Anécdotas Hípicas Venezolanas presenta

Gran Omero

(Ven, 2016, King Seraf en Gran Manisera por Shawaf)

Por Juan M. Arredondo Q.

 

Con el creciente auge de las redes sociales en los últimos años, el mundo hípico venezolano se ha visto marcado (para bien y para mal) por la posibilidad de interactuar con el público seguidor del hipismo y conocer directamente sus opiniones con mayor facilidad que en cualquier época pasada. Por esa misma razón, hay ejemplares que al mostrar calidad desde su inicio se convierten rápidamente en ídolos de la afición, aunque nunca faltará un grupo de personas que comience por negarle sus cualidades y atribuyen sus éxitos a otros factores ajenos al verdadero hipismo.

 

No ha pasado aún un lustro desde el comienzo de la campaña de nuestro homenajeado y podemos afirmar que ha sido uno de los caballos más mediáticos de la historia contemporánea, fue muy querido y al mismo tiempo también muy criticado por diferentes sectores, pese a que sus méritos en las pistas venezolanas consideramos que son incuestionables. Acá queremos exaltar y dejar por escrito para la posteridad las hazañas corredoras de un auténtico campeón criollo, aquel que fue llamado Gran Omero.

 

De pelaje castaño nació el 18 de febrero de 2016 en el exitosísimo Haras La Orlyana, siendo un hijo de King Seraf en Gran Manisera por Shawaf. Su padre (VEN 2005, Water Poet en Amandina Lady por Slew Prince) fue un destacado corredor criollo ganador de diez en veintidós salidas que además se coronó Campeón Maduro en 2010 y se le considera todo un héroe por sobrevivir hasta tres atentados en su contra. Y si en la pista fue muy bueno, en la cría también ha brillado para convertirse quizás en el mejor hijo de su ilustre padre a través de sus campeones Supremo, Gran Omero, Sandovalera (triple coronada), Philomena, además de ganadores clásicos como El De Froix, Capitán Negus (que murió invicto en dos), entre otros.

 

Su madre (VEN 2008, Shawaf en Mi Manisera por Randy) fue retirada a la cría sin actuar en pruebas públicas (Unraced). Hija de un linajudo semental que destacó en nuestro país siendo padre de los campeones dosañeros en La Rinconada Il Divo y Sol Brillante, entre otros. Por el lado materno resalta su abuelo Randy, excelente corredor criollo ganador clásico que también dio buenos frutos en la cría, destacando con ganadores selectivos y clásicos como Crazy Youssef, Kilmarnock, Perlatto (Santa Rita) y Aura Ros, entre otros, siendo además muy efectivo como abuelo materno. En cuanto a Gran Manisera casi siempre cruzada con King Seraf, su primera hija nació en 2014 y fue la ganadora My Funny Queen, luego vendría en 2016 su campeón Gran Omero, al año siguiente dio a Curtana (por YesbyJimminy) y en 2019 al ganador clásico Gran Pepe, que apenas desarrolla su campaña como tresañero actualmente.

 

Fue adquirido por el Sr. Vittorio Lungavite para defender los colores de su famoso Stud Los Grandes (de allí su nombre), quien le encargó su cuido y entrenamiento a Wlaimar Suárez. Poseedor de un excelente físico, recuerdo que el reconocido comentarista Ramón Brito (el 30G) mencionaba días antes de debutar que por su apariencia lucía como un caballo norteamericano (cualquier interpretación corre por su cuenta, amigo lector), lo cual le permitía sobresalir ante sus congéneres en todo momento. Su peso promedio se mantuvo entre 450 y 460 kilogramos, reflejando en la pista su capacidad atlética.

 

Su estreno se produjo el 13 de octubre de 2018 en prueba para debutantes y no ganadores, contando con la conducción de JaimeEl PochoLugo. Para ese momento había muchas expectativas ante lo que sería su primera actuación, por lo que no era de extrañar que fuese cotizado como favorito unánime de la afición (1/9). Ya en carrera, desde el brinco inicial salió “acompañando” a la velocidad de Titos y Kamikaze, para que en los 600 metros finales Gran Omero se adueñara del sitial de honor totalmente a voluntad y en la recta final se desprendió de su perseguidor Catire Will para imponerse con absoluta contundencia hasta por 7 ½ cuerpos mientras dejaba un excelente 63”3 para el tiro de 1100 metros.

