Anécdotas Hípicas Venezolanas presenta

Manuel Fonseca Arroyal

Por Juan Macedo

 

Sin dudas, un hombre que ganó la simpatía y el respeto, tanto en su ambiente laboral (se dedicaba al mundo de las finanzas) como en el mundo hípico venezolano, fue Don Manuel Antonio Fonseca Arroyal, que nació en Caracas el 21 de febrero de 1906 perteneciente a una tradicional y distinguida familia de la Caracas de techos rojos, hijo del Dr. Manuel Fonseca y Doña Dolores Arroyal de Fonseca. Cumplió estudios en Europa y al regresar a su tierra natal, se dedicó con ahínco a las actividades financieras, con gran éxito, entre las que destaca la Corporación Ravell y las Inversoras “Itaca” y “Fonseca”, de las que fue socio fundador.

 

 

Pero fue en 1940 cuando hizo su aparición en escenario hípico, importando un gran lote de ejemplares americanos que actuaron en El Paraíso, con los nombres de Barlovento, El Diablo, Brujería, Trago Amargo, Pimpinela, Florisán y Muñeca, que corrieron para sus colores negros con gorra carrubia, confiando el entrenamiento de dichos ejemplares a Luis Enrique Werner, pero a corto plazo construyó una caballeriza que dotó de de todas las comodidades y denominó Los Pinos, en los terrenos situados en las proximidades de la última curva del viejo hipódromo y que inauguró el 3 de junio de 1941.

 

En esa famosa cuadra también habitaron excelente corredores como Saeta, Baleárico, Bazarik, Balandro, Buena Suerte, Centro, Colirrojo, Primavera, Pololo, Buenas Tardes, Juguete, Kanembú, Remiso, Hechicera, Silver Point, Oro y Plata, Tebicuary y Garibaldi, este último sirvió a la yegua Muñeca y ese producto, una potra llamada Muñequita, que se crió en la cuadra y sólo corrió una vez, logrando el triunfo. También ejemplares franceses como L’Exile, Sarraú y Polita. Con Tebicuary se dio el caso de que vino con ese nombre pero debutó como Radio Murphy, las autoridades no aceptaron ese nombre comercial y debió volver al que trajo de su país de origen. Con Oro y Plata se dio el caso de que era roncador y fue necesario hacerle una operación para colocarle un tubo que le permitiera respirar mejor, la prensa se hizo eco de esto, señalándolo como un caso único en la historia hípica de nuestro país.

 

Don Manuel obtuvo su matricula de entrenador y logró alrededor de 100 triunfos atendiendo exclusivamente su cuadra, logrando muchos triunfos, en este ínterin fue designado Delegado de los propietarios ante las autoridades del hipódromo, obteniendo beneficios importantes. Obligado por el crecimiento de su cuadra y sus actividades laborales, resovió desligarse de la profesión de entrenador y para 1947 contrató los servicios Carlos Muñoz Candia, siendo reemplazado luego por su hermano Arturo, quien vino acompañado por el jinete Eduardo Jara. Una de las razones de esa deserción fue la construcción del Teatro Ávila en sociedad de Rafael Isava Nuñez, además de gestor para la instalación del primer Mercado Modelo ubicado en el Conde (Meat Market).

 

Desde 1945 hasta 1947 fue vocal principal de las Juntas Directivas del Hipódromo El Paraíso, y en 1958 fue nombrado por el Ministro de Agricultura y Cría para integrar junto al Teniente José Luis Fernández y el Dr. Leopoldo Manrique Terrero el triunvirato que rigió los destinos hípicos hasta la creación del Instituto Nacional de Hipódromos. Además fue fundador de la Asociación Hípica de Propietarios.

 

En el año 1948 fundó el Haras Rancho Fonseca, ubicado en San Pedro de los Altos, importando 7 yeguas madres desde Argentina y comenzó a criar utilizando a Regalón (que fue adquirido a su amigo Don Alfredo Abilahoud). De ese haras salieron los ejemplares As de Oro (ganador clásico) y Florentino (excelente ganador, incluso triunfó en el Clásico Ministerio de Agricultura y Cría, pero fue distanciado por ser un ejemplar castrado, ya que las pruebas clásicas de entonces eran exclusivas para ejemplares aptos para la reproducción).

 

Los éxitos de su Stud Los Pinos, además de mantenerse en lugares destacados en la década de los 40 y 50, obtuvo la estadística por dinero producido de 1948 totalizando Bs. 293.438,85. Y uno de sus grandes éxitos fue la fundación del Haras Santa Cruz junto a Cipriano Jiménez Macías y Nicolás de las Casas, al que ingresaron como sementales Colirrojo, Greek Sailor y Lavandero, el mejor semental criollo de todos los tiempos.

 

Sus hijos heredaron su pasión hípica, Manuel Ricardo como propietario y criador, quien siguió con el Haras Santa Cruz hasta dar paso al Haras La Giralda en sociedad con Luis Alfredo Ruiz; y Oscar Guillermo, exitoso propietario, ganador clásico por muchos años por intermedio del Stud Epsom, colores que lucieron Carpintero, Colirrojo, Outsville y el doblecoronado Mano a Mano.

 

Don Manuel Fonseca falleció repentinamente en la ciudad de Madrid el 30 de julio de 1966, pero dejó un gran legado al hipismo nacional con sus valiosos aportes.

 

Fuentes: Sr. Manuel Fonseca Kolster, Sr. Fred Desiderio, Revista Hipódromo, Revista Gaceta Hípica, Revista La Fusta, Stud Book de Venezuela

 

Anécdotas Hípicas Venezolanas, jueves 12 de mayo de 2001

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