Anécdotas Hípicas Venezolanas presenta

Rafael Quiroga

Por Juan Macedo

 

Don Rafael Quiroga Ceballos “El Cholo”, fue una persona sumamente conocida dentro del movimiento hípico por los muchos años que llevó dedicado a ello. Fue una persona sencilla, querida y respetada por todos, porque su trato afable y cordial lo hacía rodearse de simpatías y amistades. Nació el 9 de diciembre de 1905 en la ciudad de Lima, Perú.

 

Por el año de 1925 vino a Caracas, Venezuela, donde actuó como jinete de purasangres de carrera. Fue él quien condujo a la yegua Marisela a la victoria en muchas oportunidades hacia los años 30, siendo asimismo, ganadora de varios clásicos que para aquella época se disputaron, entre los cuales pueden mencionarse el “Gran Premio”, el que tenía como recompensa unos Bs. 32.000, amén de haber logrado otros importantes premios. Se destacó siempre como uno de los mejores, afianzado en su intachable conducta y su dedicación al trabajo.

 

 

Dos años mas tarde, año 1927, obtuvo la matricula de preparador, teniendo a su cuidado los ejemplares del Stud Los Muchachos, los que pertenecían a los hijos del General Juan Vicente Gómez. Entre esos purasangres el que tuvo mejor desempeño fue la yegua Mary Pickford (madre de Burlesco), pero fueron innumerables las conquistas alcanzadas, tuvo muchos ganadores de Clásicos en Venezuela, Chile y las Antillas. Al correr los años al notable entrenador hasta ganar una estadística, la del año 1948, con un total de 50 triunfos. Tuvo a su cuidado al crack argentino Caimán, el cual compró personalmente y el que consideró como el mejor de todos los tiempos.

 

Después de retirarse de la profesión de jinete y preparador, siguió vinculado estrechamente a la actividad hípica en una labor aún mas delicada, relacionándose con la adquisición e importación de purasangres y en eso también tuvo una destacada actuación ya que, además del mencionado Caimán, por su conducto vinieron a Venezuela ejemplares de imborrables performances, contándose entre otros a Camaleón, Clavijo, Lérida, Stanley, Rumbeador, Los Altos, Campeón, entre otros, que rindieron por demás beneficiosas ganancias para sus propietarios.

 

Como “Martillero” logró los más grandes éxitos en las subastas (o remates como lo llamaban entonces) incluso comparándole con el mejor martillero argentino de aquel entonces que fue Antonio Bullrich; tuvo varios récords de ventas, el último fue cuando en la subasta ofrecida por el Haras Vira Vira (propiedad del Comandante Oscar Tamayo Suárez) en el año 1956, el monto de lo subastado ascendió a Bs. 601.000, a un promedio de Bs. 60.100 por ejemplar, incluyendo al mejor precio pagado por un caballo nativo en esa época. “El Cholo” fue multifacético en el movimiento turfístico nacional e internacional.

 

 

Falleció el 19 de enero de 1957 en la ciudad de Buenos Aires, Argentina, mientras se encontraba realizando la adquisición de varios ejemplares de carreras. Su cuerpo regresó embalsamado para ser sepultado en el Cementerio General del Sur. Don Rafael Quiroga fue residente por muchos años en nuestro país y él se consideró un criollo. Dejó el popular “Cholo” en todo el continente una legión de compañeros de profesión, numerosos amigos y admiradores de los tiempos heroicos del turf nacional que de manera póstuma le rindieron un merecido homenaje, ya que fue un personaje muy popular y de honesta trayectoria.

 

Fuentes: Revista Gaceta Hípica, Sr. Diego García Ortín.

 

Anécdotas Hípicas Venezolanas, jueves 31 de marzo de 2011

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