganó la Triple Corona, le permitió llegar con 80 metros de ventaja sobre sus seguidores.

 

El padre de Count Fleet fue Reigh Count, ganador del Derby, gran corredor nacional y extranjero por otra parte. La madre era QuickIy (Apresurada), un buen nombre para ella ya que era hija de Haste. Quickly tenía una velocidad como ningún animal de su tiempo, pero no tenia estamina para una carrera como el Derby. Pero ganó 33 carreras en 3 años de campaña, cosa que dice de por si lo corredora y buena que era.

 

El millonario Alfred Vanderbilt, un gran hípico que sabe poco de cría, dijo que él había aprendido lo necesario; cruzar una buena yegua con un buen caballo. Luego dijo, con cierta sorna: ¿Cómo saber de antemano cual será la buena yegua madre?

                                                

Como suele suceder en la historia de los grandes campeones, Count Fleet no le interesó a ningún comprador entendido, a la edad de 2 años. Feo, nervioso, de boca dura, tenía algo peor, flacura natural que no le redimía su repugnante figura esquelética o huesuda. Al debutar, se le vio algo. La tercera vez que corrió, dejó a sus enemigos sin aliento, tal fue la ventaja que puso en la delantera. Pocos caballos se han hecho sentir, como Count Fleet, a la tierna edad de 2 años, Termina esa campaña con 15 carreras corridas para 10 primeros, 4 segundos y 1 tercero.

 

La nombradía de Count Fleet para su campaña de 3 años era decisiva, se había revelado como un corredor sobresaliente y los críticos disimularon con bastante discreción el feo aspecto y la natural flacura del caballo. Al iniciarse el año de 1943, ya era ungido para el Derby. Los aficionados lo vieron por allá por Jamaica durante el invierno. Estaba igual. No había crecido ni tomado carnes. Era el mismo Count Fleet de los primeros días. Sin embargo, se decía que tenía algo así como 40 kilos sobre su peso habitual. Los cronometradores enloquecieron cuando trabajó en Jamaica en la cancha pesada. Pasó la milla en 98”3 y sin ser exigido. Desde ahí nació la certidumbre de que los grandes clásicos para los 3 años ya estaban asegurados para Count Fleet.

 

Corrió y ganó fácilmente el Wood Memorial. El gran Blue Swords, qua nació para ser su eterna escolta, le dio pelea durante un rato y alegró la carrera. Paro al paso, Count Fleet ganó por 4 cuerpos en tiempo de 96”2 para la milla.

 

Por supuesto, el objetivo era el Kentucky Derby. Con Count Fleet de candidato, se enfriaron los cálculos. Parecía que todas las ambiciones se habían apagado. Y los críticos se preguntaban: ¿Qué hacer para que el Derby parezca una carrera Y no una mascarada?

 

Hubo críticos que dijeron: “Count Fleet hará Walk-Over en la Triple Corona”. Pero sobró quienes contestaran l hiriente desafío. Uno de ellos fue Gold Shower, que lo había derrotado una vez a los 2 años. Le dio pelea, pero a los 1200 metros se le acabó la voluntad. Luego entro el voluntarioso Blue Swords y lo asedió en los 800 finales, pero nunca estuvo más cerca que a 3 cuerpos. Ningún Derby se ha ganando tan fácilmente con el de Count Fleet.

 

Con ese antecedente, el Preakness Stakes se tornaba fácil. Eran 1900 metros de carrera y los enemigos y el handicap era igual. Por eso casi nadie quiso ir a su disputa. Apenas entraron cuatro voluntarios, uno de ellos el valiente Blue Swords, que fue gran ganador clásico una vez que dejaron de ponérselo para ganarle a Count Fleet. También corrió Vicentive, Slide Rule y New Moon. Optimismo en grado sumo, desde luego, porque los mejores habían evadido el compromiso con el caballo marrón de Fannie Hertz.

 

Cuando se abrieron los cajones para el Preakness Stakes, Count Fleet saltó adelante y marchó a paso de tambor. Puso 4 cuerpos de ventaja en la salida y apenas dejaron que la aumentara a 8 cuando trasponía la meta. Blue Swords, otra vez, fue el segundo, y entre el y New Moon, que llegó último, había 33 cuerpos de diferencia.