 

Es oportuno comentar que esta fue la única competencia en lotes comunes que disputó Gran Omero en nuestro país, a partir de su siguiente actuación todas sus actuaciones fueron en clásicos, lo cual habla de su calidad y el nivel que tuvo durante su estadía en la pista capitalina.

 

El 18 de noviembre fue inscrito en el Clásico Antonio José de Sucre, donde tendría que enfrentarse con apenas tres rivales incluyendo a los ganadores clásicos Scooby (Victoreado) y Doctor Sotelo (Albert H. Cipriani). Sin embargo, fue tal la impresión causada durante su estreno triunfal que para esta ocasión repitió su cotización como favorito unánime (1/9). Aunque cargó ligeramente hacia adentro en la salida, rápidamente su jinete lo movió para tomar la punta en parciales relativamente cómodos de 24”2 y 47”1, pese a la oposición que le pondrían Doctor Sotelo y Scooby durante buena parte del recorrido. Al entrar en la recta final fue llamado a correr y respondió desprendiéndose con soltura para superar por 4 cuerpos a Scooby mientras completaba en 83”4 los 1400 metros, luego de pasar en 71”2 los 1200 y rematar en un sólido 12”2 el último furlón.

 

 

Y si quedaba alguna duda sobre la supremacía de Gran Omero entre los dosañeros del patio, rápidamente se despejaría con su actuación del Clásico Comparación celebrado el 16 de diciembre. De los cuatro potros que fueron inscritos tres pertenecían al Stud Los Grandes, básicamente en el papel lucía como un match entre el hijo de King Seraf y su escolta de la vez anterior, con los otros dos como acompañantes. Desde la partida el potro invicto fue en pos del comando y su enemigo lo buscó temprano, librando una lucha por el sitial de honor que duró hasta poco antes de girar la última curva, donde Gran Omero se consolidó en la delantera para imponerse con brillantez hasta por 6 ¼ cuerpos sobre Scooby.

 

 

Si bien hubo algunas voces agoreras que pretendieron descalificar su victoria por la escasez de rivales, lo cierto es que Gran Omero dejó crono de 96”3 para el tiro de una milla en el principal evento para su generación, obviamente fue nombrado como el Campeón Dosañero 2018 tras finalizar el año imbatido y con dos competencias grado uno en su haber, ganándose fácilmente a sus oponentes.

 

Comenzaría su andar como tresañero el 20 de enero de 2019 disputando el Clásico Francisco de Miranda frente a tres rivales solamente, incluido su archirrival Scooby. Acudiendo a la prueba con 18 kilogramos de sobrepeso con respecto al Comparación, eso no fue obstáculo para que Gran Omero lograra imponerse de punta a punta con 1 ¼ cuerpos sobre Kelsen que lo persiguió amenazante desde el giro de la última curva, pero no pudo alcanzar al puntero que tras marcar parciales de 24”4, 47”3 y 71”2 pudo rematar en 12”1 para completar en 83”3 los 1400 metros, manteniéndose imbatido en cuatro salidas.

 

 

El 17 de febrero fue inscrito en el Clásico Juan Vicente Tovar donde enfrentaría a los mismos tres rivales del evento anterior más la presencia de Mbappé para completar cinco participantes. Esa vez accionó colocado en las primeras de cambio mientras My Ian Champion salía a marcar parciales de 23”1 y 46”3, pero a mitad de carrera “El Pocho” llamó a correr a Gran Omero y este le respondió para pasar de un viaje a dominar hasta obtener un triunfo por vía de galope, superando por 11 cuerpos a Scooby que rebasó en el rayado a Kelsen para quitarle el segundo, con tiempo global de 97”1 en la milla.

