Anécdotas Hípicas Venezolanas presenta

Battlefield

El que nadie quiso

Editado por Juan Macedo

 

En 1949, cuando el alazán Battlefield fue llevado, como yearling a las subastas por su criador John A. Bell, Jr., la gente tembló de miedo ante la imaginación de adquirir un producto incestuoso. Battlefield era hijo de War Relic (hijo de Man O’War, por Fair Play). La madre era Dark Display (hija de Display, por Fair Play).

 

Fair Play era terriblemente temperamental. Caballo bravo, feroz e indomable, transmitió a casi todos sus hijos tales virtudes. De suerte que todo el mejor aspirante procuraba rechazar lo que descendiese de él. Todo a pesar de que salían caballos epopéyicos.

 

Figurémonos, pues, el pavor que tuvo todo el mundo cuando vieron un pedigree con Fair Play en la línea paterna y en la materna. Todo el mundo volteó la cara. Hubo un loco, George D. Widener, Jr., un audaz que le compró por US$4,500. Una miseria desde luego. Le puso el nombre de Battlefield.

 

Pero es que las grandes cualidades se heredan lo mismo que las malas. Hijos y descendientes de Fair Play los hubo feroces. Pero hubo otros muy mansos y notables. Fair Play era rebelde, indomable. Y como él fue Display, su hijo y abuelo materno de Battlefield.

 

Pero el comprador decía que en los purasangres norteamericanos había cosas peores que un chorrito de sangre, de furia, de rebeldía o de ferocidad de Fair Play. En dando el costo, que fuera todo lo feroz que quisiera. Fuera o no rebelde, Battlefield produjo cien veces su costo en las canchas.

 

Debutó en La Florida y ganó al nomás pedírselo el jinete. Cuando corrió por segunda vez, ya impresionaba en su establo. Había trabajado 600 metros en 32”4, tiempo difícil de marcar por otro caballo. Se guardaron el secreto y se lo llevaron para Jamaica. Allí disputó una carrera en 1000 metros y ganó por 2 cuerpos en pista muy fangosa.

 

En una pista igual ganó la Youthful Stakes, sin gastar energías. Y hasta ahí porque la vez siguiente iba a morder el polvo de la derrota.

 

Fue con Liberty Rab, un potro moro superveloz que lo desafió en la extensa recta de Belmont. Battlefield no pudo contra él. Luego ganó la Tremont Stakes. Y luego perdió por segunda vez. Terminaba su campaña de 2 años con 10 victorias, 4 de ellas clásicas.

 

Ganó el Sappling, el Saratoga Special, el Hopeful y el Futurity. Esta última carrera es, para los animales de 2 años, lo que el Derby de Kentucky para los de 3 años. En el Futurity fue favorito entre 14. Esa vez no fue tan veloz como de costumbre y tuvo que salir desde el fondo, atropellando para ganar por nariz sobre Big Stretch.

 

Cuando terminó su campaña de 2 años, Battlefield, que había costado US$4,500, estaba ganando US$198,000. Y no era loco no feroz ni rebelde ni nada.

 

Ya como caballo de 3 años. Battlefield salió para perder, No estaba en condiciones de ganar y lo derrotó Uncle Miltie. El preparador se dejó de tonterías y lo devolvió a la finca, para no forzarlo.

 

El 16 de mayo parecía en forma. Pareció mejor cuando disputó el Swift Stakes y donde falló para darle alcance al patilargo Jumbo, en 1400 metros. Volvió a correr y demostró mejoría al ganar dando ventajas.

 

Se las vio con Jumbo, otra vez, en la Whiters. Se desquitó y de paso derrotó a Counterpoint, que estaba en el grupo. Debió darle kilos a Counterpoint en la Peter Pan Handicap. Eso fue demasiado. Llegó segundo, donde se marcó nuevo récord de pista. Para los entendidos, esa derrota clasificaba, lejos de degradar. Sin embargo, la derrota que sufrió en la Belmont Stakes fue limpia. Counterpoint fue mejor, en toda la extensión de la palabra y no hay atenuantes para justificar la derrota de Battlefield.

 

De ahí en adelante, Battlefield se convirtió en un caballo de luchas, en un atractivo de taquillas. No podía esperarse que ganara cada salida. Pero podía esperarse que corriera bien y que mereciera la confianza de los apostadores.

 

Cargando muchos kilos en el Shevlin Stakes contra un Alerted muy liviano al igual que los otros. Desde luego, nunca estuvieron en la pelea. Alerted se encargó de animar la carrera. Pero al entrar en la recta de Aqueduct, el jinete comenzó a despedirse de los del fondo. Se despidió del jinete de Alerted cuando pasó por su lado y fue a esperarlos más allá del espejo.

 

Ambos caballos se encontraron en la Dwyer, pero Battlefield daba medio kilo más. La lucha fue cerrada en toda la recta, pero al final prevaleció Battlefield por medio cuerpo. Por cierto que Counterpoint estaba en el grupo derrotado, saliendo último de esa carrera con el famoso casco magullado.

