Anécdotas Hípicas Venezolanas presenta

Vélika

(Ven, 1963, Viviani en Myron por Phideas)

Por Detlev Simonis

 

Cada vez que estoy en presencia de una potranca invicta y de gran potencial corredor, recuerdo aquellos días a mediados de la década de los sesenta, ya lejanos, pero no olvidados, cuando surgió y destacó en el horizonte hípico aquella locomotora equina llamada Vélika. Aquellos que pudimos seguir de cerca y compartir las emociones brindadas por esta extraordinaria campeona de su generación (capaz de derrotar a los machos) ciertamente hemos sentido el pasar de los años. Sin embargo, ocasionalmente recuerdo esos días como si fuera ayer, en el marco de una época apasionante en el hipismo, tiempos de juventud, llenos de ilusión. Los ejemplares criollos comenzaban a destacar en mayor número, batiéndose contra importados de alta calidad que corrían en el Hipódromo La Rinconada, entre ellos Vélika fue sin dudas un pionero.

Vélika

 

Vélika, una extraordinaria hija de Viviani en Myron, por Phideas, nació en el Haras La Quinta el 25 de marzo del año 1963. Fue adquirida por el Sr. Félix Stimac por Bs. 27.000. Comenzó su campaña en La Rinconada a los dos años, en 1965, el día domingo 16 de septiembre. Su primera intervención fue un triunfo arrollador en 1000 metros, ganando cómodamente, con un margen de ¡10 cuerpos!, bajo la dirección del recordado Guillermo Gavidia. Con este debut tan impresionante, nos dio una alerta sobre su potencial, llamando la atención de los aficionados y entendidos. Al poco tiempo, el 10 de octubre, participó en el Clásico Ciudad de Caracas, logrando su primera victoria clásica por tres cuerpos a expensas de Tap To Tap, con lo cual justificó la confianza que le habían dado su entrenador y propietarios. Finalizó su campaña de dosañera con otra victoria por dos cuerpos sobre Bushido, logrando completar el año 1965 en calidad de invicta en tres presentaciones, suficiente para obtener el título de Potranca Dosañera de 1965.

 

En 1966, en su primera incursión como tresañera, participó en el Clásico Francisco de Miranda, en la cual venció a por primera vez a los machos de la generación, superando a Kassar por pescuezo. Acumuló luego tres victorias adicionales al hilo, para quedar invicta en sus primeras siete presentaciones. Recuerdo su evolución y sus primeras carreras con gran emoción, estando continuamente pendiente de su imbatibilidad, obviamente admirando el potencial que se veía destapar ante los ojos de sus seguidores. Su invicto cayó, bajo la vía legal, en su octava presentación, luego de ser distanciada después de su triunfo en el Clásico Hipódromo La Rinconada, quedando favorecida la yegua Hynita. La decisión fue difícil de aceptar en su momento, ya que el público no quiso aceptar la derrota de un gran ejemplar que no quería ver perder. Eventualmente, en su presentación número once, cayó su invicto en la cancha, al perderse ante la misma Hynita, destinada después de todo a desafiar su dominio total, en el Clásico Prensa, Radio y Televisión.

 

Antes de sufrir su primera derrota en la cancha, Vélika conquistó el primer peldaño de la triple corona de 1966, el Clásico José Antonio Páez, cubriendo los 1600 metros en 100"3 montada por Rogelio Cortéz. En esta importante prueba derrotó a sus compañeros de generación, entre ellos los recordados Marrey, Oropel, Cardinal, el campeón Socopó, así como su hermano paterno, el inolvidable Victoreado, quien arribó en el segundo lugar. Más adelante, compitió en los otros dos pasos de la triple corona, los clásicos Ministerio de Agricultura y Cría, y República de Venezuela. En ambas veces llegó en el tercer lugar, escoltando a sus compañeros de gloria, Socopó y Victoreado respectivamente en ambas confrontaciones.

