Anécdotas Hípicas Venezolanas presenta:
Conversando con...
Santos Mario Domínguez
Por: César Augusto Rivero
Entrevista cedida por Revista Los Clavos, todos los derechos registrados

 

A veces la fama no llega volando, y menos en este medio del hipismo. Un argentino más que dejó su terruño para conocer el Caribe, y que esperó su momento para triunfar. Hablamos del entrenador Santos Mario Domínguez, nacido en Mendoza, Argentina, el 1 enero de 1955, hace 50 años. Hijo de Carlos Mario Domínguez y Ángela de Domínguez, ambos argentinos y descendientes de españoles. Llegó a Venezuela en 1979, y a los tres años conoció a su esposa Ninfa, de cuya unión nacieron: Carlos Mario, que estudia en la Argentina, y Mario Alberto, que es entrenador de la última promoción y ya tiene su matrícula y se espera que asimile lo mejor de su padre.

El entrenador tuvo una estupenda efectividad en el año 2004, ocupó la octava casilla de la estadística con 52 victorias, su mejor campaña de por vida en Venezuela.

“Toda mi familia, incluyendo a mis padres, son gente ligada a los caballos. En el principio son gente de campo, y mis tíos y mi padre estuvieron en el hipódromo de Mendoza, Argentina, que queda junto a la frontera con Chile. Mi padre fue jefe de pistas y caballerizas, domador y ponyboy en el hipódromo, entré al medio y me inicié muy joven. Ya a los 9 años estaba trabajando en las cuadras, estudiaba y laboraba de caballerizo’’.

-¿Reláteme esos comienzos?

En la Argentina, los caballerizos trabajan los caballos, allá no existe el jinete traqueador. Existe solamente el jinete, entonces muchos caballerizos tienen la posibilidad de montar sus caballos, y a la vez, aquellas personas que el físico los acompañe y la habilidad, tienen mucha oportunidad de ser jinetes. Esta es una profesión que necesita experiencia, y ello viene con el tiempo. Esa es una parte clave, algún día esto llegará a esta parte del mundo.

-¿Lo considera clave?

-Yo creo que de allí proviene la deficiencia aquí en La Rinconada de jinetes, porque la forma de hacer los jinetes no creo que sea la idónea, el jinete tiene que tener experiencia, no un muchacho porque tenga físico y lo ayude el peso, en dos o tres años empieza a montar caballos, y por más que quieran, no va tener nunca la experiencia que pueda tener una persona que monte a caballo varios años. Así empecé yo. Ya a los 13 años, fui jinete en Argentina, y a los 14 y medio ya era profesional y monté hasta los 18 años, porque el físico no me acompañó.

-¿Triunfos como jinete?

-De los cinco años, prácticamente corrí bien tres años. Pues a los 18 años, corría solamente clásicos y copas por el peso y gané casi 300 carreras como jinete.

Domínguez prosiguió su carrera y debido a los problemas con el peso físico, le otorgaron automáticamente un permiso para entrenar caballos, que lo van renovando cada tres años. “Pienso que es la forma más correcta, allá se le dice cuidador a los preparadores, y enseguida me dieron la matrícula de entrenador. A los 20 años, tuve que hacer el servicio militar obligatorio y allí me fui de Buenos Aires y llegué a Venezuela’’.

-Llegué en el año 1979 a Venezuela, cuando se estaba iniciando la construcción del hipódromo de Valencia.

-¿Quién le tendió la mano?

