Anécdotas Hípicas Venezolanas presenta

Carlos Zuloaga

Por Juan Macedo

 

Don Carlos Zuloaga y Tovar nació el 2 de junio de 1856 en la ciudad de Caracas, en un ambiente donde se conocen, como un secreto a voces, las actividades conspirativas y se cierne ya la convulsión de la gue­rra federal.

 

La estirpe del Señor Zuloaga arranca del to­rrente migratorio que a mediados del Siglo XVIII lle­ga a la Provincia de Venezuela proveniente de Guipuz­coa; son sus padres Nicomedes Zuloaga Aguirre y Anita Tovar y Tovar, el padre es Coronel de Ingenieros y la madre, hermana del notable pintor Martín Tovar y Tovar; el padre murió en 1872 y queda la madre viuda con nueve hijos, el cuarto es Carlos que para entonces tiene 17 años y así al quedar la familia en situación es­trecha se retiraron a vivir a la hacienda Mopia en los valles del Tuy, aunque Carlos permaneció en Caracas es­tudiando y viviendo en pensión para pagar por lo cual trabajaba de noche como dependiente de una farmacia y así este áspero principio, fue lo que seguramente con­tribuyó a moldear su carácter esforzado y su indiscuti­da disciplina para el trabajo y la acción creadora.

 

 

La situación económica lo obligó empero, a dejar los estudios y emprendió camino hacia las minas de oro de Guayana y en trabajos referentes a ellas, actuó en diversos cargos, incluido el muy riesgoso de correo del oro.

 

Viajó a Europa a restablecer su salud muy quebrantada y al regreso inició sus trabajos de hombre emprendedor; fundó un comercio de víveres, denomi­nado La Mejor, precursor de nuestros auto mercados de hoy, donde además de realizar buenos negocios, pa­ra lo que estaba especialmente capacitado, hay tiempo y lugar para la charla amena y culta con amigos de re­conocida inteligencia y distinción. Allí concurren a ha­blar con Carlos Zuloaga, a la hora del mediodía, personas como Alberto Smith, Juan F. Padrón, Juan Vicente Casanova, Pedro Paúl, Pedro Juliac y muchos más; junto a ese establecimiento fundó una industria para la fabricación de hielo, llamada La Glaciere, así corno la primera fábrica que existe en Caracas de bebi­das gaseosas, donde se producía la Cola Champaña "Z" y la Soda "Z".

 

Funda a poco la Urbanización El Paraíso y es en­tonces el constructor de calles y avenidas; interesado en todo cuanto signifique progreso, dona una importan­te extensión de terreno destinado a la construcción del Hipódromo; más no sólo hombre de empresas, el pio­nero de industrias, el constructor, sino que también se revela como ciudadano preocupado por los problemas sociales y como centro de una intensa vida de relación: producto de su iniciativa, es el Club Venezuela y la institución filantrópica La Gota de Leche.

 

Su valiosa y desinteresada colaboración al turf, lo demuestra su presencia en un alto cargo directivo al constituirse el Jockey Club de Venezuela de actuación en Sabana Grande, con un aporte sustancial para sus finanzas, así como su reiterada presencia en la mayoría de las Juntas Directivas que actuaron en El Paraíso, donde sus palabras y sus consejos resultaron siempre valiosos.

 

Y no es posible dejar de mencionar que asom­bra su capacidad de trabajo y su constante sentido de renovación: Presidente de la Cámara de Comercio, Director de la Cervecería Nacional, Cónsul de Bolivia, y en 1914 pone en marcha un nuevo ramo, casi descono­cido, al fundar la C. A. de Seguros La Previsora.

 

Fallece en Caracas a los 64 años de edad, el 21 de mayo de 1921 y de ahí entonces que su nombre figure mere­cidamente entre los pioneros del turf.

 

Fuentes: Revista Gaceta Hípica, Revista La Fusta, www.previsora.com, Sr. Juan C. Rodriguez O. (foto)

 

Anécdotas Hípicas Venezolanas, jueves 06 de diciembre de 2007

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