 

Su envidiable campaña la clasificó como una de dos representantes de Venezuela en el primer Clásico del Caribe, en San Juan de Puerto Rico, donde luego de estar en la lucha desde el comienzo, pelando un largo techo, cayó vencida por su rival de siempre, el inmortal campeón Victoreado y el borinqueño El Rebelde. Su actuación, bajo la dirección del recordado "mandamás" Rogelio Cortez, fue muy meritoria, animando y luciendo muy bien durante la carrera. Vélika logró otra victoria importante al galopar a sus rivales en el Clásico Fuerzas Armadas de Cooperación de 1966, en 1800 metros, superando nuevamente a los ejemplares antes indicados, viniéndose de punta a punta en la distancia.

 

El 4 de diciembre de 1966, compitió en el Clásico Fuerzas Aéreas, ante las mejores yeguas importadas de la época, ganando la prueba y derrotando a la pupila de Domingo Noguera Mora, la medio hermana de Chateubriand, Cuadra Ocho, entre otras. Su destacada campaña en 1966 le permitió obtener el título de Campeona criolla tresañera en 1966.

 

Su campaña como yegua madura sería motivo de gran orgullo para la cría nacional, escalando Vélika la serie de importados con notable éxito. Durante su paso por la sexta serie, el 16 de abril de 1967 impuso el récord de 111"4 para criollos en 1800 metros, bajo la monta del entonces aprendiz José Luis Vargas (quien años después diría que Vélika fue la mejor yegua criolla que llegó a montar). Más adelante, en el Clásico Día de La Marina, obtuvo el segundo lugar, vencida por la uruguaya Saudade. Su venganza ante las importadas se produjo al poco tiempo, al ganar la Especial Luis A. Landaeta ante las foráneas. Su última victoria fue el 2 de septiembre en la programación común.

 

Vélika, por su parte, en ese mismo año, fue la primera yegua criolla en correr el Clásico Simón Bolívar, aunque su actuación no fue destacada, obtuvo el 10° lugar, detrás de Chateaubriand. Con esa carrera puso fin a su campaña pistera. Su importante desempeño le permitió obtener el título de Campeona criolla 4 ó más años. Vélika perteneció durante toda su campaña a los colores rojo, blanco y azul del Stud Dalmacia, del Sr. Félix Stimac, siendo entrenada por tres diferentes entrenadores en varias etapas de su vida pistera, siendo estos Ademar Piñango, José "Yeyo" Núñez y Euclides Villalobos. Sus jinetes más recordados fueron los inolvidables Rogelio Cortez, Guillermo Gavidia, Gustavo Ávila, Balsamino Moreira, Teófilo Tosta, Carlos Pérez y José Luis Vargas. Vélika terminó siendo para muchos la primera campeona criolla que dio la talla con relativo buen éxito ante ejemplares importados en la época, en el marco de una campaña llena de éxitos y logros. Mostró excepcional calidad y coraje, manteniendo gran consistencia.

 

En balance, al culminar sus actuaciones en la cancha, dejo campaña de 35 actuaciones, logrando 18 victorias, 6 segundos y 6 terceros. Su producción en dinero alcanzó el monto de Bs. 609.016,90, una cifra muy respetable y envidiable para la fecha.

 

Su papel en la cría mostró algunos aspectos interesantes. Según los registros, tuvo cuatro hijos entre los años 1970 y 1973. De estos, tres actuaron en las pistas caraqueñas, comenzando por su hija Velimag (1970, por Imaginado, ganadora de 5 en 42 actuaciones), su hermano completo Formidable (1971, ganador de 5 en 38 actuaciones). En 1973 nació su último hijo Tómbolo, por Ecliptic, eventual ganador de 2 carreras en 16 presentaciones. Algunos años después, Formidable desempeño rol como semental en el Haras Dalmacia, donde tuvo pocos productos. Como anécdota curiosa, entre estos destacó la yegua Giaquetta, madre de la selectiva Davanti (nacida el año 1990 en el Haras San Luis, por Epic Junior, ganadora del Gran Premio Unicría de 1993 en Valencia y a su vez madre de la selectiva Amor y Paz, nacida el año 1996, por Rasp). Vélika murió el 2 de junio de 1974.

 

Fuentes: Libro "La Biblia del Hipismo Venezolano" de Gustavo Noguera B., Revista La Fusta, Revista Gaceta Hípica, Ing. Juan Macedo, Sr. Jaime Casas A., Sr. José Luis D'Angelo D., Sr. Otto León C. 

 

Anécdotas Hípicas Venezolanas, jueves 8 de mayo de 2003

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