-Vine por cosas de la vida, conocí en Buenos Aires al señor Juan Eugenio Vidal, que acababa de ganar con Huracán Sí el Clásico del Caribe, para ese entonces yo le alquilaba unos puestos en una cuadra de su propiedad de los caballos que yo entrenaba allá, y por casualidad, en una ocasión cuando le voy a cancelar a su esposa la mensualidad de los puestos, había llegado Vidal a Argentina. Charlamos y no me entusiasmó mucho, porque en Venezuela no se podía trabajar ni de caballerizo, pues hay muchos sindicatos me dijo. A los dos años de ese diálogo, tuve la oportunidad de llegar a Venezuela y Vidal se iniciaba como criador con unos propietarios y estuve encargado como un mes de ese haras, pero no seguí, pues fue un haras que nació y murió, pues el sitio era en Portuguesa, y había demasiado barro y agua, y fueron los motivos para no criar caballos, pues aparte del calor insoportable, los caballos estaban con una disnea por la humedad, entonces yo estuve solamente 30 días y me fui a Valencia.

-¿Llegada a Valencia?

 -Había un centro de doma y entrenamiento, no existía el hipódromo de Valencia y llegué a la cuadra de Raúl López Quevedo, quién fue mi padre aquí, trabajé 12 años con él, como capataz, encargado y de allí nació Valencia. No había tribunas, solamente habían las caballerizas.

-¿Cuándo recibe la matrícula?

-Tuve que esperar 9 años, primero tenía que nacionalizarme y las leyes indican que tenía que estar 9 años en el país. A los 3 años de estar aquí, me casé con Ninfa, mi esposa. Cuando se dio la mudanza de La Limpia a Santa Rita, hubo una promoción de entrenadores donde me incluyeron, en honor al director Macías. Allí fueron mis inicios en Santa Rita.

-¿Debut?

-Tuve que comprar un ejemplar llamado Hurra, que lo compré al señor Luis Cabrera Umérez en el haras La Parcela, con el cual hice campaña en el Zulia, allá conocí al doctor Asdrúbal Romero Cardozo, dueño del haras Santa Rita y trabajé dos años. Mi primera carrera figurando fue con una yegua Carcat.

-¿Triunfos en Santa Rita?

-Estuve dos años. Logré figuraciones con Hurra el primer año y gané una carrera y lo vendí. Romero Cardozo me ofreció irme a su haras, teníamos la intención de hacer el primer Centro de Entrenamiento del Zulia y no se finalizó, pero corrimos algunos caballitos, de los cuales salió Carcat. Yo desde un principio, siempre me gusta montar los caballos y me quedaba más en los centros de entrenamiento, pues me inclinaba más trabajar de esa manera.

-¿Cuándo volvió a Valencia?

-Me fui al Centro de Entrenamiento de Los Aguacates, que era Cevalca, que después fue El Centauro, y allí estuve encargado 3 años, desde 1992 hasta 1994, ese año saqué al campeón de Valencia, que fue el caballo Silver York, que fue doblecoronado. De allí conozco a Pablo Andrade, y luego de una subasta que hicimos en el haras, terminamos de cuajar una amistad y un entendimiento de trabajo y me vine a trabajar con él como asistente trainer en Caracas por dos años.

-¿Debut en La Rinconada?

-Vine a presentar caballos hace como 4 años, en el 2000. Andrade se decidió a irse a Estados Unidos y me vengo con unos caballos del señor Eugenio Pirela y terminamos de criar los potros del Cevalca. Allí me independizo, muchos de los propietarios de Pablo Andrade son los que tengo en la actualidad, y hemos seguido trabajando con ellos.

-¿Primer éxito?

-Fue el caballo El Atorrante, Camarón, fueron las primeras victorias que logré aquí.

-¿Mejor ejemplar que ha tenido?

-Bueno, en realidad han sido varios años de trabajo y lo que viene a ser el año 004 que yo me consolido y tengo mi establo y mi equipo, pues siempre tuve 8 a 10 caballitos, pero en la actualidad he podido manejar potros, pues siempre manejé los puros caballos remendados, animales de segunda mano; y este año 2004 he tenido potros y lo mejor es Catira Clásica, la que más satisfacciones me ha dado.

-¿Mejor ejemplar que ha visto correr?

-Aquí en Venezuela han pasado muchos caballos buenos. Gelinotte ha sido lo mejor que yo he visto, My Own Business, Catire Bello.

-¿Mejor jinete?