 

Llevado a Chicago, le tocó cargar el peso máximo. No pudo con él y perdió a pescuezo con Hall Of Fame, en el Classic. Vuelto al Este, cargó el peso máximo en el Choice Stakes, de Monmouth Park. Ganó la carrera y, entre otros, derrotó a Uncle Miltie.

 

Fácil ganó el Travers, en Saratoga. Pero en su última carrera del año se encontró otra su vez con Alerted,  su gran rival, al que le tenía que dar 5 kilos. Otra vez presenciamos la lucha mortal, dramática y encendida a todo lo largo de la recta. Alerted era caballo que no podía recibir tanta ventaja. Por eso ganó por cabeza.

 

Días más tarde, en Belmont, Battlefield estaba trabajando. Había en la cancha un caballo terrible, incontrolable. Se fue violentamente contra la valla y en el envión tropezó a Battlefield, golpeándole un tendón. El traqueador sufrió fractura de un pié. Battlefield quedó fuera de campaña durante el resto del año. Eso le permitió a Counterpoint correr sin enemigos ciertos y hacer suyos todos los mejores premios que restaban durante la temporada.

 

Este par de caballos eran la mejor expresión de su tiempo. Se las vieron siempre y perdieron justificadamente entre si. Una vez Battlefield le estaba dando ventaja y Counterpoint lo derrotó. Otra vez Counterpoint se rompió un casco y Battlefield se aprovechó. Por eso hubo quienes sentenciaron a Counterpoint como el mejor porque le ganó limpiamente a Battlefield los 2400 metros de la Belmont Stakes.

 

Battlefield jamás volvió a ser el mismo después del accidente. En 1952 corrió con destellos admirables. Hasta logró dos encuentros maravillosos con Tom Fool, uno de los cuales ganó por nariz, perdiendo la otra por igual margen con Alerted, su rival de siempre, llegando tercero. Tom Fool le daba peso, pero es de recordar que aún tenía 3 años y que era una de las inigualables estrellas de todos los tiempos.

 

Allí en Florida, donde empezó, terminó la carrera pistera de Battlefield. Preparábanlo para el Widener Handicap, con US$100.000 de premio y lucía en su mejor forma, tal como era a los 3 años. Antes Iba a correr el McLennan Handicap. Pero el estado fangoso de la cancha obligó a retirarlo ante el temor de que se rompiera otra vez.

 

Salió, pues, a correr sin previo tanteo, el Widener Handicap, en 2000 metros. Brindó una demostración impecable, que nadie le regateó. Pero Oil Capitol y Alerted sacaron, cada cual, una cabeza. La entrada violenta de Oil Capitol dejó mala impresión y se calcula que ganó suciamente. Tanto que, dos semanas más tarde, Battlefield ganaba los 1800 metros Appleton Handicap, en el tiempo récord de 109"4 para la pista.

 

En pleno apogeo, prepararon la llamada farsa del Gulfstream Park Handicap. Al comenzar la carrera, Battlefield se quedó mucho más lejos que de costumbre. Inició su gran atropellada y ya en la recta estaba pasando por el lado de Crafty Admiral. Pero, justo ahí, zigzagueó feamente, perdiendo el equilibrio. Ya había pasado y por eso no molestó a Crafty Admiral. Pero corría sin control en las patas. No obstante, se sostuvo, perdiendo terreno cada vez más, para quedar derrotado por pescuezo.

 

Regresó al pesaje totalmente cojo, imposibilitado de andar. Su jinete lo desmontó antes de entrar al pesaje. Dijo que cuando el caballo iba pasando, sintió que se desplomaba como si se le hubiese roto un tendón. Fue eso justamente. Y sin embargo perdió la carrera en 96"4 para 1600 metros. De aquel dramático compromiso, Battlefield salió de la pista. Jamás volvió a correr.

 

Battlefield no era un caballo grande. Tenía, eso si, la substancia y la osamenta de los Fair Play. Lindo y bien proporcionado, tenía la expresión propia de los grandes presumidos, de los campeones.

 

Sus patas traseras eran derechas, como las de Man O’War, con las cañas cortas y la cuartilla suelta y estirada. Un poco bajo de paletas, le bajaban proporcionadamente hacia el pecho ancho y poderoso para un tórax y órganos propios para los grandes esfuerzos.

 

Si tenía defectos, era en su temperamento. Era pacifico, manso, pero tenía sus arranques, sus arrebatos. Pasa que era muy educado y respetuoso y parecía preocuparse sólo por la pista. Por ella perdonó ciertas violencias que le brindaron los peones en el trato. Por algo era doble nieto de Fair Play. Debemos agregar que Battlefield extraño mucho, hasta tornarse neurótico, el bullicio de las pistas durante las carreras.

 

Battlefield corrió 44 veces. Ganó 22. Hizo 14 segundos y 2 terceros. Los 6 fuera de dinero que tuvo, fueron después de la lesión. Ganó US$474.727. Como dijimos, cien veces más de lo que costó. Retirado a la cría, fue padre de los ganadores clásicos Yorktown, Battle Heart y Cairnfield.

 

Fuentes: Basado en un trabajo publicado en 1960 en la Revista Gaceta Hípica, www.pedigreequery.com.

 

Anécdotas Hípicas Venezolanas, jueves 25 de agosto de 2011

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