Anécdotas Hípicas Venezolanas presenta

Victoria Regia

(Ven, 1955, Nigromante en Gladiole por Flamingo)

Por Juan Macedo

 

Victoria Regia era una yegua argentina que nació en el Haras El Bagual y sobresalió en su país de origen como una yegua de velocidad, ca­paz de batir a los machos en cual­quier distancia. Corrió poco, pero de todas mane­ras tuvo tiempo para ganar cua­tro carreras, incluyendo el Clási­co Buenos Aires, en 3000 metros, que obtuvo por Re­glamento al producirse el distanciamiento de Imbroglio, lo que de ninguna manera empañó el va­lor del esfuerzo realizado a lo lar­go de los tres kilómetros, midién­dose a rivales importantes como Pensilvania, que en Venezuela se convirtió en una de las mejores yeguas.

 

 

Por ese triunfo y otros tres que logró sobre una campaña de 10 actuaciones, Victoria Regia ocupaba una posición importante en­tre las de su generación. Pero co­mo todo ejemplar, tenía precio y estaba en el mercado a disposi­ción del mejor postor. Afortuna­damente para algunos comprado­res venezolanos, todavía la in­fluencia de Nigromante no se ha­cía sentir de manera definitiva en Estados Unidos, de manera que el precio era asequible y la tran­sacción se llevó a efecto.

 

Se esperaba, tal vez con justi­ficadas razones, que Victoria Re­gia se constituyese en una sobre­saliente corredora en Venezuela donde, teóricamente, no iba a en­contrar enemigos de muchas fuer­zas. Además ese récord de 10-4 y otras 3 figuraciones adicionales en el marcador, la acreditaba como un elemento pistero de grandes proyecciones. Por algo pagaron US$30,000 por ella.

 

Cuando llegó a Venezuela, Vic­toria Regia fue registrada para el Stud Ranco del Sr. Otto Rahn y la entrenó Guiller­mo Andrade. Era una potranca de tres años a favor de la cual se hizo buena publicidad, sin llegar a los extremos modernos; de to­das maneras se escribió de ella y se ponderaron sus bondades co­rredoras, hasta el punto de consi­derarse que era la mejor yegua de su época en el hipismo venezolano.

 

Si en realidad la yegua era bue­na, nada mejor que un clásico pa­ra probarlo, de modo que el 19 de abril de 1959 -en medio de una gran expectativa que la llevó a ser favorita 4 a 1-, debutó Vic­toria Regia en los 2400 metros del Clásico Presidente de la Re­pública. La entonces potranca lle­vó peso de 50 kilos y Balsamino Moreira de jinete. Victoria Regia asombró por su velocidad. No pudo ganar, pero estuvo adelante largo trecho y fi­nalmente se entregó para quedar séptima a 23 cuerpos del ganador Cantor, que hizo 153"4.

 

Si los 2400 metros del clásico presidencial fueron demasiado prolongados para la velocidad de Victoria Regia, una distancia me­nos exigente podría colocarla en el sitial que parecía merecer, así que otra vez para las sedas del Stud Ranco la potranca fue ins­crita en los 1700 metros del Clá­sico Radio y Televisión. Hacía un mes, menos dos días, de su derrota inicial y ya Victoria Regia estaba lista para la gran ha­zaña. El Clásico se corrió el 17 de mayo de 1959. Victoria Regia volvió a mostrar velocidad y libró una dura pelea por el triunfo; sin embargo, a pe­sar de los esfuerzos de su jinete Balsamino Moreira, cayó a diferencia de nariz ante Manisa que la derrotó en 108"1. Manisa lle­vó peso de 56 kilos y Victoria Re­gia de 51. Ni la diferencia del handicap ni la supuesta superioridad de la hi­ja de Nigromante, le permitió el ambicionado triunfo, aunque jus­to es reconocer que, de todas maneras, con su figuración había rea­firmado sus posibilidades futuras y seguía siendo una buena yegua para la publicidad.

