Anécdotas Hípicas Venezolanas presenta

Chateaugay y el Kentucky Derby de 1963

Editado por Juan Macedo

 

El Derby había terminado con la derrota para tres grandes favoritos. En la derrota rodaban los sueños de criadores y propietarios y emergía con fuerza la inacabable línea de Hyperion, padre de Khaled, padre de Swaps, padre de Chateaugay. El dueño confiaba en la sangre, en ese fuego inextinguible que llevan los caballos de tan terrible linaje. Pero quiso asegurar con algo -medio poesía, medio superstición- en la cual muchos creen: el amuleto.

 

Chateaugay llevaba, en la rienda derecha, el huesito de pollo que trae suerte y en el cual confían, un poco brujamente, los Galbreath, propietarios del caballo. Sin embargo, John W. Galbreath era, con hueso de pollo y sin él, uno de los pocos convencidos de la grandeza corredora de Chateaugay. Luego creían en él Jimmy Conway el preparador y el chino Braulio Baeza, el jinete.

 

Nueve días antes del Kentucky Derby, Chateaugay corrió y ganó el Blue Grass Stakes en Keeneland. Un reducido grupo de conocedores del caballo fueron a ver qué salía del tanteo. El triunfo fue por cabeza sobre Get Around. Al terminar la carrera, el chino Baeza dijo que Chateaugay estaba listo para correr 3.200 metros.

 

Es raro que siendo hijo de Swaps nadie hubiese puesto su atención en Chateaugay. Más raro aún porque había ganado sus tres carreras previas al Derby. Primero ganó en Hialeah a mediados de abril, una carrera más larga que la de Keeneland, que lo clasificaba para el Derby. Y al ganar el Blue Grass en 108” para 1.800 metros, Chateaugay lógicamente entraba en el cuadro de grandes aspirantes.

 

Dos de los grandes favoritos del Derby, Candy Spots y No Robbery, eran invictos. Never Bend, el tercero en discordia, también era invicto. Agregando a Chateaugay, teníamos que cuatro de los nueve competidores del Derby habían ganado trece carreras sin perder ninguna de ellas.

 

Pero he aquí la parte más interesante de esto que en Chateaugay llaman su inextinguible fuego corredor. John W. Galbreath había comprado a Swaps, el padre del caballo, por dos millones de dólares. Swaps era propiedad de Rex Ellsworth, que lo había criado y para el cual había lucido como el mejor caballo de todos los tiempos en Estados Unidos.

 

Mucho lo quería, pero no estaba mal una oferta de dos millones de dólares por un caballo que no había sido probado en la cría. Ellsworth cogió sus dos millones y Galbreath se llevó a Swaps para probarlo como padrillo. Al mismo tiempo, Galbreath contestaba a los periodistas, que entre los Piratas de Pitsburgh, su equipo de beisbol, y los caballos de carrera, tenía invertidos diez millones de lares.

 

Ahora, cuando le han preguntado qué tal le parece Chateaugay, ha contestado que es la compensación emocional por haber invertido dos millones de dólares en un caballo que no estaba probado como padrillo. Agregó que se sentía complacido al imaginar que tenía en Swaps al mejor padrillo norteamericano de los tiempos presentes.

 

John W. Galbreat, contratista de Columbus, Ohio, invirtió igualmente la suma de US$1.350.000 por cinco años de arrendamiento del campeón e invicto italiano Ribot. En las instalaciones del Darby Dan Farm, su haras, tiene invertidos cinco millones de dólares. John W. Galbreath ha dicho de Chateaugaylleva por dentro el inextinguible fuego corredor de Hyperion”.

 

Fuentes: extraído de la Revista Turf (Julio 1963)

 

Anécdotas Hípicas Venezolanas, viernes 24 de junio de 2016

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