 

 

Tras ganar con solvencia sus cinco primeras salidas en un lapso de cuatro meses, a Gran Omero se le brindó un merecido descanso con el fin de refrescarlo para que no llegase a la triple corona con mucho recorrido y desgaste en la ruta hacia ella. Durante su ausencia en los meses de marzo y abril, se fueron agregando otros nombres a la lista de ganadores selectivos y clásicos en la generación tresañera, por lo que muchos se atrevían a afirmar que no la tendría fácil el hijo de King Seraf en su retorno para mantener su hegemonía.

 

Su regreso a participar en pruebas públicas se programó para el 11 de mayo con la disputa del Gran Premio Unicría versión tresañeros, donde enfrentaría a cinco rivales de menor cartel. Nuevamente su jinete lo ubicó en posiciones intermedias al inicio de la misma, pero pronto iría a buscar la delantera y la consiguió a mitad del recorrido para no perderla jamás, logrando un fácil triunfo por 7 ¼ cuerpos sobre Will El Grande mientras agenciaba 97”4 en la milla sin ser exigido a fondo, extendiendo su invicto a seis salidas.

 

 

Llegaba la hora de iniciar la triple corona nacional, programado para disputarse el 2 de junio el Clásico José Antonio Páez. Gran Omero acudía en plan de gran favorito justificadamente gracias a su condición de imbatido en seis salidas con triunfos muy convincentes, pero debía enfrentar en esta prueba a varios corredores que aún no se habían medido contra él, incluyendo los ascendentes Kandinsky (vencedor de dos clásicos en una milla) y Freely (invicto en dos y ganador selectivo).

 

Ya en carrera el favorito retrasó ligeramente en la salida y luego se pudo ver a Gran Omero corriendo detrás de la velocidad inicial impuesta por Eldije y un pequeño pelotón detrás de este encabezado por My Forcing Mate y Kandinsky, poniendo prácticamente una pared delante del pupilo del Stud Los Grandes cuyo jinete debió buscar líneas externas para intentar rebasarlos. Sin embargo, para ser justos no se le observó la misma fuerza que en sus competencias previas al hijo de King Seraf, durante la recta final estuvo persiguiendo infructuosamente a Kandinsky que se creció para lograr imponerse sobre Freely que mostró una feroz atropellada para caer a sólo cabeza del vencedor, mientras Gran Omero finalizaba tercero a 1 ¼ cuerpo, con tiempo global de 97”4 para la milla.

 

Luego de la carrera hubo cualquier cantidad de polémicas, desde críticas a “El Pocho” por una conducción “displicente” hasta acusaciones de venir “ejecutado” desde la cuadra. Ya es parte del folklore criollo tratar de encontrar explicaciones que van más allá de lo normal para darle sentido a un hecho aparentemente “incomprensible” pero que resulta ser lo más normal en el hipismo, como es la derrota de un ejemplar. Basta revisar cuantos ejemplares criollos han podido retirarse invictos teniendo más de cinco actuaciones (Pedro Caimán, quizás la excepción a la regla) para entender lo difícil que resulta ganarlas todas.

 

Desde esta tribuna sólo queremos invitarles a buscar en YouTube la entrevista que el Sr. Carlos Morales (Agentes 305) le realizó a quien para entonces era su preparador Wlaimar Suárez (https://www.youtube.com/watch?v=lQiogJo7dtg) , explicando allí las razones por los cuales él considera que se perdió Gran Omero en el Páez. Esté usted de acuerdo o no con lo expuesto, nos parece oportuno darle a usted amigo lector la oportunidad de escuchar su argumento, y luego si gusta revisar el vídeo para intentar corroborar si se corresponde a la realidad de lo sucedido. Durante el desarrollo de la misma, también contó detalles sobre lo ocurrido para que dejara de ser su entrenador tras ceder su condición de invicto en el inicio de la triple corona.

 

Lo cierto es que al día siguiente de su derrota el caballo Gran Omero pasó a la cuadra de Reynaldo Yánez (recibió todos los ejemplares del Stud Los Grandes), teniendo su nuevo entrenador el reto de prepararlo para disputar pronto los otros peldaños de la triple corona. Cuando casos como este suceden, siempre será una incógnita saber si el purasangre se podrá adaptar en corto tiempo a un nuevo sistema de trabajo, tomando en cuenta que cada trainer tiene su manera particular de realizar su labor.

