Anécdotas Hípicas Venezolanas presenta:
Conversando con...
Matteo Camarda
Por: César Augusto Rivero
Entrevista cedida por Revista Los Clavos, todos los derechos registrados

 

Hay un lema que dice que la paciencia es oro, uno que reza que la esperanza es lo último que se pierde, y por último, la fe mueve montañas. Esas frases sabias, parecen dar al traste con la personalidad de Matteo Camarda Bologna, un singular y gentil amigo, cuya profesión insigne es entrenar fina sangre de carrera.

-¿Lugar de nacimiento?

-Nací en Sicilia, Italia, el 25 de diciembre de 1946.

Camarda vino al mundo en la fiesta cristiana de la Navidad, una de las celebraciones más festejadas en el mundo por millones de personas, y posiblemente, ese carácter afable y gentil que posee, sea producto de su fecha de nacimiento, que señala el nacimiento de Jesús, el Niño Dios.

Hijo de Vitto Camarda y Rosalía Bologna.

 

Inicios

-¿Cuándo arranca la pasión por el hipismo?

-Posiblemente mis padres me arraigaron el hipismo, pues me trajeron muy pequeño a Venezuela, como a los 8 años de edad. Mi abuela tenía caballos de trabajo en el campo, y siempre estuve relacionado, mi padre gustaba de los animales y laboraba con ganado, al igual que mis abuelos paternos que tuvieron caballos de trabajo, y eso nace de por allí, esa pasión por los caballos.

-¿Y tu nexo en Venezuela con la hípica?

-Eso nació temprano, pero le di curso tarde creo yo. En El Paraíso, mi padre Vitto tenía un negocio de cauchos y varios clientes eran entrenadores de caballos, como Domingo Noguera Mora, Carlos Muñoz, Enio Betancourt y Marcos Pérez Jiménez, y comencé a preguntarles como podía hacer para trabajar y hacerme entrenador. Un día Noguera Mora me dijo que me fuera a su cuadra como aprendiz; pero mi padre cambió el negocio de caucho al ramo del plástico y seguí con él.

-¿Cuándo comienzas en serio en la actividad?

-En el año 1973, me inicio de lleno en la hípica y me metí en la escuela de entrenadores, que se abrió en 1975. Me inicié con Fernando Parilli realmente, y me gradué en la promoción Luis Monasterios del año 1977, junto a Agustín Bezara, Jorge Luján; un grupo de buenos profesionales.

-¿Cómo fue el aprendizaje?

-Estuve con muchos entrenadores. Ayudé a Víctor Muñoz, Carlos Muñoz; luego pasé a la cuadra de Marcelo Oirdobro y estuve como 8 meses, de allí pasé a la caballeriza de Julio Ayala donde estuve año y medio, y finalmente estuve con José “Yeyo’’ Núñez, con quién me gradué.

-¿Debut?

-Unos propietarios que conocí en la cuadra de Marcelo Oirdobro y con la yegua Suspiro la mejoré, venía de 5 fuera de carrera y figuró varias veces pero no se aguantó en cancha. Luego, el doctor José Antonio Díaz me dio una oportunidad con un caballo llamado Diestro, bastante exprimido por otras cuadras y lo mejoramos y figuró varias veces en mis manos. No fue muy fácil, por allá en el año 1978.

-¿Primer triunfo?

-Mi compadre Eliécer Odremán compró una yegua de segunda mano, llamada Yatail, le sacamos una carrerita, aunque mi primer triunfo fue con Nerone en 1979, que lo llevó Eduardo Véliz al triunfo. También triunfé con Palpitante.

-Se te ha mencionado como un gran recuperador de caballos, ¿Cuál es el secreto?

-He venido remendando caballos, de a poquito. Cuando comencé agarraba lo que fuese, no hubo oportunidad de tener potrilladas, eran caballos viejos y lesionados, por lo general, desahuciados por otros entrenadores. Jamás pedía un caballo, me lo ofrecían y lo agarraba. Todos ganaron, la gran mayoría. El secreto es uno solo, un poquito de sentido común y trabajar. Y ponerles cariño, buena comida, buena cama, una atención y dedicarles tiempo. Pues, los caballos son como los libros, hay leerlos, volverlos a leer, y aprenderlos de memoria, encontrarles su fallita y con estricta lógica y sentido común.

-¿Otros caballos?

-El Negro Pío, Mija, Piel de Luna; fueron mis mejores maestros, sobre la marcha vas aprendiendo. Luego tuve la ocasión de tener un buen caballo, que fue desahuciado por dos buenos entrenadores, pero al mejor cazador se le va una liebre, no quiero yo decir que es fácil, fue el caballo Otro Camino, lo llevé a los mejores lotes, pero lamentablemente en su buen momento se lastimó en su puesto por un fuerte ruido y se dio un golpe fuerte, hasta allí llegó.

 

Isamar y su triste final

-¿Mejor ejemplar?

-Otro Camino, Ledeparts, Emperor’s Gold, Sir; y la crack Isamar, la mejor de todas, un fenómeno de yegua, lamentablemente tuvo el problema del accidente en la pista, y es una de las mejores que ha pasado por La Rinconada. Isamar era una yegua pequeñita, pero lo mejor que he tenido, de un gran corazón.

-¿Cómo fue adquirida Isamar?

-Yo vengo haciendo un seguimiento a su madre la yegua Dumyat, la tenía el doctor Enio López y su hija fue igual a su madre. Yo me inicio en la cría en el año 1985 con el caballo Sir y vienen  las subastas y de tanto remandar, llevé al caballo al Establo Guzmán, buscando tener potros y la yegua la quería comprar para este padrillo, no la pude negociar, pero sigo a sus hijos. Sus dos primeros no me gustaron, y la tercera fue Isamar, igual a su madre, una yegua que la trajeron como relleno, por cumplir una cuota de caballos para la subasta y no gustaba porque era muy pequeña, sin saber que iba a ser tan buena.

