Anécdotas Hípicas Venezolanas presenta

Luis Plácido Pissarello

Por Juan Macedo

 

Uno de los personajes más grandiosos e injustamente olvidados por las nuevas generaciones hípicas en Venezuela es sin lugar a dudas Don Luis Plácido Pissarello Acuña. Nació el 30 de agosto de 1891 en la República Argentina, hijo de José Pissarello y Ambrosia de Pissarello. Desde joven siempre estuvo interesado en el apasionante mundo deportivo y se inclinó hacia el periodismo. Llegó a nuestro país el 5 de julio de 1926, procedente de su país natal. En la noche de ese mismo día realizó una transmisión por AYRE Broadcastíng Central de Caracas (que tenía menos de dos meses de haberse inaugurado), la primera emisora de radio que existió en Venezuela y que lo cataloga como el primer narrador deportivo que tuvimos. El 16 de julio de ese año, salió al aire la voz de Luis Plácido Pissarello, para hacer la transmisión de las carreras de perros de la raza Galgo, afición muy de moda para los caraqueños de la época.

 

A su cargo estuvieron las crónicas hípicas del periódico El Nuevo Diario y las revistas La Esfera y Elite durante los años 1926 y 1927. Fue el primer narrador de boxeo, siendo de grata recordación a los fanáticos de este deporte, las inolvidables peleas de Simón Chávez, Enrique Chaffardet y otros tantos pugilistas que hicieron famoso al boxeo nacional.

 

Los dos primeros caballos argentinos que corrieron en nuestro hipódromo fueron traídos por el veterano periodista, comentarista y locutor hípico Luis Plácido Pisarello, ellos se llamaban Caminador y El Loquito, ambos defendieron la divisa del Coronel José Rosario Gómez y el precio de Bs. 4.500 cada uno (estos ejemplares se llamaron más tarde El Tuy y Republicano).

 

También destacaría en el futuro como excelente narrador de carreras de caballos, junto a Eloy Pérez Alfonso "Míster Chips"; desde el Hipódromo Nacional El Paraíso. Las transmisiones de radio se inician en 1933 en la voz de Don Luis Plácido Pisarello, la primera carrera fue el día 14 de febrero y la transmitió Esteban Ballesté, enseguida Pisarello se encargó del micrófono. Ese mismo año asumió la jefatura de las páginas hípicas de la revista La Esfera, donde se dio a conocer con el seudónimo de “Sir X”. Para el año 1934 sale a la luz pública la revista hípica especializada El Látigo, cuyo fundador, propietario, director, corrector e impositor fue Pisarello.

 

Pero, además, Don Luis Plácido Pissarello fue un factor determinante para la presentación en Caracas, en 1935; tanto en cines como en la Broadcasting Caracas 1-BC del cantante de tangos, compositor y actor Carlos Gardel. El jueves 25 de abril de 1935 Gardel llegó al Puerto de La Guaira, procedente de Puerto Rico, en la motonave “Lara”. Fue un jueves inolvidable para millares de venezolanos. Una multitud, calculada en más de 3.000 personas, esperaba en los muelles desde las 9 de la mañana a “El Divino Carlos” como lo había bautizado la prensa desde días antes. A las once y siete minutos bajó Gardel y fue recibido por Luis Plácido Pissarello.

 

Además 4 famosos violinistas del mundo: Efrem Zimbalis, Mischa Elman, Jascha Heifetz y Yehudi Menuhin, fueron traídos a Caracas gracias a los esfuerzos de Pisarello; al igual que otros famosos artistas como Claudio Arrau, Artur Rubinstein, Grace Moore, El Trío argentino Irusta-Fugazot-Demane, Amanda Ledezma y Hugo del Carril son otros que actuaron en Venezuela.

 

También fue socio en 1941 de un conocido local nocturno capitalino "Sans Souci", conjuntamente con Roberto Levy, cuyo animador era Juan Francisco Rodríguez, el cual bautizó a La Billo's Caracas Boys como "La Orquesta más popular de Venezuela".

 

También se anotó los más excelentes triunfos como martillero de valía en los remates correspondientes al año, llevó muchos años de experiencia en esta difícil labor y siempre demostró los mejores conocimientos, logrando en las subastas los mejores precios pagados por las piezas presentadas.

 

Ante al auge que experimentaba nuestro hipismo, todos los días Pisarello concretaba una parte de sus muy oídas charlas a reclamar a las autoridades hípicas y gubernamentales un moderno circo de carreras, ya que el de El Paraíso resultaba pequeño e incómodo; y en cada una de sus disertaciones traía a colación la frase “el hipódromo que Caracas merece y la afición reclama”, frase ampliamente conocida por los aficionados venezolanos, quienes siempre le apoyaron. Y no ceso Pisarello, durante más de 20 años, de pedir el moderno óvalo hasta que éste comenzó a construirse.

 

Este gran maestro del arte de hablar por radio, participaría igualmente en los inicios de la televisión nacional a través del recordado programa "El Refranero", por Televisa, canal 4, donde con esmerada capacidad llevaba al televidente la conclusión del refrán, bien fuera popular o nobiliario. Y fue el domingo 9 de agosto de 1953 cuando Televisa transmitió, por primera vez en Venezuela, una carrera de caballos, que fue narrado por Luis Plácido Pissarello.

 

Por el noble empeño que siempre sacó a relucir Luis Placido Pissarello, se le rindió un homenaje que se le hizo el 4 de julio de 1959 (un día antes de la inauguración del Hipódromo La Rinconada). Pisarello pidió durante años “el hipódromo que Caracas merece y la afición reclama” y a la hora de ser inaugurado ese hipódromo se concedió una medalla en premio a sus desvelos. Manifestó que fue su mayor emoción de su vida y le corrieron lágrimas en el rostro.

 

Pisarello ha sido laureado como el comentarista de mayor y mejor crítica constructiva durante los primeros años que se ha celebrado el concurso patrocinado por el Instituto Nacional de Hipódromos para designar a los mejores cronistas del año y las mejores publicaciones especializadas otorgando distinciones.

 

De la amplia y fructífera labor cumplida por Luis Plácido Pissarello, recordamos que por él están pagándose las montas a los jinetes en el mismo momento de las inscripciones; por él se ha hecho obligatorio en los jinetes la utilización del casco protector, que por cierto ha salvado muchas vidas; por su observación, tesón y cariño al hipismo, existe hoy un Inspector de Pista. A su crítica constructiva, a su verbo sonoro y aguijoneante, el hipismo venezolano tiene mucho que agradecerle. Falleció el 29 de diciembre de 1970.

 

Fuentes: Revista Gaceta Hípica, Revista Turf.

 

Anécdotas Hípicas Venezolanas, miércoles 30 de septiembre de 2020

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