-Mira, Venezuela ha tenido muchos jinetes buenos: Douglas Valiente, es decir, cada jinete como los entrenadores, cada quién tiene su personalidad y su forma de trabajar. Uno trata de identificar un buen caballo con un jinete, hay jinetes que son buenos en la punta, hay jinetes buenos de atropellada, para correr intermedio, para caballos de genio; es decir, de hablar de un jinete en realidad bueno, es difícil decirlo, que sea completo, siempre el jinete alguna falla tiene. De hablar de el mejor, quizás Valiente porque era completo, Tovar porque no daba ventajas, cada quién tiene algo especial.

-¿Mejor entrenador?

-La misma situación de los jinetes. Hay entrenadores que rinden en ciertas distancias más, otros rinden menos, hay muy buenos entrenadores. Cada quién en su forma, en su estilo y rendimiento, y los números son siempre los que cantan.

-¿Cuál es la mejor posición que le agrada para que corra un caballo?

-Mira yo he estado en 4 países, y en Venezuela es el país en donde todo es al revés. Aquí salen en 22’’ y llegan en 26’, en todas partes del mundo salen en 23’’ y llegan en 23’’2 o 24’, aquí este medio no es fácil, por la altura, por el estilo de trabajo que los caballos corren mucho, yo vengo de un país donde un caballo corre dos o tres veces al año, son ideología de la gente. Este es un hipismo, más estilo americano. Tenemos un error, en Estados Unidos crían 8.000 caballos y se pueden dar el lujo que si se rompe uno, venga el otro y la facilidad de comprar un caballo y los costos son distintos; pero en los números no dan aquí, si les das muchas carreras se lesionan y es la mentalidad de la gente para luego tener otro caballo; en el Sur, se prepara los caballos con más tiempo.

-¿Qué piensa del hipismo venezolano?

-Bueno, el hipismo como todo lo del país que está todo difícil, como todos los cambios, yo pienso que Venezuela está en un cambio muy profundo, y los cambios son así de duros. Le pasó a Europa, Estados Unidos, aquí lo estamos viviendo y estamos en pleno trabajo. Esperamos que para el futuro sea lo mejor, que todo coja su equilibrio.

-¿Hobby?

-Los caballos. Mi trabajo yo lo disfruto a plenitud, es esclavizado aquí, pero no me pesa trabajar los 365 días del año. Me encanta mi labor. Soy muy claro con los propietarios y siempre les digo la verdad. Muchos propietarios quieren que su caballo corra enseguida, pero uno tiene que llevar los caballos con calma, cuando el caballo debe correrse cuando yo piense que está bien. El caballo es un ser vivo, son atletas, a veces están bien, a veces tienen problemas de salud, dolencias. Hay un detalle importante, aquí los caballos crecen hasta los 6 años, terminan de crecer, y a veces, no les dan una oportunidad, en eso les hago hincapié, no todos los caballos corren a los dos o tres años. Hay caballos que empiezan campaña a los 5 años. Aquí no se le da oportunidad a los animales, yo estoy muy claro, en los costos, pero hay que estar claro que un propietario que compra un caballo, es porque puede tener un caballo de carrera, pues no se puede tenerlo si piensas que vas a hacer mercado con lo que produzca el caballo, hay que olvidarse de eso. Es un gusto.

-¿Sistema de entrenar caballos con los ponys?

-Exactamente, esto es un medio de mucha experiencia, conocimiento. Yo he tratado de amoldar un sistema para que los caballos me rindan y creo que lo estoy logrando, que los caballos logren ganar. Me molesta que un caballo se vaya de mi cuadra sin ganar carreras.

-¿Meta?

-Llegué a donde tenía que llegar. Creo que todo no será cuesta arriba, hay material, buenos potros, todo es cuestión de suerte. Esto es un medio que no se parece a nada, a ningún otro deporte. Tengo muchas anécdotas, he practicado el hipismo en Chile, Argentina, Brasil, Uruguay y hace años en Venezuela.