-¿Su campaña?

-Ganó 9 de 14 actuaciones. Y la mayoría fueron clásicos. En realidad la había comprado para mí, se la dejé al señor Ramón Silva que tenía el stud Rasa y que tenía varios caballos conmigo, y él quería comprar a una yegua en esa subasta que se llamó Burla, pero el precio subió y no la pudo comprar y después Silva se molesta conmigo por que no pudo adquirirla, y al mes se quedó con Isamar. Al principio, Silva ni la veía, pero al ganar su tercera carrera se dio cuenta que la yegua corría de verdad.

Isamar falleció una mañana de traqueos, debido a una serie de gritos de varios chiquillos de un jardín de infancia que llevaron a jugar a la tribuna A, la yegua se asustó en el ejercicio y chocó contra la baranda, quedando en la pista.

 

Experiencia útil

-¿Mejor jinete?

-Hay muy buenos jinetes. Juan Vicente Tovar, Douglas Valiente, Balsamino Moreira llenaron de emociones las tribunas. Un gran jinete fue Juan Eduardo Cruz, considero que fue muy bueno. Hay que darles la oportunidad a todos. Juan Carlos Magallanes me parece tiene unas condiciones extraordinarias no se por que se retiró, Ramón Eduardo Ibarra es muy bueno. Joel Méndez y Maikel Rodríguez destacan entre los nuevos valores.

-¿Admiras algún entrenador?

-Yo aprendí mucho de varios. Eduardo Azpúrua Sosa me dio varias recomendaciones, Carlos Muñoz, Víctor Muñoz y el Musiú Millard Ziadie me daba sus consejos.

-¿Qué ha sucedido para no tener caballos actualmente?

-Varias cosas se han mezclado. Muchos propietarios se demoran en pagar la pensión y la otra porque tuve que viajar a Italia y eso te aleja. En realidad, la idea era probar afuera y estuve en el hipódromo Lecapanette de Roma hice diligencias en el año 1992, allá estaba corriendo Pedro Yánez y me presentó varios entrenadores y propietarios, pero hay un elemento que no va conmigo, que es el frío. Volví en el año 1996 en verano, nadie quiere que le trabaje por una temporada corta. Y me vine.

-¿Opción a volver?

-Pienso que este año vamos a arrancar. Tengo esas fuerzas y ánimo, pues hay algunas ofertas.

-¿Cómo gozas más un ejemplar: adelante, intermedio o de atrás?

-Mira, todos los que corran duro, no importa donde corran. Pero en realidad, cada caballo tiene su manera de correr, no lo puedes cambiar.

-¿Cómo ves la hípica en la actualidad?

-Se ha venido abajo. Sobre todo en la parte de la cría, yo tuve esa experiencia, se necesita el apoyo y la ayuda, y aquí no se cumple, a pesar de que desde la creación del Instituto se habla del fomento equino, pero eso deberían verlo con mejores ojos nuestro gobierno hípico. Tenemos buenas tierras, pedigree; pero no hay la fuerza sin apoyo y no hay prima al criador.

-Soluciones para el hipismo?

-Ver las cosas con algo más de interés. Ese público que viene religiosamente a las carreras, pues ganar no es fácil, pues viene religiosamente a perder. Mi padre decía que donde la gente pierde a gusto es donde hay juego, pues pierden y vuelven. Hay que ponerle cariño al hipódromo, esto era un parque y un jardín, necesita mantenimiento.

-¿Número de victorias?

-Algo más de 100 triunfos, no llevo en verdad esa estadística.

-¿Ganaste en Valencia?

-Sí con la yegua Mija, Barbitúrico, Luz y Cielo y Directora.

-¿Tu mejor éxito?

-Varias. Las de Isamar no se pueden contar, porque esa corría sola, pues ella trabajó para mí. El caballo moro Palpitante me dio un par de carreras y no siguió por sus lesiones, pero fueron las carreras que más me llenaron.

-¿Sueñas con algo?

-Seguir aprendiendo por supuesto. Y tratar de tener un caballito, pues cada carrera es importante, desde las comunes hasta los clásicos. Es la posibilidad de aprender cada día.

-¿Alguna anécdota?

-Una vez del caso del caballo El Negro Pío, estaba el señor José Garófalo y el dueño del animal y eran amigos y me decían que ese caballo no ganaba ni en bajada, y yo les decía que iba a ganar. Total, la semana que corre hay una apuesta de un almuerzo para 12 personas y el caballo ganó, pero no hubo almuerzo ni cena, ja,ja, ja. Otro cuento fue con la yegua fue Ledepart del señor Juan García, que tenía el haras Los Robles, un animal muy flaca y pelúa, no era vistosa, pero corría duro. La voy a debutar en 1.500 metros y ese hombre peleó toda la semana para que le retirara a la yegua y yo le dije que sí. Llegó el domingo por la mañana y me reclama el por qué no habían retirado a la yegua y le dije que no la pusieron en la lista, pues él me dijo que se iba para la playa y le indiqué: “El tiempo no estaba bueno para ir a la playa, mejor te vienes a La Rinconada y a lo mejor no la han retirado…’’ y me contestó:“Si yo vengo para la carrera y esa yegua no gana, ¿yo no se qué va a pasar?...Total ganó la yegua y no pasó nada.

-¿Mejor yunta?

-Con R.A. Gutiérrez, el popular Colorao. Ganamos buenas carreras. Me lo impusieron Eliécer Odremán y Jorge Sukii, pero al principio no me venía a trabajar, pero luego ganamos muy buenas carreras.