Anécdotas Hípicas Venezolanas presenta

Haedo

(Arg, 1942, Aldeano en Hirondelle por Hunter’s Moon)

Por Juan Macedo

 

Cuando se presenta la oportunidad en que varias personas, expertas o no del tema, tocan el tema del purasangre más veloz de todos los tiempos, siempre hacen mención de un caballo argentino que realizó campaña en las décadas de 1940 y 1950, que destacó por su inusual velocidad y notable valentía, capaz de derrotar al más grande de los titanes. Este extraordinario atleta, considerado por muchos el más veloz que pisó el Hipódromo Nacional de El Paraíso fue el alazán argentino Haedo que nació el 30 de julio de 1942 en el Haras El Tala de los hermanos Crespo, fue adquirido en forma particular por el Stud La Giralda de Conrado Maggiorini, en su país de origen ganó Arg$16.375 y 2 carreras, en 17 disputadas.

 

Fue importado a Venezuela por el Sr. Aquiles Paolillo, y fue adquirido por los Sres. Luis Aguerrevere y José A. Izaguirre, quienes le entregaron la custodia del noble purasangre al entrenador Francisco Ibarra, quien se dedicó a su cuido. Por cierto, cuando el Sr. Paolillo entregó los tres caballos que importó (Haedo, Reinafé y Biberón) no se percató que los nombres en los cajones estaban equivocados. El Sr. Nerio Nery le tocó Reinafé en vez de Biberón, el Sr. Luis Aguerrevere le tocó Biberón en vez de Haedo y al Dr. Martín Ayala en la equivocación le tocó Haedo. Cuando el Sr. Aguerrevere sacó su caballo a trabajar, no estaba conforme pues éste ni siquiera quería trabajar (con razón, era un potro que aún no había sido amansado y él había comprado un caballo corrido); el Sr. Nery estaba conforme porque "su pupilo" había trabajado en gran forma; y ni hablar del Dr. Ayala pues le había tocado el mejor del lote. Fue el Sr. Manuel Fonseca Arroyal, al visitar la caballeriza del Sr. Nery, quien observó la anomalía al revisarle los dientes ya que el supuesto potro tenía cinco años. El Sr. Paolillo revisó los pedigrees y fichas de los ejemplares y más tarde se pudo comprobar que en Buenos Aires a la hora de embarcarlos hubo una gran equivocación. 

 

Debutó en el Hipódromo Nacional de El Paraíso el sábado 14 de septiembre de 1946 en recorrido de 1600 metros y con la monta de Laffit Pincay, figurando tercero detrás de Galipán. A la semana siguiente ganaría su primera carrera, dejando 76”3 para los 1200 metros, derrotando de punta a punta a Reinafé y Galipán. Un segundo triunfo en distancia de 1600 metros dejó un halo de esperanza en sus allegados, que decidieron su inscripción en el primer Clásico Simón Bolívar que se escenificó el 27 de octubre en 2000 metros con la monta de “Pancho Francisco Gómez, carrera donde punteó los primeros 1100 metros y al final retrogradó para ocupar el quinto lugar detrás del ganador Seriote. Un mes después logró otro triunfo, en la Copa Comité Olímpico Venezolano.

 

Dada la gran velocidad con que se desplazaba en la pista caraqueña y los tiempos sorprendentes en una pista de tierra dura, el cronista “ChiquitínHermán Ettedgui lo bautizó como “La Bala Rubia” en una portada de la Revista Hípica La Fusta, y así fue reconocido por los aficionados, periodistas y narradores de la época. Fue un ejemplar que llenaba las tribunas, su presencia en la cancha daba categoría a las carreras donde competía, desde los Sprinters hasta el Fuerzas Armadas, enfrentando a corredores de excepción como Hypocrite, Caimán, Intruso, El Hornero, Sud Oscuro, Impetuoso, entre otros.

 

Su primer gran triunfo fue en el Clásico Hipódromo Nacional que se efectuó el 18 de enero de 1947, con la monta del jinete chileno “El CangrejoJuan Vargas y agenciando 103”4 para la clásica milla, derrotando a Finalista, Reinafé y Los Curros. También figuró segundo detrás de Intruso en el Clásico de los Sprinters, además de tercero en el Clásico Hipódromo Nacional detrás de Intruso y en el Clásico Clausura detrás de Impulsivo.

 

Hizo de las suyas en el Clásico Gobernador del Distrito Federal de 1948 con Juan Vargas up, al triunfar de punta a punta durmiendo a lote, agenciando un asombroso crono de 125”1 para los dos kilómetros. También superó el record de pista para los 1200 metros agenciando 72” exactos el 12 de septiembre de 1948, con 4 cuerpos de ventaja sobre Rumbeador. Fue capaz de figurar segundo de Impulsivo en el Clásico Fuerzas Armadas (la única vez que se corrió en 2000 metros)

 

A finales de 1948, específicamente el 4 de noviembre, hubo una crecida espantosa del Río Guaire cuyas consecuencias fueron desbastadoras y el Hipódromo Nacional de El Paraíso quedó seriamente afectado por la riada. El buen humor caraqueño aseguraba “que el ejemplar Caimán estaría bien”. Sin embargo, se supo que Haedo fue afectado al ser encontrado distante de su caballeriza en la zona de Puente Hierro cerca de la esquina de Peláez (Regeneración), el caballo presentaba un aspecto doloroso cubierto de pantano y hojas, señal de haber luchado por sobrevivir. La persona que lo rescató fue el “NegroQuililo, vecino del barrio del Cementerio, quien lo traslado caminando hasta el Hipódromo, por cuyos servicios fue gratificado nada más y nada menos que con un “fuerte” (Bs. 5,00). Haedo después de la tragedia reapareció soportando 59 kilos en carrera de 1400 metros imponiéndose sobre Sud Oscuro e Impetuoso.

 

A pesar que los años hacían mella en la capacidad locomotora de “La Bala Rubia” el 13 de marzo de 1949 Haedo y "El CangrejoJuan Vargas superaron por nariz a Copete y por pescuezo al crack Caimán. El Sr. Roger Pérez comentó "Don Luis Aguerrevere me enseñó las fotos de todos sus caballos, entre ellos de Haedo, que según me dijo lo bañaban con champaña cuando ganaba un clásico". Su última actuación fue el 23 de julio de ese año con la monta de Juan Vargas cuando figuró segundo de Petirrojo II.

 

Haedo culminó una extensa campaña de 64 actuaciones para cruzar la raya de manera triunfal en 18 ocasiones, además de lograr 14 segundos, 15 terceros y 6 cuartos, fue retirado a la reproducción, específicamente al Haras Minerva y produjo algunos ganadores comunes como Haedina, Salomé, Zafra, Membrillo, Mezalina, Bala de Oro, Campurusa, Río Chico, Haedosa, Gincúa, Narda, Cují, entre otros. Fue un gran ídolo del Hipódromo Nacional de El Paraíso que aún permanece en la memoria hípica del Turf Venezolano.

 

Fuentes: www.anecdotashipicas.com, Ing. Juan Macedo (apuntes personales), Revista Gaceta Hípica, Sr. Roque Yoris S., Sr. Gastón Savino, Sr. Roger Pérez, Revista Turf, Libro "El Paraíso y su historia" de José Rafael Ball.

 

Anécdotas Hípicas Venezolanas, jueves 17 de diciembre de 2009

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