Anécdotas Hípicas Venezolanas presenta

Bill Shoemaker, un tímido jinete

Editado por Juan Macedo

 

Lleno de una popularidad poco común, ganado a lo largo de los años en la profesión de jinete; poseedor de grandes marcas mundiales y dueño de una fortuna que le permite llevar vida holgada, el profesional William Lee Shoemaker siempre fue tímido en su comportamiento y muy pocas veces se hizo eco de sus propias hazañas. Sólo en circunstancias muy especiales, frente a los periodistas, algunas veces habló de su fantástica carrera, la más brillante de todos los tiempos. Ningún jinete en la historia del turf mundial tuvo un comienzo tan promisor como Shoemaker, ni menos la conservación de un ritmo pareja cada año.

 

Naturalmente que la historia conoció de grandes jockeys y muchos son figuras legendarias; otros, aun retirados, vibran en los recuerdos de los aficionados que le vieron montar. Pero el caso de Shoemaker puede tenerse por muy especial y su fantástica carrera lo llevó hasta donde ninguno ha alcanzado todavía.

 

Nació en Fabens, Texas, el 19 de agosto de 1931. Una de sus historias dramáticas fue cuando en el momento de su nacimiento pesaba 2.5 libras (1 kilogramo), Shoemaker era tan pequeño que no se esperaba que sobreviviera esa noche. Le aplicaron unos tratamientos especiales para que pudiera sobrevivir (aun teniendo pocas probabilidades) gracias a su abuela, quien fabricó una incubadora casera. Introdujo a Bill en una caja de zapatos y lo puso en el horno a una baja temperatura, y gracias a ello, Bill sobrevivió; de ahí que se le conociera en todo el mundo como “Billie the Shoe”.

 

De niño vivió con su abuelo en Abilene y a la edad de siete años, montó a su primer pony. Desde muy pequeño quiso ser un corredor de caballos pura sangre. Años después, se trasladó con su padre a California y destacó en la Alta Escuela de Atletismo, comenzando a darse cuenta que su verdadera pasión era ser jockey de carreras, pero no uno cualquiera, quería ser el mejor.

 

Su carrera como jinete empezó siendo un adolescente, consiguiendo su primer paso profesional el 19 de marzo de 1949 en el hipódromo californiano de Golden Gate Fields, terminando en quinto lugar con Waxahachie; después de un mes, Shoemaker logró la primera victoria.

 

Willie” fue estableciendo diferentes marcas o alcanzando las de otros profesionales. Él tuvo en su haber la hazaña de ser el jinete que más carreras ha ganado en una temporada con 485 triunfos, conseguidos en 1955.

 

Shoemaker ganó 11 de las carreras pertenecientes a la Triple Corona norteamericana, aunque nunca consiguió ganar las tres en el mismo año. Al menos en una ocasión, en el año 1957, Shoemaker lloró en un derby: cuando marchaba a ganar con Gallant Man se equivocó de poste de llegada y dejó de arrear demasiado pronto, perdiendo en la raya. Durante mucho tiempo se recordó más este error que tantas victorias, así es el público. Sin embargo, el propietario de Gallant Man, Ralph Lowe, no sólo no le culpó de lo sucedido, sino que le dio US$5,000 y un coche nuevo. Cinco semanas más tarde, Shoemaker montó a Gallant Man en el Belmont Stakes haciéndose con el triunfo.

 

El 23 de mayo de 1964 en el Hollywood Park, conduciendo a Fleet Son, Shoemaker logró su triunfo número 4.871, superando la marca de 4.870 que estableciera Sir Gordon Richard hasta 1954 (oportunidad en la que decidió que ya debía retirarse como jinete para convertirse en entrenador). El record de Sir Gordon Richard, establecido en su país de origen Inglaterra, se mantuvo por dos años, tiempo en el que lo rebasó John Longden, también nacido en Inglaterra, pero residenciado en Norteamérica, país del que adquirió su nacionalización.

 

Existe una cuestión curiosa entre “The Shoe” y Longden, ya que Johnny logró su triunfo 4.871 con Arrogate en el Del Mar Handicap en 1956 y Shoemaker lo hizo con Fleet Son, siendo ambos ejemplares del Sr. Dick Griegorian y entrenados por Refinald Cornell.

 

En el año 1970, Bill Shoemaker rompió el record de victorias hasta entonces en posesión de Johnny Longden, record que permaneció hasta que el panameño Laffit Pincay Jr. lo superó en el año 1999.

 

En 1986, a la edad de 54 años, se convirtió en el jockey de mayor edad en ganar el Kentucky Derby cuando guio a Ferdinand pegado a la baranda que le dio la victoria.

 

Contó Gary Stevens (excelente jinete estadounidense y también un buen actor, como demostró en la película Seabiscuit) que cuando participó por primera vez junto a “The Shoe” en esa prueba ilustre, el veterano le advirtió: "Al salir a la pista y oír a todo el público cantar en pie Old Kentucky Home te emocionarás. No te avergüences de ello, a mí me pasa aún todos los años". El joven Stevens, con fama de duro y belicoso, sonrió ante esta advertencia; minutos después, cuando la multitud entonó unánime la balada tradicional, se sorprendió al notar los ojos llenos de lágrimas.

 

En toda su vida y hasta su retiro en 1990, montó un total de 40,350 carreras, llegó a ganar 8,833 carreras y más de 123 millones de dólares en premios y algo más sorprendente, es que el 50% de las ocasiones en que se subió a un caballo de carreras, pasó la meta en uno de los tres primeros puestos, y para más datos, decir que el 21,89% de las veces que se montaba en un caballo, lo hacía pasar por la puerta de ganadores, siendo el primer jockey de la historia que superó los 100 millones de dólares en ganancias.

 

El año de su retirada, con 58 años, viajó por todo el mundo en una gira de despedida. También pasó por el Hipódromo madrileño de la Zarzuela y protagonizó una anécdota que demuestra su sabiduría hípica. Al entrenador del caballo que iba a montar por primera vez le recomendó hacerle en las crines unos lacitos complicados y algo molestos. Después, nada más estuvo sobre él, se los desanudó cuidadosamente. Y explicaba así este gesto: "Verá, el caballo no me conoce de nada y es lógico que desconfíe un poco de mí. De modo que empiezo por librarle de una molestia, para que piense que soy un tipo simpático y sensato. Así nos entendemos mejor". Por supuesto, ganó la carrera.

 

Tras su retiro a la edad de 59 años, se dedicó a la preparación, hasta que el 8 de abril de 1991 tuvo un accidente que lo dejó paralítico del cuello para abajo y en silla de ruedas. Sin embargo, dos días después de abandonar el hospital, volvía al hipódromo a entrenar, terminando sus potras Alcando y Fire The Groom, primera y segunda en el Beverly Hills Handicap, siendo ésta la primera victoria de Grupo 1 para “The Shoe”. Siguió entrenando hasta que en el año 1997 decidió retirarse.

 

Bill Shoemaker está considerado universalmente como el mejor jockey norteamericano del siglo XX. Falleció el 12 de octubre de 2003 por causas naturales mientras dormía en su casa en San Marino, California.

 

Fuentes: Revista Gaceta Hípica, elpais.com, es.wikipedia.org, www.jockeysite.com

 

Anécdotas Hípicas Venezolanaslunes 31 de octubre de 2022

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