Anécdotas Hípicas Venezolanas presenta:

Conversando con...

Ademar Piñango

Por: César Augusto Rivero

Entrevista cedida por Revista Los Clavos, todos los derechos registrados

 

Hombre jocoso, gustoso de una buena broma para hacer alegre la jornada de traqueos. Así podemos definir a Ademar Piñango Meléndez. Sexto de unos nueve hermanos, hijo de la unión de sus padres Pedro Ramón Piñango y Roselina Meléndez de Piñango.

-¿Lugar y fecha de nacimiento?

-El 2 de julio de 1.935, en San Francisco, Parroquia Montes de Oca, Distrito Torres, Estado Lara.

Ademar Piñango realizó sus nupcias junto a Miriam Veracierta, de cuyos lazos han salido las damas: Miriam, Lila, Evelyn, Carolina y Rosmir, las cinco reinas de su hogar.

Inicios

“Siempre me gustó el hipismo porque el padre mío fue criador y agricultor, un hombre que siempre estuvo en la brega del campo, pues se dedicaba a las actividades agrícolas y pecuarias, especialmente en la cría de caballos criollos y mestizos y en la de ganado vacuno. A los cuatro años, ya yo montaba bestias y a los cinco era apartador de ganado’’.

Piñango realizó estudios de primaria en la escuela Núñez Tebar de Caracas y la secundaria en el liceo Caracas, para finalizar en el Urdaneta, donde abandonó sus estudios en tercer año. Se dedicó a trabajar en la industria gráfica y comenzó a frecuentar el hipódromo El Paraíso en 1.948, como simple aficionado, donde le surgió la semilla por la hípica.

A la lona

No obstante, Piñango intentó servir en la Escuela Naval y de convertirse en oficial de la marina, a la vez, que frecuentaba el ring de box; pero las restricciones a su libertad y el derechazo a su quijada en un guanteo que le provocó caer a la lona, acabó de plano con sus sueños iniciales, aunque siempre saboreó su gusto por el boxeo.

-¿Quién te tiende la mano para entrar al hipismo?

-Por iniciativa mía. En realidad, yo cuando entré al hipódromo no tuve ninguna persona que me asesora, entré como estudiante en la primera Escuela de Entrenadores que se abrió en el año 1.955 en El Paraíso, que funcionaba frente al Colegio san José de Tarbes, a pocas cuadras del hipódromo El Paraíso. La escuela la dirigía David Itriago Chapín.

-¿Cuántos entraron a estudiar?

-Como unos 400 y terminamos trece. Recuerdo a Rufos John, Pedro Armando Quintana, Juan Perpetuo, Jaime González Arias, Ramón Hernández Castro, Alí Angulo, Reinaldo Hernández Rosal, Manuel Campos, Manuel Vallés, Rosales Bozo y dos muchachos de apellido Esparragoza.

-¿Graduación?

-Me gradué en julio del año 1957, en la promoción Fernando Talavera.

-¿La pasantía de aprendizaje dónde la hiciste?

-La hice en las cuadras de los entrenadores Emilio Asenjo y Carlos Muñoz Candía, donde estuve 14 meses. Debo agradecer mucho a Pedro Cárdenas, capataz de Carlos Muñoz, que me dio buenos consejos.

-¿Estreno?

-Debuté con el ejemplar Cariño II del stud Diana y gané la carrera con el jinete Tadeo Arrieche, fue en octubre de 1957.

Piñango comenzó su carrera en el último año del desaparecido hipódromo de El Paraíso, en el amanecer de la democracia y mudanza a La Rinconada. 

-¿Comienzan a llegar los caballos?

-Yo tuve los ejemplares del stud Diana, de los hermanos Lechín, como unos 15 caballos y en primer año gané 10 carreras y después esos ejemplares pasaron al capitán Dueñas Estrada en El Paraíso.

Paso a La Rinconada

-¿Otros ejemplares?