 

Para el domingo 23 de junio se fijó la celebración del Clásico Cría Nacional, segundo peldaño de la triple corona nacional. Siendo la primera vez en cuatro codos para la mayoría (excepto Tío Jefe que era ganador selectivo en largo) no dejaba de ser una incógnita su desempeño en la distancia, aunque eran cotizados Kandinsky y Gran Omero como los principales aspirantes también Freely y My Forcing Mate eran mencionados como candidatos de peso. El hijo de King Seraf acudía con nuevo entrenador y también jinete, ya que Misael Rodríguez Ventura fue el jockey seleccionado para conducirlo.

 

Aunque iba contenido Gran Omero se colocó entre los punteros desde el brinco inicial, mientras Kandinsky buscaba dominar al lote acompañado de The Brother Slew y Mister Cotufa. En terrenos de los 700 metros finales apretaron el paso los principales aspirantes y se vinieron a protagonizar un duelo donde sacó la mejor parte Gran Omero, entrando con una pequeña ventaja en la recta final que luego fue consolidando hasta imponerse por 1 ¾ cuerpos sobre su rival que también mostró su clase, mientras el resto del lote llegaban a unos ocho cuerpos detrás de aquellos encabezados por My Forcing Mate y Freely.

 

 

La carrera se corrió en parciales de 24”2, 50”1, 75”1, 98”3 y con remate de 25”2 Gran Omero completó el recorrido de dos kilómetros en 124”, recuperando el liderato de la generación y demostrando que su derrota anterior fue producto de un mal día (que lo tiene cualquiera). Además, su accionar en la recta final enseñaba que sí podía desenvolverse en la distancia larga, factor importante ya que las principales pruebas del calendario hípico venezolano se realizan en cuatro codos, sobre todo el que sería su próximo desafío.

 

Por un lado, nos parece oportuno recordar las palabras de su antiguo entrenador (Wlaimar Suárez), quien afirmó en la entrevista que mencionamos unos párrafos atrás (Agentes 305) que ya se venía trabajando con Gran Omero para que su desempeño en la distancia de aliento fuese el esperado para un ejemplar de su clase y con su pedigrí, siendo un nieto de Water Poet. Tomando en cuenta que apenas llevaba 20 días en su nueva cuadra, parece evidente que aquella preparación fue lo suficiente efectiva para conquistar la meta. Sin embargo, habrá quien destaque principalmente la tarea de su nuevo entrenador para recuperarle su condición física y ponerlo en capacidad de disputar con éxito el segundo paso, así que sea uno u otro (a ambos parece lo más justo) quien reciba el crédito, se produjo una labor fructífera.

 

El 21 de julio se disputaría el Clásico República Bolivariana de Venezuela que cierra la trilogía, ya sin posibilidad de tener un triple coronado para ese año. En un lote de seis participantes, nuevamente surgían Gran Omero y Kandinsky (montado por el internacional Carlos Andrés Olivero) como los principales aspirantes, tomando en cuenta que ambos eran candidatos a ser doble coronados. Los dos potros llegaban impecables en su condición, con trabajos muy llamativos en la semana previa (GO 1200 en 81”1 con 12”1 de remate, KdK 1000 en 63” con 11”1 de remate) que les hacía repartirse las simpatías de los aficionados de forma casi absoluta entre ellos.

 

En cuanto al desarrollo de la prueba salió raudo Power Indy a marcar parciales, pero pronto le darían alcance los dos favoritos y desde que finalizaron el giro de la curva de la veterinaria se trenzaron en un duelo que se extendería por un buen trecho. Sin embargo, desde los 700 metros finales el potro Gran Omero comenzó a desprenderse de su rival y en la recta final daría una exhibición de su clase al terminar imponiéndose con ventaja de ¡18 ½ cuerpos! sobre Kandinsky que logró conservar el segundo pese a venir muy agotado, siendo claramente el mejor del resto.