 

Count Fleet jamás fue exigido y sin embargo marcó tiempo de 117”2 para los 1900 metros, 2 quintos menos que el record de pista local. La gente emotiva, recibió con júbilo indescriptible al ganador. Habían visto a un gran campeón.

 

Las especulaciones giraron en torno a un hecho que hasta ahora no se había logrado sino una sola vez; algo así como una inexistente cuádruple corona. Count Fleet había barrido con la Wood Memorial, el Derby, la Preakness y barrería con la Belmont Stakes. Aquí parecía sin obstáculos y solamente un accidente podía evitar la triple corona para el hijo de Reigh Count.

 

Hubo las mismas dificultades de siempre; encontrar opositores. Ya nadie quería correrle a pesar de que la distancia era de 2400 metros y cabría suponer que se agotaría en ella. Pero todos estaban persuadidos de la impotencia general contra Count Fleet. Hasta ahora no había corrido y tenía, a los tres años, 5 carreras para  triunfos, un invicto en la actual temporada.

 

El día del Belmont Stakes, sólo dos voluntarios se presentaron al sacrificio Contra el crack de 1943. Uno de ellos fue Fairy Manhurst, que ganaría después el Lawrence Realization pero que ahora sólo ofrecía como ganador de dos pobres carreras. El otro fue Deseronto, ganador de una carrera.

 

Los aficionados encuentran siempre algo para afincar una nueva emoción. En la Belmont Stakes se sabía que era la última carrera del gran caballo y que lo harían correr, una vez siquiera, para ver hasta dónde llegaba en realidad.

 

Por supuesto, la gente se armó de relojes para tener, por propia experiencia, el testimonio de la velocidad que seria capaz de desarrollar Count Fleet.

 

La pista, para la carrera, estaba seca y en buena condición. Se esperaba un nuevo récord. Tenía que batir dos marcas: la de War Admiral y la de Bolingbroke. A los 1600 y a los 2000 metros, estuvo menos veloz que War Admiral. Pero en  el último cuarto de milla, apuró y batió el record de Bolingbroke. Puso tiempo de 148”1 para los 2400 metros. Habían dicho que sería la última carrera del caballo y no era verdad. La gente sintió congoja cuando se hizo el anuncio. Si el estaba en su clímax, que siguiera corriendo. Pero si estaba roto y en su gloriosa plenitud, muy bien que fuera retirado antes de que se olvidara su grandeza. Porque en carreras de caballos, muy pronto se olvidan las grandezas de un crack frente al momento de la derrota. Los aficionados son injustos.

 

La promesa de retirar a Count Fleet no era cierta, pero tuvo que cumplirse. Las pistas de su tiempo lo perdieron como corredor pero lo conquistaron como semental grandioso. El día de la Belmont Stakes, Count Fleet sufrió un golpe fuerte en una mano y Johnny Longden creyó que no alcanzaría a mantenerse en carrera. Sin embargo, fue sosteniéndose y como arreció en los finales, se creyó que era un daño superficial.

 

Mucho se hizo para curarlo y hacerlo retornar a las pistas. Pero la lesión no respondía. Un caballo ordinario, un caballo cualquiera, podía ser arriesgado así, a medio estar para servir de algo o no servir de nada. Pero Count Fleet era una gloria y merecía respeto. Por eso lo retiraron. No por temor a que fracasara continuamente sino porque podía reactivarse la lesión que a medias lo habían curado. Fue una decisión forzada, pero sabía desde luego. Fueron 21 actuaciones para 16 triunfos, 4 segundos y un tercero, acumulando US$250,300 en premios.

 

Así como solía decir Will Harbut de Man O’WarEl derrotó a todos los caballos y rompió todos los récords”, bien podían decirlo los allegados de Count Fleet. O como dijeron siempre, después de retirado: “Es que ya no había nada en la pista para que él lo hiciese”. Como semental destacó con 38 ganadores clásicos, incluyendo a Count Turf, Counterpoint y One Count. Sus hijas destacaron en la cría por intermedio de Kelso, Lucky Debonair, Tompion, Ice Water, entre otros. Count Fleet murió el 3 de diciembre de 1973 y fue enterrado en el Stoner Creek Farm, Kentucky.

 

Fuentes: Basado en un trabajo publicado en 1960 en la Revista Gaceta Hípica, www.wikipedia.com, www.pedigreequery.com.

 

Anécdotas Hípicas Venezolanas, jueves 29 de septiembre de 2011

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