 

Ahora no sería fácil de deter­minar, pero alguien en el Stud Alto Claro propuso adquirir a Victoria Regia, y la ne­gociación se llevó a efecto a los pocos días de su derrota en el Ra­dio y Televisión. Los doctores Roger Urbina, J. J. González Gorrondona y Adán Hermoso, eran los socios en el Stud Alto Claro y ellos se pusieron en Victoria Re­gia que pasó al cuidado de Jesús Pérez y a defender los colores escoceses de la divisa del triunvirato. Para la hija de Nigromante, lle­gar al nuevo establo fue como encontrarse la "pata de conejo" que iba a cambiar su suerte. O al menos que iba a sacarla de perdedora rápidamente.

 

Tito Pérez mantuvo la técnica de hacer correr a la yegua úni­camente en pruebas clásicas, de manera que seleccionó el Clásico Fuerzas Terrestres del 21 de junio de 1959 para que la defensora del Stud Alto Claro buscara su primera victoria en Venezuela. Pero la suer­te no había cuajado aún y la ye­gua arribó quinta a 15 cuerpos de Manisa que ganó en 101" para los 1600 metros.

 

Un paro de tres meses y la re­nuncia de llevar a Victoria Regia únicamente a carreras clásicas, dieron por resultado que al fin la alazana saliera de perdedora. El triunfo lo alcanzó el 19 de septiem­bre del mismo año en carrera de 1600 metros. Victoria Regia derro­tó por cabeza a Atbarah y marcó récord de pista de 99"1 para la milla, con la monta de Raúl Bustamante.

 

Tres semanas más tarde dispu­tó una carrera sobre 1900 metros, con Manuel Camacaro sustituyendo al jinete que había sacado a la yegua de perdedora. Victoria Regia llevaba apenas 51 kilos, pero perdió a medio cuer­po de Callao, que la superó en 120"4.

 

Todo parecía estar contra Vic­toria Regia que, a pesar de su único triunfo, seguía siendo un ídolo. No sabemos quien convenció a quien, lo cierto es que el 25 de octubre de 1959 Victoria Regia apareció entre los competidores del Gran Premio Clásico Simón Bolívar. La yegua tenía una sola carrera ganada, pero parecía col­mada de méritos para el difícil compromiso donde no había nada excepcional.

 

Por cuestiones del destino el triunfo lo obtuvo Pensilvania, que de esta forma cobraba desquite de la derrota que un año atrás le propinara Victoria Regia en el Clá­sico Buenos Aires, en Argentina. Pensilvania ganó en 125"4, que fue computado como récord para los dos kilómetros.

 

Al finalizar la temporada 1959, Victoria Regia se había conver­tido en una yegua que las corría todas bien, pero las perdía. Des­pués de su fracaso en el Simón Bolívar (cuarto intento clásico infructuoso) Victoria Regia disputó otras carreras más, inclusive una con Bustamante que la había sa­cado de perdedora, pero estaba escrito que ese iba a ser un año de amagos, nada más, de modo que su mejor actuación fue un ter­cer lugar, mientras que en el Clásico Fuer­zas Aéreas, en diciembre, arriba­ba en el sexto puesto. La temporada terminó para Vic­toria Regia con un triunfo en ocho intentos y otras tres figuraciones en el marcador.

 

El año 1960 podía ser mejor -se decía la gente del Alto Claro- y Victoria Regia fue anotada en 1600 metros el 10 de enero, con Pedro Jesús González de jinete. La yegua, arribó sexta de Neto. El  16 del mismo mes, quedó ter­cera de Heliogábalo en carrera de 1700 metros y Pedro Jesús González de jinete. El 30 hizo su tercer inten­to en enero, ahora con la monta de Raúl Bustamante, pero perdió a pescuezo de Camborio

 