 

 

El tiempo global fue de 151”2, con parciales de 24”3, 49”, 74”2, 98”1 y 123”4, ratificándose Gran Omero como el auténtico líder tresañero y dejando en el ambiente una sensación de pérdida ante lo que pudo ser y no fue (triple coronado). Salvando las distancias, su caso nos hace recordar a My Own Business y My Running Mate, los cuales dominaron toda la ruta previa a la triple corona, llegaron como favoritos al Páez perdiéndolo y luego se doble coronaron con solvencia ante sus rivales.

 

Aunque la calidad del potro era muy evidente y su demostración del tercer peldaño fue por demás contundente, no podían faltar aquellos que señalaran la supuesta debilidad de sus contrincantes en su generación con la típica frase: “gana porque no ha corrido con nadie”. Como se aproximaba la celebración de la Gala Hípica de Caracas, su posible enfrentamiento contra los mejores maduros del patio abría la brecha para que se encendiera el debate, con buena parte de la afición inclinándose hacia el importado Tap Daddy (múltiple ganador clásico en Venezuela) y otros por Mayoral (vencedor de Tap Daddy en el Presidente de la República y ganador de otros eventos clásicos), pero es justo mencionar que también éramos muchos los que ligábamos al valioso tresañero.

 

El 1 de septiembre era la fecha fijada para la disputa del Clásico Propietarios La Rinconada, que de una manera u otra acabaría con las posiciones encontradas que mantenían sectores de la afición hípica venezolana con respecto al potro del Stud Los Grandes. Al darse el brinco inicial los veloces Papá Pedro, Mayoral y Tap Daddy fueron en busca del primer lugar, sobresaliendo los dos últimos mencionados al giro de la primera curva, mientras Gran Omero se ubicaba quinto pegado a la baranda.

 

En plena recta de enfrente el norteamericano tomó la delantera seguido de cerca por Mayoral, luego iban Papá Pedro y Gran Omero intentando descontar la ventaja. Con parciales de 24”, 47”2 y 71”3 seguía el dominio del hijo de Scat Daddy mientras emergía el potro hijo de King Seraf que respondía a las exigencias de su jinete para darle alcance al importado en la entrada de la recta final, desarrollándose un bonito duelo entre ambos con sus respectivos jinetes dando el todo por el todo para dilucidar cuál sería el vencedor, respondiendo el tresañero Gran Omero como sólo lo suelen hacer los campeones al superar en el rayado a Tap Daddy para vencerlo con diferencia final de un pescuezo mientras agenciaban crono de 123”1 para los dos kilómetros.

 

 

Fue tal la emoción de los metros finales que prácticamente desde el mismo día se afirmó que esa era “la carrera del año” por todo lo que implicaba: la victoria del criollo contra el importado, el potro contra el maduro, el caballo en ascenso contra el líder del patio, etc. Como usted quiera verlo, ese día se consagró Gran Omero como un auténtico campeón y con mayor mérito al revisar el vídeo, pudiendo percatarse que se había golpeado contra la baranda interna en los metros iniciales, pese a ello se recuperó para conseguir una victoria épica que le ratificó como el líder absoluto de La Rinconada.

 

En otra época luego de un enfrentamiento con ese resultado tan cerrado y a la vez atractivo, la expectativa por verlos de nuevo cara a cara en una futura Copa de Oro o en el magno evento nacional (Simón Bolívar) hubiese sido para coger palco, pero ya para el año 2019 la devaluación monetaria en nuestro país originaba que los propietarios de cualquier tresañero con capacidad locomotora sobresaliente dirigiera su atención y enfilara baterías hacia el venidero Clásico del Caribe a celebrarse en Gulfstream Park (USA), tomando en cuenta su jugosa premiación en dólares (US$300.000) versus la premiación del Simón Bolívar (300 millones de Bolívares), al cambio vigente menos de $15.000 a repartir.

