Anécdotas Hípicas Venezolanas presenta

Antonio D’Andrea

Por José Tomás Tollinchi

 

Don Antonio D’Andrea es un claro ejemplo de tenacidad, perseverancia y amor hacia lo que considera su gran pasión: el hipismo. Tuvo la inmensa dicha (como él mismo lo ha expresado) de tocar tierra venezolana en el año 1953 desde su natal Nápoli, Italia. Era la época de la dictadura del fallecido General Marcos Pérez Jiménez. De inmediato se traslada a Ciudad Bolívar donde ejercería por espacio de varios años la  profesión de albañil. Por influencia de algunos amigos, especialmente Don JesúsChuchoMontiel y su hijo Humberto, se sumerge en el apasionante mundo del hipismo.

 

 

Adquiere su primer ejemplar de nombre Hechicero, hijo del recordado campeón inglés Hypocrite, con el cual gana varias carreras en el ya desaparecido Hipódromo de Angostura.

 

Por cuestiones del destino tiene que abandonar Guayana y se radica en el estado Guárico donde emprende diversos negocios relacionados con la rama de la construcción. Sin embargo, el amor por la hípica ya empezaba a surtir efecto en él.

 

Al cabo de algunos años (comienzos de la década de los 60) regresa a la capital guayanesa y se convierte en pieza clave para la creación del Hipódromo Municipal de Ciudad Bolívar. Junto a Antonio Jose Grimaldi, Florencio García Morales, Argenis Aular, Humberto Montiel, y otro valioso grupo de  empresarios guayaneses, da “forma y vida” al óvalo de Jobo Liso que se mantuvo en actividad permanente hasta comienzos del actual siglo.

 

Allí se convierte en propietario de Sobocka, un descendiente de Crimson Pet en Villa Real que alcanzó a ganar 32 competencias en 1969, logrando el título de “Caballo del Año”. La mayoría de los triunfos de Sobocka fueron con Argenis Rosillo, quien para ese entonces era un novato en la profesión.

 

Posteriormente se hace dueño de Laborite, ejemplar que entrenaba el siempre recordado Abigail Colmenares, propiedad del Dr. Federico Carmona Perera. Con Laborite se anexó 12 competencias en La Limpia (bajo la tutela de Douglas Bracho), 18 carreras en Ciudad Bolívar (Dr. Angel Machín), y otro buen número de victorias en el desaparecido hipódromo de Paraguaná (Punto Fijo) y el óvalo larense de San José de Tin Tin.

                            

Vale la pena destacar que uno de los ejemplares consentidos de Don Antonio D’Andrea, y cuya muerte produjo una gran consternación en su seno familiar, fue el batallador Sweet Money, tres veces vencedor del Gran Premio Clásico Simón Bolívar y triunfador del Derby de Guayana, edición correspondiente al año 2000.

 

 

Desde hace algunos años, Don Antonio D’Andrea reside en la pujante ciudad de Maturín, capital del estado Monagas, desde donde frecuentemente nos visita para observar a sus animales en el óvalo de Rancho Alegre, con el honor que le confiere ser el propietario ganador de la primera competencia allí disputada, es decir, el Clásico Inauguración con el caballo Baby Face.

 

Este romántico napolitano está unido sentimentalmente a Celeste de D’Andrea, de cuya unión conyugal nacieron Antonio y Carlos, quienes al igual que sus progenitores, dejan sentir, a cada instante, su pasión y amor ilimitado hacia el noble animal y, por ende, hacia el espectáculo hípico en general.

 

Anécdotas Hípicas Venezolanas, jueves 14 de diciembre de 2006

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