Pasó entonces a las manos de Gustavo Ávila y en marzo dispu­tó una carrera sobre milla, sin mucha suerte, pues clasificó ter­cera a dos cuerpos y medio de Repiqueteo. Otro esfuerzo 12 días más tar­de, con la monta de Manuel Camacaro y un nuevo fracaso. Vic­toria Regia arribó a 16 cuerpos de Gorda Colifa, en carrera de 1600 metros. La nueva aurora seguía sin ser­le propicia, y a un fracaso venía el otro. Raúl Bustamante la había saca­do de perdedora en 1959 y aunque no la pudo hacer ganar en otros dos intentos, Tito Pérez volvió a confiársela para su carrera del 27 de marzo, y el popular "mano e'tigre" le hizo encontrar el cami­no del triunfo. Victoria Regia ga­nó esa carrera con más de tres cuerpos a Rumbita y marcó 85"3, para 1400 metros

 

 

Ahora todo era felicidad en el Stud Alto Claro. La yegua cam­peona se había transformado y lo demostró en sus cuatro siguientes carreras todas las cuales consiguió ganar: el 24 de abril se impuso en 1400 metros, con tiempo de 85"1 y Raúl Bustamante de jinete; el 15 de mayo ganó la Copa Ma­thieu Valery sobre Dushka, a la que superó por tres cuerpos en 111"4, para 1800 metros, con la monta del desaparecido Juan Eduardo Cruz. El 28 del mismo mes ganó con cuatro cuerpos de ventaja y tiem­po de 99"2 para 1600 metros, conducida por Raúl Bustamante.

 

 

Ahora si parecía todo listo para las incursiones clásicas y Victoria Regia, con cuatro triunfos en 1960 y uno en 1959, fue anotada en los 1600 metros del Clásico Fuerzas Terres­tres con Juan Eduardo Cruz de jinete y peso handicap de 56 kilos. Victoria Regia devoró la distancia en 98"3 para superar por cabeza a Calirroe.

 

 

Entusiasmados por el triunfo sus dueños la llevaron 22 días des­pués a los 3200 metros del Clásico Fuer­zas Armadas y el resultado no sorprendió a nadie. La yegua que­dó octava, a 22 cuerpos de Banal. Pero no salió mal de la carrera que mas larga en nuestro medio, pues 26 días más tarde corrió una prue­ba sobre 1700 metros y clasifica­ba quinta conducida por Walter Carrión.

 

El 14 de agosto dio nuevas satisfacciones al marcar récord de pista pa­ra 2000 metros, distancia que cu­brió en 123". El héroe iba a ser otra vez Raúl Bustamante, que la impuso con casi tres cuerpos de ventaja sobre Dos de Bastos.

 

Ya le quedaba poco a Victoria Regia para la pista; sin embar­go, el 4 de septiembre logró un nuevo triunfo al producirse el distanciamiento de Chimbol. Iba a ser su última hazaña, ya que las tres siguientes carreras, dos en octubre y la otra en noviembre; le permitieron poca cosa. En las tres carreras el ganador fue Alai y Victoria Regia clasificaba octava, tercera y tercera respectivamente. Ya no podía más y fue llevada al Haras Macapo a fungir su nuevo rol en la cría. Corrió un total de 25 veces de las cuales ganó en 8 oportunidades, además de 3 segundos y 5 terceros, acumulando en premios la cantidad de Bs. 200.485,50.

 

¿Era Victoria Regia una buena yegua de mala estrella? Es difí­cil saberlo, pero en la cría no respondió a lo que se esperaba co­mo tampoco lo había hecho en la pista. Dio a los ganadores Victoria R y Vic Regio (record horse para los 1100 metros). Luego llegó la oferta norteame­ricana por parte de Arnold Winick y Victoria Regia fue embarcada para un nuevo destino. Poco se supo de ella, apenas se le conoció al selectivo Teluce (ganador de 31 carreras en una extenuante campaña y que figuró tercero en la Copa 4 de Julio en Puerto Rico) y el ganador Confusión II.

 

Fuentes: www.anecdotashipicas.com, Ing. Juan Macedo (apuntes personales), Revista Gaceta Hípica, Sr. Armando Pacheco Martínez.

 

Anécdotas Hípicas Venezolanas, jueves 26 de julio de 2007

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