 

La familia Lungavite no serían la excepción, y poco después de su majestuoso triunfo en la Gala Hípica se anunció que Gran Omero no correría más en Venezuela durante ese año para viajar con suficiente antelación al estado de Florida (E.E.U.U.) para cumplir con la cuarentena y aclimatarse a lo que sería el reto de enfrentar a los mejores corredores de la cuenca del Caribe en el evento a celebrarse en diciembre. Su viaje se concretó durante el mes de octubre, saliendo de la cuarentena de ley a finales del mismo mes (día 25) y de inmediato comenzaría su preparación para disputar el Clásico del Caribe.

 

El tema de quien lo montaría fue también una especie de novela, pues desde el inicio se había anunciado que sería Emisael Jaramillo el encargado de conducirlo en el evento caribeño (recordemos que E.J. es el jinete con mayor número de victorias en ese clásico), pero al acercarse la fecha y por razones que realmente no conocemos a ciencia cierta, se nombró a Javier José Castellano como su jinete oficial. Si a la estricta lógica nos vamos, montar a un jockey cuatro veces ganador del Eclipse Award era un lujo que no se podía rechazar, con más razón si de paso ese jinete era un compatriota con muchos deseos de ganar por vez primera dicha prueba.

 

El 8 de diciembre era la fecha fijada para que se celebrara la fiesta hípica caribeña, siendo Gran Omero uno de los principales cotizados junto al puertorriqueño Papá Candelo y el mexicano Thibaut (montado por el astro Irad Ortiz), el cual cerró a última hora como el primer favorito en taquilla (2 a 1 el mexicano, 4 a 1 el venezolano, 7 a 2 el boricua).

 

Al darse la partida el hijo de King Seraf retrasó ligeramente, quedando entre los últimos, aunque no muy lejos de los punteros. Al giro de la primera curva el mexicano Thibaut sufrió tropiezos que obligaron a su jinete a levantar y lo propio le tocó hacer a Castellano con Gran Omero, cediendo ventaja que resultaría decisiva al final. Mientras Gran Omero debió sortear el tráfico y avanzar entre ejemplares en la medida de lo posible, el otro venezolano The Brother Slew montado por el mexicano Paco López se ubicó detrás del veloz Papá Candelo y en la recta final logró desplazarlo para apoderarse de la punta hasta la raya, conquistando un dramático triunfo sobre Gran Omero que volaba al final por dentro, pero no pudo alcanzar a su compatriota que sorprendió a todo el mundo siendo el menos jugado en taquilla.

 

El tiempo global de la carrera fue de 111.76 (111”3) con parciales de 23”96, 48”14, 73”23, 98”46 y un remate de 13”30 para concretar esta exacta venezolana en el principal evento de la jornada caribeña, con un Gran Omero perdiendo una increíble y dejando la sensación de faltarle ese toque de suerte que en ocasiones se requiere para completar una hazaña como esta. Esa sería su última actuación de la temporada y por su brillante desempeño general fue declarado como el Campeón Tresañero y además el título como Caballo del Año 2019 en Venezuela, títulos por demás justificados.

 

Tal como hemos señalado en párrafos anteriores, siendo Gran Omero un ejemplar muy mediático hubo muchísimos comentarios post carrera sobre las causas de su derrota en Gulfstream, la más señalada por diferentes aficionados iba en dirección de responsabilizar a Castellano por su “falta de agresividad” o “su pasividad” al conducirlo, mientras que lo contrario se evidenció en el jinete ganador (Paco López es muy conocido por sus conducciones que rayan en lo temerario, por decir lo menos…). Otros se limitaron a decir que con Emisael Jaramillo a bordo no hubiese perdido Gran Omero, cosa que entra dentro del terreno de la especulación y nadie podrá saberlo con certeza.

 

Al día siguiente de correrse el Clásico del Caribe se anunció que el potro Gran Omero se quedaría en los Estados Unidos para seguir cumpliendo campaña en Gulfstream en el año 2020 bajo el entrenamiento de Oscar González (muy ganador en el pasado en unión con el Stud Los Grandes). Su primera salida fue el 25 de enero en el Fred Hooper Stakes Grado III montado por el venezolano Santiago González, donde arribó séptimo a 7 cuerpos del vencedor Phat Man (con Irad Ortiz) que metió 95”4 en la milla.

