Anécdotas Hípicas Venezolanas presenta

Inolvidable carrera de 30 millas

Por Gustavo Lepage

 

Desde 1893, fecha en la gran carrera Chandron-Chicago, ha habido innumerables pruebas de resistencia para caballos y jinetes en todo el mundo. Es probablemente imposible asegurar que cualquiera de estas largas carreras constituyó un record mundial, las condiciones de ellas son tan diferentes, hay tantas variables en clima, topografía de los terrenos y su estabilidad, altitud y muchas otras, que resulta difícil decidir cual ha constituido la máxima hazaña, no obstante, algunas hay que han sido tan sensacionales que bien merecen ser relatadas. La carrera de Chandron-Chicago sobre 1040 millas siempre ha sido considerada como un magno evento en la historia de las carreras a campo abierto de resistencia, pero hay otra que tiene características espectaculares que llena con más interés nuestra mente.

 

La prueba en cuestión tuvo lugar el 24 de mayo de 1946 en la población de Midnapore, ubicada en la base de las Montañas Rocosas, entre la ciudad de Calgary y el centro ganadero y agrícola de High River, Alberta, Canadá. La altitud es cercana a los 1500 metros sobre el nivel del mar, el sol brillante y la brisa fresca. Cuarenta y seis caballos del oeste, con montura de trabajo completa y un promedio total de 100 kilos por ejemplar, recorrerían un circuito de treinta millas, a través de caminos de arena, la reservación india de Sarcee con sus planicies de paja y llegada a la pista de carreras de Midnapore, de donde habrían de partir.

 

Tan violenta resultó la carrera que un valiente media sangre llamado Flame, quien encabezó el lote durante casi todo el recorrido, cayó muerto cuando le faltaba aun una milla para finalizar la carrera. Otros cuatro caballos murieron en la carrera o después de la misma. Un joven vaquero llamado Floyd Haynes, de High River, Alberta, cabalgando en un caballo castrado zaino de nombre Skipper, resultó el ganador en el tiempo de 1 hora 41 minutos y 18 segundos con dos quintos; lo cual significa que, para treinta millas consecutivas, en subida y en bajada, a través de pastizales, arena y granzón, sin un momento de descanso, se cumplió un promedio de 3 minutos 22 segundos por cada milla, o sea, aproximadamente, una velocidad de 28 kilómetros por hora; es importante destacar que el ascenso de las colinas tuvo que hacerse a toda velocidad para poder cumplir el promedio establecido y obtener el premio de US$500 al ganador.

 

Skipper era media sangre, hijo de un padrote purasangre llamado Dr. Joe y una yegua criolla de un rancho del lugar, su peso para la carrera era de 475 kilogramos y había sido entrenado por Haynes en sus ratos libres, había sido amansado a los cinco años de edad y tenía ocho años cuando se llevó a efecto la singular carrera.

 

No obstante, el caballo que llegó segundo tiene más interés, tanto por el caballo como por el jinete, que era el ranchero Clem Gardner de 68 años de edad, desde los seis meses de edad habitaba en la región y era experto en amansar caballos, tumbar ganado y hacer múltiples exhibiciones como vaquero. Desde la gran estampida de Guy Weadwicks en Calgary 1912, hasta la gran carrera de resistencia, siempre había competido, el record para la carrera de carromatos con cuatro caballos impuesto en la estampida estaba en posesión de este extraordinario jinete.

 

Gardner cabalgaba al único purasangre de la carrera, llamado Cavalier y se presentó a la prueba en llave con un criollo montado por su hija la Sra. Joan Hawes, que luchó la delantera imponiendo fuerte tren de marcha a la carrera mientras Gardner en Cavalier se aproximaba serenamente, hasta el momento en que ella le gritó “ahora, agárralos papá”; Gardner movió las riendas y le gritó a su montura, faltaban 13 millas y 10 adversario le aventajaban, comenzó una larga atropellada, uno a uno los fue superando hasta que sólo tres le llevaban ventaja: Mouse, Flame y Skipper; luego superó a Flame, el puntero de casi toda la carrera, más tarde a Mouse. Sólo Skipper con su jinete Haynes de 22 años de edad le precedía. Ya en el recinto del hipódromo de Midnapore y faltando una milla para finalizar la carrera, el viejo y el joven entablaron el gran duelo final con sus cabalgaduras en medio de una rugiente multitud venida de toda la comarca; gritando, fustigando, lucharon hasta la última onza de coraje, ganando Skipper por un largo de ventaja.

 

Treinta millas en una hora 44 minutos y 18 segundos con dos quintos; treinta millas a través de terreno duro, ascendiendo colinas empinadas, a través de pastizales, a 28 kilómetros por hora, con cien kilos de hándicap. No hay duda, son de hierro y corazón los recios caballos y jinetes de las colinas de Alberta.

 

Fuentes: extraído de la revista Hípica Zuliana

 

Anécdotas Hípicas Venezolanas, sábado 31 de diciembre de 2022

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