-Después estuve en el inicio de La Rinconada con ejemplares del profesor Felipe Mendoza con las yeguas María Cecilia, Jackeline y Salistral.

-¿Y Vélika?

-Vélika llegó a mis manos, luego de que tuve un tiempo sin caballos, pero antes me pasaron un ejemplar llamado Burguesito casi sin los cascos y estuve un año curándolo y al final me ganó 5 carreras y luego sería un crack en Maracaibo. Luego, llegó la yegua Iliria del propietario Félix Stimag, con la que triunfé 3 veces; también llegó Cruz del Sur que ganó 2 carreras, aunque el ejemplar que me abrió las puertas fue Jefe Indio, que me dio 7 triunfos y después llegó la campeona Vélika.

Vélika: su campeona

-¿Su campaña?

-La mantuve invicta hasta 7 veces, perdió una carrera por distanciamiento con la yegua Hynita. Gané con ella los clásicos Ciudad de Caracas, Francisco de Miranda, José Antonio Páez, Fuerzas Armadas de Cooperación, Alberto Smith, Batalla de Carabobo, Cavepro y Fuerza Aérea, una auténtica campeona. Después agarré los caballos de Batista y tuve una buena caballada,

“Tuve después tuve una suspensión y estuve un año fuera del hipismo. Regresé con el mismo ejemplar que me habían suspendido y me dio mi primer triunfo en la reaparecida, aunque no recuerdo su nombre’’.

Ese animal fue la yegua My Pat, la yegua apareció dopada y como el responsable es el entrenador, le metieron a Piñango un año de sanción y se fue al campo a descansar. Aunque volvió y venció con el mismo ejemplar. 

Clásico del Caribe

-¿Qué recuerdos tienes del Clásico del Caribe?

-Asistí al Clásico del Caribe con la yegua Vélika, en realidad con bastante opción, aunque que tuvo muchos contratiempos con el jinete Rogelio Cortez, pues se apareció en Puerto Rico un viernes pesando 53 kilos, aunque allá recargan por libras, y tuvo que quitarse 3 kilos, imagínate. A la yegua en la partida le dieron un golpe y la dejaron última. Con todo y eso, la yegua se recuperó y finalizó tercera.

-¿Otros ejemplares buenos?

-Mira, he tenido muchos caballos buenos. Tuve a Piamen (ganador de 9 carreras y productor de 400 mil dólares en Estados Unidos), Dirigente, Tonka, Merengón, Fresal, Marrey (invicto en 3 actuaciones), Macanudo (ganador de Los Sprinters), Windy, Vany Fair (vencedora de 9 carreras), Canelo (gané dos clásicos con ese caballo) y Samaris. Recuerdo con agrado a Rey de Bastos, lo llamaba Chorrito de Pus, pues fue un animal que me dieron en el Hopital veterinario con un absceso en el anca y pesando 250 kilos, casi muerto, y logré ganar 8 carreras y el Clásico Burlesco.

Piñango hizo llave junto al jinete Freddy Mora y obtuvieron buenas victorias clásicas en el año 1979, por intermedio de la yegua Tonka (ganadora de 9 éxitos y grandes clásicos), Borman (ganador del Gobernador y la Polla Acrica) y otros.

Gustavo Avila, el mejor

-¿Cómo disfrutas más a un ejemplar en carrera: adelante, intermedio o de atrás?

-Los triunfos uno los disfruta de adelante o de atrás, jajajaja. Lo importante es ganar, eso depende del tipo de caballo, hay caballos que tienen velocidad, hay del medio fondo, otros fondistas. Uno los disfruta igual.

-¿Jinete que hayas admirado?

-Gustavo Avila es el mejor. Yo vi montar a esos astros que vinieron de Chile, de Francia. Soy admirador de Juan Eduardo “El Negro’’ Cruz, Juan Vicente Tovar, Raúl Bustamante, Balsamino Moreira, los hermanos Ricardo e Ignacio Ferrer, Angel Francisco Parra; infinidad de jockeys buenos, extraordinarios.

