Anécdotas Hípicas Venezolanas presenta:
Conversando con...
Gregory Romero
Por: César Augusto Rivero
Entrevista cedida por Revista Los Clavos, todos los derechos registrados

 

El novel aprendiz Gregory Romero es oriundo de la populosa barriada de Catia, zona en la cual existen muchos burreros, es decir, apasionados por el deporte de los reyes. Nació el 26 de julio de 1983, por lo que cuenta con 20 años en la actualidad y unas esperanzas enormes de triunfar en este difícil medio del purasangre.

Este joven que hace un peso de 47 kilos en la balanza, considera que el hipismo es una profesión muy competida, pero posee las ganas de codearse a brazo partido con los mejores del patio, para irse ganando un puesto entre los mejores látigos del país.

-Considero que el hipismo venezolano está sumergido en una crisis, no marchan muchas cosas bien y se nota trancado por todos lados- puntualizó Romero de entrada y agregó: “Hace falta una mayor comunicación, una mayor unión en el medio y que a los aprendices nos otorguen más oportunidades, para demostrar lo que hemos aprendido’’.

 

Inicios en el Haras María Blanca

Como todo fusta joven, estos aprendices de la actualidad comenzaron su oficio como peones, como cagajoneros, es decir, limpiado las camas de los caballos, aseándolos, perdiéndoles el miedo a los mismos y a la vez cuidándolos.

Gregory José Romero Arteaga dio sus primeros pasos en este bullicioso medio del hipismo en el haras María Blanca, lugar donde permaneció durante un año y 4 meses, a partir del año 1998, luego de abandonar los estudios de bachillerato; lo cual le aportó un gran aprendizaje y enseñanza sobre el manejo de los equinos.

-¿Tus inicios?

-Fueron duros, como los son para cualquier jockey. Allá aprendí lo básico, dí mis primeros pasos y aterricé en La Rinconada en el año 2002, donde comenzaron a hacerme pruebas en la escuela del señor Luis Francisco Martín, donde he tenido un intenso año de trabajo y aprendizaje, lo cual agradezco mucho.

 

Debut exitoso

El 2 de marzo de 2003, Romero se estrenó con buen pie y la suerte le cedió la monta del caballo Negro Do Eume, un pupilo del entrenador Juan Carlos Ávila, con el cual ganó de tiro a tiro.

Durante la campaña de 2003, Romero presentó un balance de un primero, 7 segundos, 6 cuarto y 12 fuera de pizarra en 26 actuaciones; si se quiere una efectividad razonable para un medio tan competitivo.

-¿Cuál es tu mejor anécdota?

-Lo mejor que me ha pasado fue cuando gané. Fue lo más emocionante, pero estuve tan impresionado que no lo disfruté al máximo, estaba entre nervioso y con ganas de reírme, pero fue muy gratificante a la vez.

Romero no posee un agente en especial por los momentos, se encuentra solo con la firma de montas y ya posee experiencia en el hipódromo de Santa Rita, cancha que considera muy pesada en concordancia a la de la Rinconada.

-¿Cuáles entrenadores te han ayudado?

-Los preparadores que me han ayudado son Fernando Parilli, Luis Martín, Mario Domínguez, Manuel Vielma, entre otros.

-¿Cuál es tu mejor posición en carrera con un ejemplar?

-Adelanté, como gané mi única victoria por ahora, me siento mejor corriendo animales veloces.

-¿Cuáles jinetes te han aconsejado?

-De los pocos, el jinete Carlos Aguilar.

-¿Cuál látigo admiras?

-Al jinete Ángel Alciro Castillo, es una estrella.

-¿Meta inmediata y hobby?

-Deseo quedar como el aprendiz del año y me encanta la música y el béisbol.