 

Pese a que no fue del todo exitoso, su performance permitía soñar con la posibilidad de verlo triunfar a corto plazo si enfrentaba a un lote menos exigente, por lo que el 15 de marzo fue inscrito en un Allowance Optional Claiming con la monta de Irad Ortiz cotizado como primer favorito (7/5), pero no pudo pasar del tercero a unos 6 cuerpos de War Giant (con Emisael Jaramillo) que venció de punta a punta. Durante el resto de 2020 tuvo otras cuatro salidas en las que arribó sexto de Blewitt en un OC de $46K (con Marcos Meneses), cuarto de Crea’s Brooklyn Law en un OC de $47K, octavo de Over the Channel en un OC de $46K (con Leonel Reyes Ramos) y finalmente segundo de Well Defined en un Reclamo de $25K.

 

En 2021 haría solo dos actuaciones: cuarto detrás de Palace Coup y séptimo de Life in Shambles para cerrar su paso por Gulfstream, ambas en pruebas de Reclamo por $31k. En esa última actuación terminó con una lesión que lo apartó de la actividad como corredor. De acuerdo con una nota publicada en el Diario Meridiano su lesión fue en el sesamoide de la mano derecha y ameritó un reposo de varios meses, cuando lo volvían a traquear intentando un probable regreso se volvió a lesionar y sus allegados decidieron retirarlo en forma definitiva de las pistas.

 

Publicaremos textualmente el resto de lo reseñado allí: “La familia Lungavite y el entrenador Oscar Manuel González decidieron sacar de la pista a Gran Omero, y actualmente se encuentra en una finca en Wellington, una villa ubicada en el condado de Palm Beach, Florida. El nieto de Shawaf nunca fue vendido en Gulfstream Park, sigue perteneciendo al Stud Los Grandes, dejó registro de nueve triunfos en diez actuaciones en el hipódromo La Rinconada y en estos momentos está disfrutando su retiro de las competiciones en un potrero que es visitando frecuentemente por su ultimo entrenador, Oscar Manuel González”.

 

Su campaña numéricamente la dividiremos en dos partes y se resume así: en Venezuela logró 9 triunfos en 10 salidas (de ellos 7 clásicos y el GPU, que puede contar como otro clásico), completando con un tercer lugar en el Páez que fue su única derrota. En su haber sus respectivos campeonatos como dosañero y tresañero, además del título como Caballo del Año 2019. En Estados Unidos corrió 9 veces sin poder concretar triunfo alguno, pero obtuvo 2 segundos (uno de ellos en el Clásico del Caribe), un tercero, 2 cuartos y cuatro no figuraciones en pizarra, acumulando US$75.530 en premios.

 

Queremos cerrar este trabajo acotando que respetamos la decisión de sus propietarios en mantenerlo en USA haciendo campaña tras participar en el evento caribeño (estaban en todo su derecho), pero debemos confesar que nos quedó una sensación (como amantes de la hípica criolla) de nostalgia por volverlo a ver participando en los clásicos de La Rinconada. Soñábamos para Gran Omero un retorno a la pista capitalina al estilo del crack My Own Business, el cual luego de fracasar en los hipódromos de Norteamérica regresó a su país para llenar varias páginas doradas de nuestra historia hípica contemporánea con sus múltiples triunfos en las principales pruebas de nuestro calendario, lo cual lamentablemente nunca se podrá concretar en la realidad. Lo que sí es seguro es que de nuestra parte nunca olvidaremos a ese campeón venezolano llamado Gran Omero, digno representante de la clase de King Seraf (su padre) y Water Poet (su abuelo paterno).

 

Fuentes: Ing. Juan Macedo, Prof. Winston Hernández, www.pedigreequery.com, Diario Meridiano, Dimensión Hípica (Antonio José Medina), www.equibase.com

 

Anécdotas Hípicas Venezolanas, viernes 30 de septiembre de 2022

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