-¿El mejor ejemplar bajo tu cuido?

-Fue Vélika, porque considero que ha sido, quizás la mejor yegua criolla que ha pasado por aquí. Incluso, se ganó a las yeguas importadas buenas de esa época. Luego, se ganó a los importados de la primera serie, ganó 18 carreras y se midió tanto a los criollos como a los importados, y a todos los derrotó.

-¿Otros campeones pisteros?

-Mejor ejemplar de otros entrenadores?     

-Vi correr a grandes caballos: Hypocrite, fue extraordinario. Vi a Caimán, Killard, Impetuoso, Rebelión.

-¿Entrenador qué admires?

-Admiro a Millard Ziadie, un gran entrenador. Son tantos buenos: Angel Melero, Julio Castro Ruiz, Adfolfo Alvariza, José Rosendo Fernández, Abigaíl Colmenares, Guillermo Andrade; y entre los nuevos, tenemos a Julio Ayala, Daniel Pérez, Kiko D’Angelo, Antonio Bellardi, hay muchos.

El hipismo romántico y legado

-¿Diferencias entre el hipismo romántico y comercial?

-El hipismo de esa época, es una diferencia del cielo a la tierra. Después de ver esa estela de caballos que te mencioné, que viví la época de oro de nuestra hípica. Ahora la hípica se ha prostituido mucho, que me dispensen; pero no es la misma hípica de antes, que era una hípica deportiva. Los propietarios eran gente que disfrutaba viendo correr sus caballos, y siempre estaban pendientes de cuál era el caballo rival, para tratar de traer uno para superarlo, una competencia completamente deportiva. Deseo que el hipismo mejore y la gente que sea hípica lleve la hípica hacia delante, que todos la sentimos para que mejore, en todas sus condiciones.

-¿Papel de tu nieto Ademar Rodríguez Piñango en el hipismo?

-Yo le digo a él, que esto es una cosa muy dura. Sobretodo en este instante es durísima. Le digo que tenga paciencia, porque es un muchacho joven de 20 años.

-¿Es hijo de cuál hija tuya?

-Es hijo de Miriam, de la mayor de mis hijas.

-¿Tiempo de graduado de Ademar Rodríguez?

-Ya tiene como 8 meses, es de la última promoción. Yo le dijo que tenga paciencia, que todo es una profesión dura. Al menos, él empezó con un ejemplar, yo cuando lo hice no tenía ningún caballo.

-¿Cuál es el mejor triunfo Clásico de tu carrera?

-Mira, el más significativo debe ser el más reciente. Te digo que los únicos clásicos que no he ganado es el Simón Bolívar y el Fuerza Armadas. Los demás del calendario hípico nacional, los he ganado casi todos. Claro hay clásicos nuevos y uno ya no tiene caballos de alta competencia para ese entorno.

-¿Triunfos alcanzados?

-En realidad no, pero debo de andar por los 1.000 triunfos. Gané muchas carreras en Valencia y La Rinconada.

-¿Has ido a Santa Rita?

-No conozco ese hipódromo.

-¿Alguna anécdota?

-Recuerdo cuando corrí con Vélika el Clásico Inauguración, era la única yegua del evento y recuerdo que Guillermo Andrade tenía al favorito y me dijo que como iba a correr una yegua contra los machos, que no era posible. Yo le dije, esa yegua es un macho, y jajajaja, total que lo dejé con la champaña preparada y yo lo derroté con Vélika.

-¿Cuántos ejemplares tienes ahora?

-Tengo cuatro. Son Mr. Keko, León de Angola, León de Ley y Guacharina.

-¿Hobby?

-Tengo muchos hobbys, juego dominó, soy un deportista completo. Todo lo que es béisbol, fútbol, boxeo.