Anécdotas Hípicas Venezolanas presenta

Pedro Antonio Salas

Por Juan Macedo

 

Don Pedro Antonio Salas Camacho fue uno de los hombres de más destacada actuación y de desinteresada colaboración en los albores de nuestro turf. Nacó en Caracas el 10 de agosto de 1881, hijo único de Don Pedro Salas, caballero nacido en Santander de la Montaña, quien desde su llegada al país se caracterizó por su actividad y decisión, logrando una fortuna considerable que heredó aquél. Contrajo matrimonio en Caracas en 1903. 

 

Su nombre figuró al constituirse la Sociedad Anónima Jockey Club Venezolano en octubre de 1907 y en la primera asamblea, en la que quedó constituida la entidad, el señor Pedro A. Salas fue designado Presidente. Desde el primer momento, hombre activo, responsable y de reconocido prestigio en el medio caraqueño se abocó a la tarea de poner en marcha, conjuntamente con el valioso núcleo de iniciadores de la entidad, lo necesario a la reanudación de las carreras que habían cesado al cerrar sus puertas y liquidar totalmente cuanto poseía el de Sabana Grande.

 

Y así también en su carácter de Presidente del Jockey Club Venezolano, fue quien suscribió el documento de compra de una estancia, propiedad de la Srta. Petronila Mijares, con una extensión de 40.000 metros cuadrados, por el precio de Bs. 37.000 y de inmediato se procedió a la instalación de los útiles y enseres que habían sido propiedad de la entidad de Sabana Grande y que fueron liquidados en pública almoneda.

 

Contrastó la actuación del señor Salas dentro del hipismo, pues si bien en otras actividades además de ser figura descollante, era hombre de éxitos, propietario de valiosos inmuebles en pleno centro de la urbe, entre otros, los edificios conocidos, como son el Hotel Washington, La Francia, San Francisco y el Circo Metropolitano (que heredó de su señor padre, gran amante e impulsor del toreo), en cambio dentro del turf su éxito no tuvo el mismo renombre: su ejemplar más conocido fue una yegua inglesa llamada Margaret, a la que se adiestraba, así lo cuentan los que se movían en el ambiente de aquella época, con champagne y del mejor, pero nunca logró imponerse en carrera alguna.

 

Presidió por largo tiempo el Banco de Venezuela y en lo que se refiere a su actuación como empresario taurino, no en balde había heredado la afición de su señor padre y así hizo desfilar por el Circo Metropolitano las más destacadas figuras de la tauromaquia.

 

En 1911 embarcó hacia Europa para una larga temporada de paseo y reposo, falleciendo en Barcelona el 19 de diciembre de 1917; al año siguiente sus restos fueron traídos a Caracas donde reposan definitivamente. Queda así trazada a grandes rasgos, la silueta de otro de nuestros propulsores del turf.

 

Fuentes: Revista Gaceta Hípica, Revista La Fusta

 

Anécdotas Hípicas Venezolanas, jueves 7 de diciembre de 2006

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