Anécdotas Hípicas Venezolanas presenta:
Conversando con...
Rubén Lanz
Por: César Augusto Rivero
Entrevista cedida por Revista Los Clavos, todos los derechos registrados

 

Enumerar el auge que ha tenido el joven entrenador llanero Rubén Lanz en los últimos años es pasmoso. Ha venido subiendo como la espuma, a millón. Un profesional nacido el 6 de octubre de 1959, lo que a las claras suma 44 años y permanece soltero y sin hijos, perteneciente al signo Libra en el zodíaco, lo que indica que posee un temperamento equilibrado.

-¿Inicios en la profesión?

-Comienzo en el año 1984 y me gradué en la promoción Rufos John, acompañado de entrenadores como Carlos Morales, Armando López García, Yanir Hurtado, Paolo Celauro, Gerardo Aguilera, Mauro Bellardi, una promoción bastante unida, y así empezamos nosotros a ejercer la profesión en Valencia.

-¿Quién te motiva para meterte en las lides hípicas?

-Bueno yo soy de Los Llanos, soy de Guárico y nací en San Juan de Los Morros, y allá comenzó mi gusto por los caballos. Pues, siempre tuve el agrado por los caballos de coleo y por el caballo en sí, y luego cuando llegué a Caracas, siempre mantuve mi afición por los caballos. No obstante, el desaparecido exjinete Hernán Marchena, hermano de mi cuñado, fue quién me metió en la cuadra de Euclides Villalobos y tuve por espacio de 3 meses allí en el año 1979.

Lanz siguió su vertiginoso aprendizaje entre las patas de los equinos y pasó a la reputada y fina caballeriza de Giovanni Contini, donde culminó su pasantía por un espacio de 4 a 5 años.

- Mi primo Pedro Lanz, tenía una parte en la recordada campeona Inolympia y allá recuerdo mi contacto con grandes caballos en la cuadra de Contini, y por supuesto, debo recordar a Trinycarol, una de las mejores yeguas que he visto correr en La Rinconada, y finalizamos una pasantía de aprendiz de entrenador de 5 años.

-¿Con cuál ejemplar te inicias en Valencia?

-Empecé y debuté ganando con una yegua llamada Anastefi del señor propietario Annunzio Stanchieri, que me dio la oportunidad, ya que tenía tan solo 3 ejemplares, cuando transmitieron por primera vez las carreras en Valencia por televisión, que fue una carrera abierta y fue guiada por el jinete Pedro Yánez en el año 1985.

-¿Cuál es el ejemplar que te abre las puertas en Caracas?

-Fue con un caballo llamado Don Pietro, que me vine de Valencia para Caracas en el año 1989 y logré un buen triunfo, y posteriormente también logré vencer con Feder, un caballo montado por Miguel Blanco.

-¿Cuáles son los mejores ejemplares que has tenido?

-En Valencia tuve un caballo muy bueno llamado Reggie, que incluso nos ganamos una Copa sobre Super Sergio, que después perdió a solo pescuezo de Randy en el Clásico Confraternidad en Santa Rita en 1990. Aquí en Caracas, he tenido a la yegua Oma, que me brindó el triunfo en la Copa Ségula C.; el caballo Pedroluis, el ejemplar que me ha dado mis dos primeros clásicos; un caballo como Smoltz, que me ha dado 19 primeros; un caballo con un corazón inmenso como Big Light, un animal que me ha enseñado a hacer entrenador, que me ha llevado a tener más confianza en lo que es el entrenamiento del caballo de carreras, un caballo con los tendones idos y todo el mundo ha visto la campaña de este caballo.

-¿Metas?

-Ganar muchas carreras, eso es la obsesión mía. Ese es mi principio por lo que yo estoy aquí en el hipódromo, es ganar bastantes competencias, todas las carreras que pueda ganar son para mí, muy importantes, sobre todo los clásicos.

-¿Algún sueño en especial, un Simón Bolívar, una estadística a futuro?

-Bueno una estadística sería un poco difícil por la cantidad de caballos que tengo, pero sí un Simón Bolívar, una Triple Corona, el clásico que sea importante, la carrera que sea, pero todas las carreras comunes son importantes también   

-¿Cuál es la clave o secreto para tu ascenso?

-Mi honestidad que va por delante, mi dedicación y mi constancia, mis deseos de trabajar todos los días, son mi parte fundamental para estar donde estoy, gracias a Dios, y haber ido creciendo de menos a más.

-¿Algún entrenador que admiras?

-Primero que nada a don Millard Ziadie; Julio Ayala mi amigo, pues me ha demostrado tener una gran deferencia conmigo siempre, incluso cuando salía, me dejaba los caballos a mí, ya no porque yo estoy en los 1.000 metros y él está en los 1.400 metros, y ya tengo más caballada y siempre se hace más difícil, y cuando he ganado una carrera importante, siempre me llama y está pendiente, y esas son las cuestiones bonitas para que uno siga trabajando más y esforzándose más para brindar los triunfos.

Lanz siempre se persigna tras un nuevo éxito, pues se los dedica a su padre Rubén Antonio Lanz Rodríguez, ya fallecido, y a sus amigos. “Siempre quise lograr y ligar los triunfos con mi padre vivo, pero es algo que no pude lograrlo en la vida, estar donde estoy ahorita y ganar las carreras que estoy ganando y bueno se las dedico a él’’.

Lanz es un entrenador de un trato tranquilo, afable y muy llevadero con la inmensa mayoría de profesionales que vive en este competido medio, pues su trato con todos, le ha sabido ganarse la amistad de muchos de sus colegas, aparte del buen trato para con los medios comunicacionales de la hípica.

-¿Jinete que has admirado?

-Hoy en día Emisael Jaramillo y Angel Alciro Castillo se pierden de vista, son los jinetes superiores en las carreras, pero he tenido muy buena relación y he hecho combinación con muy buenos jinetes, pero estos dos sobresalen. He ligado muy bien con Jaramillo, cuando lo monto en los caballos míos, siempre están decidiendo la carrera.

-¿La anécdota más curiosa?

-Una vez tenía un caballo en Valencia llamado Monte Magno y lo inscribí en una carrera en donde el entrenador Reinaldo Hernández Rosal tenía a los favoritos y lo iba a retirar a última hora, pues el caballo nunca había corrido la distancia larga y decidí correrlo porque quedaron pocos caballos, y el ejemplar mío ganó y tiró récord.